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Rajoy pide a Puigdemont que admita que no habrá referéndum para evitar más tensión social

El presidente da por desactivada la consulta e invita a los independentistas a abandonar

A una semana de que los independentistas intenten celebrar su consulta ilegal, Mariano Rajoy ha asegurado este sábado que ya no es viable materialmente. “El estado de derecho ya impidió el referéndum”, ha dicho el presidente sobre la disolución de la sindicatura electoral y la incautación de casi diez millones de papeletas. “No puede haber referéndum sin organizacion ni junta electoral”, ha añadido. “Lo más sensato y razonable es parar. Digan que no va a haber referéndum. Mantener esto solo provoca el ridículo y una tensión innecesaria en la sociedad”.

Mariano Rajoy, en una imagen de archivo.

Rajoy cree que el referéndum del próximo domingo ya no es posible materialmente. Sus asesores solo admiten la opción de que se produzca una votación fragmentada en distintas zonas de Cataluña, sin ninguna garantía y sin capacidad para producir un resultado representativo que pueda ser reivindicado como un mandato en favor de la independencia.

“Los organizadores saben desde hace mucho tiempo que no puede haber referéndum”, ha dicho Rajoy durante un acto con los presidentes provinciales del PP en Palma de Mallorca. “Aún así, se mantienen en sus 13”, ha señalado. Y ha apuntado: “Son los responsables de lo que está sucediendo. Saben que el Estado de derecho ya impidió el referéndum”.

La intervención de Rajoy ha supuesto el punto y seguido a una semana de máxima tensión. El miércoles el juez autorizó la detención de 14 personas por su presunta implicación en la organización del referéndum. Al tiempo, las fuerzas de seguridad registraron distintos edificios públicos. Miles de personas se manifestaron en señal de protesta. El PDeCAT, ERC y En Comú Podem abandonaron el pleno del Congreso para mostrar su repulsa. Y Rajoy se reunió con Pedro Sánchez, líder del PSOE, y Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, para tratar la situación. Como esos acontecimientos han endurecido el pulso que enfrenta al Gobierno y a la Generalitat, Rajoy ha pedido calma, ha ofrecido diálogo y ha dejado entrever la preocupación que anida en el Ejecutivo: que la confrontación política derive en enfrentamientos en las calles.

“En manos de quienes han puesto en marcha esta dinámica está la vuelta a la normalidad, la vuelta a la tranquilidad, la vuelta a la ley y la vuelta a la política de verdad”, ha dicho Rajoy. “Mantener esto solo provoca el ridículo y una tensión innecesaria”.

Las “tonterías” de Iglesias

En La Moncloa consideran fundamental el apoyo del PSOE y de Ciudadanos. Sin embargo, la unidad entre los tres partidos —que es granítica en lo fundamental—, se va llenando de matices según se acerca el 1 de octubre y las decisiones de jueces, fiscales y policías ponen a prueba su firmeza.

Al equipo de Rajoy no le pasó desapercibido que el PSOE recuperara la crítica a su inacción en Cataluña tras la detención de 14 personas acusadas de facilitar la organización de la consulta. Tampoco se vio con agrado que Ciudadanos impulsara una moción en apoyo al Gobierno justo cuando el propio PP prefiere no hacerlo en las distintas Cámaras y Ayuntamientos para no incomodar a los socialistas —el texto impulsado por Rivera fue rechazado en el Congreso—. Y Rajoy sintió algo más que asombro cuando Pablo Iglesias denunció que, a su juicio, en España “hay presos políticos”.

“Hay quien dice que hay que dejar de hablar de la ley y que de lo que se trata es de hacer política”, ha argumentado el presidente sobre Sánchez. “La política y la ley no son incompatibles. Al contrario, la política hay que hacerla dentro de la ley”, ha razonado. Y entonces, con gesto serio, se ha dirigido a Iglesias: “La libertad de expresión ampara incluso muchas tonterías que escuchamos últimamente, como que en España hay presos políticos, brillante aportación de un brillante portavoz en el Congreso”.