Tres (nuevas) claves tras el ataque de Cambrils

El tamaño de la célula que atacó en Tarragona, la celeridad y el objetivo que perseguían permiten hablar de una organización sin precedentes tras los atentado de París y Bruselas

La policía investiga el coche usado en el ataque terrorista de Cambrils.
La policía investiga el coche usado en el ataque terrorista de Cambrils.LLUIS GENE (AFP)

El redactor alemán del periódico Bild Björn Stritzel logró recientemente hacerse pasar por un presunto terrorista y contactar con miembros de Amaq, órgano de propaganda del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés) -el mismo que este jueves informó sobre la autoría del ataque en Barcelona. Los "instructores", como los llamó Stritzel, le insistieron, entre otras cosas, en que actuará con celeridad: "Cuidado, toma precauciones. Cuanto más tiempo dediques, más posibilidades de fallar tendrás". Así han actuado desde individuos radicalizados en la esfera ISIS hasta células organizadas en el califato, como la que atentó en Bruselas el 22 de marzo de 2016, tan solo cuatro días después de la detención del terrorista de París Salah Abdeslam. Y así es como, según parecen indicar los primeros indicios del ataque en Cambrils (Tarragona), puede haber actuado la célula que ha sembrado el terror en Cataluña desde la tarde de este jueves. 

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1. Estructura. Porque se trata de una célula "organizada y planificada", como ha señalado el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza. Una estructura que el atropello masivo de La Rambla, en Barcelona, no hacía prever, pero que la operación en Cambrils constata: cinco individuos, ataviados con cinturones de explosivos -tan falsos como los que usaron los terroristas del Puente de Londres, el pasado 3 de junio- a bordo de un vehículo con intención de volver a causar una masacre. Sumados a los implicados en la trama aún por concretar de la localidad de Alcanar (Tarragona) y a los que participaron de un modo u otro en el ataque en el centro de Barcelona, la célula formada no tiene precedentes en el terrorismo de corte yihadista que ha golpeado Europa desde las matanzas de París, el 13 de noviembre de 2015, y Bruselas.  

La organización que atentó en estas dos capitales europeas marcó un antes y un después en la presencia del ISIS en Europa. Más de una decena de individuos, muchos nacidos en Francia y Bélgica, entrenados a lo largo de 2014 en el norte de Siria, perpetraron un ataque planificado, de forma intelectual y material, desde la unidad de operaciones en el exterior del ISIS. Esta unidad, conocida como Emni (transliteración al inglés de una palabra en árabe que podría significar algo como "seguridad"), formada por el iraquí Haji Baker, antiguo hombre de Sadam Husein, y desarrollada por el que fuera número dos del ISIS, Mohamed al Adnani -tanto Baker como Al Adnani están muertos- es la que persiguen hoy con mucho ahínco los cazas de Estados Unidos.

2. Radicalización. La estructura terrorista que va emergiendo entre Barcelona y Tarragona situaría por el momento en un segundo escalón organizativo a la trama yihadista de Cataluña. Una célula así requiere formación; un proceso de ciber-radicalización alimentado en los manuales con el sello ISIS y Al Qaeda accesibles en la Red; planificación, empeño logístico y, previsiblemente, apoyo externo, esto es, desde fuera de la propia célula, aunque no necesariamente llegado desde tierras del califato. El ataque de Cambrils hace prever que los terroristas pretendían matar y morir. Los cinturones de explosivos falsos son un señuelo que busca desencadenar la respuesta de la policía. El experto francés Olivier Roy hace especial hincapié en sus análisis en esta manía suicida que tiene la actual generación de yihadistas.

La ciberguerra al ISIS, que tiene pinchadas gran parte de sus comunicaciones, y la ofensiva en Siria e Irak, han dificultado que se repita exactamente el patrón seguido en París y Bruselas, pero no permite descartar de raíz el posible apoyo desde Oriente Próximo, como demostró la trama desarticulada recientemente en Sidney (Australia). En esta, el yihadista australiano Tarek Khayat, desde algún punto del califato, logró poner en contacto a sus hermanos con un "controlador" del grupo vinculado al Emni. Lograron enviar material explosivo a Australia desde Turquía, pero sus planes fueron abortados por los servicios de inteligencia. Y de esto no ha pasado ni un mes.

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3. Localización. Finalmente, las tramas terroristas que han golpeado Europa en los dos últimos años han contado con un claro componente local, esto es, con terroristas nacidos o residentes en el lugar del atentado. Así fue, sirva de ejemplo, con los hermanos Khalid e Ibrahim el Bakraoui en Bruselas. Ejemplo porque nunca llegaron a tocar suelo del califato, pese a que lo intentaron, pero fueron autores materiales del ataque en el metro y aeropuerto de la capital belga. La ideología y motivación viene de fuera, pero los perpetradores, como señalan los primeros indicios de la célula de Cataluña -se apunta al joven de 18 años Moussa Oukabir, vecino de Ripoll, como presunto terrorista de La Rambla-, son generalmente residentes, una señal que preocupa en dos sentidos: primero, en el marco de las medidas de seguridad y, segundo, por su poder atractivo para nuevos compatriotas en posible proceso de radicalización.

El reportero del Bild Björn Stritzel reproduce en Twitter su charla con los yihadistas de Amaq. En ella, los interlocutores le dan algunas sugerencias por si graba un vídeo o se manifiesta antes de atacar. Le piden que no mencione que lo hace "porque les están atacando" y que pararía si ellos (Occidente) paran de hacerlo. Le animan mejor a que se exprese del siguiente modo: "Lo hago porque el califa me ha ordenado atacar a los cruzados y sus ciudadanos". Por el momento no se ha registrado pronunciamiento alguno de los autores de los ataques en Cataluña.

Sobre la firma

ÓSCAR GUTIÉRREZ

Periodista de la sección Internacional desde 2011. Está especializado en temas relacionados con terrorismo yihadista y conflicto. Coordina la información sobre el continente africano y tiene siempre un ojo en Oriente Próximo. Es licenciado en Periodismo y máster en Relaciones Internacionales

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