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Viaje a la carretera más peligrosa de España

Los 12,5 kilómetros de la N-435 que conectan Almendral y Barcarrota, en Badajoz, presentan el mayor riesgo de accidente del país

Rafael Fernández, en el cruce de la N-435, a la entrada de Almendral, donde sufrió el accidente.

A 600 metros de su casa, mientras decenas de camiones y coches pasan a su espalda, Rafael Fernández observa el cruce que le "destrozó" la vida y sentencia: "Aquí está el lugar más desgraciado de mi existencia". Eran las diez de la noche del 15 de septiembre de 2006 cuando este vecino de Almendral (Badajoz) paró en un stop de la N-435 para entrar en el pueblo. Volvía de la granja de "guarrillos" donde trabajaba para reencontrarse con su mujer y dos hijos. Pero, entonces, un conductor "borracho y drogado" lo embistió por detrás a más de 170 kilómetros por hora. Su Seat Panda voló 50 metros y se estampó contra una cochera cercana. "El coche quedó hecho una bola", remacha Fernández, antes de relatar cómo se despertó en el hospital tras un mes en coma y cómo el impacto le rompió la médula espinal y lo condenó a una silla de ruedas. A sus 42 años se convirtió en víctima de esta carretera nacional. La más peligrosa de España.

Viaje a la carretera más peligrosa de España

Según el informe de 2016 de EuroRAP, colectivo que aglutina a clubs de automovilistas e instituciones de Europa, el tramo que discurre entre los kilómetros 33,4 y 45,9 de la N-435 —entre Almendral y Barcarrota— presenta el mayor nivel de riesgo de accidente del país. Durante los últimos seis años, en esta parte de la red viaria se han sucedido diez siniestros graves que han dejado cuatro muertos y nueve heridos graves. "Y lleva tres años consecutivos siendo calificado como un tramo de riesgo alto", apostilla el estudio, que por primera vez lo coloca en el puesto más alto del ranking y que tiene en cuenta la siniestralidad, la intensidad del tráfico y las características de la vía.

"Es un trazado un poco traicionero, que no parece peligroso, pero que cuenta con curvas abiertas que después se cierran mucho", analiza José Antonio Arroyo (PSOE), alcalde de Almendral, sobre un punto por el que pasan cada día 2.844 vehículos de media. "Presenta rectas muy largas que dan una falsa sensación de seguridad al conductor. Eso provoca que los automovilistas aumenten la velocidad y puedan ocurrir accidentes muy graves, porque no hay protecciones laterales y el ancho de vía no es lo suficientemente grande", añade David Fernández, técnico de Seguridad Vial del RACE. "Y hay algunos enclaves donde el peralte no está muy bien", concluye el regidor de Barcarrota, Alfonso Macías (PP).

Aquí, por ejemplo, dos motoristas permanecieron siete horas en la cuneta tras salirse de la carretera en 2012: uno murió y el otro sufrió graves lesiones en una pierna. Se estrellaron sobre la medianoche y hasta primera hora de la mañana nadie los encontró.

Varios vehículos circulan por la N-435 a la entrada de Almendral, donde los peatones aguardan para cruzar la carretera. ampliar foto
Varios vehículos circulan por la N-435 a la entrada de Almendral, donde los peatones aguardan para cruzar la carretera.

Un recorrido por estos 12,5 kilómetros desvela a simple vista un firme agrietado e incorporaciones al mismo nivel desde casas y fincas adyacentes. "Pero el principal peligro está en este cruce", insiste José María, trabajador del Astigy, un restaurante ubicado a la entrada de Almendral, mientras señala el punto donde Rafael Fernández sufrió su accidente hace más de una década y donde, este miércoles de mediados de julio, aguarda un grupo de adolescentes para atravesarlo. Sin paso de peatones o paso elevado, los jóvenes esperan a que los vehículos se esfumen. "Van camino de la piscina municipal, que está a medio camino de Torre de Miguel Sesmero [el municipio vecino, a apenas dos kilómetros]", relata el camarero, que observa esta "habitual escena": "Pero lo peor es cuando cierra la piscina, decenas de chavales regresan a la vez y ves las colas que se forman".

"En esta intersección el número de incorporaciones a la vía es muy alto y cualquier movimiento de un vehículo, que entre de manera rápida, puede provocar un accidente muy grave", señala el técnico del RACE. "Los que se conocen la carretera pasan a toda velocidad. Deberían poner un radar fijo o hacer algo", destaca Carlos, empleado de una gasolinera localizada a unos metros. Un técnico de Carreteras ya visitó el cruce y se aprobó elaborar un proyecto para rediseñarlo, afirma Arroyo.

Los cuatro principales partidos pidieron también al Ejecutivo que impulse medidas para combatir la alta siniestralidad en todo este trazado. Podemos y Ciudadanos preguntaron al Gobierno en el Parlamento por las iniciativas que baraja para reducir el número de víctimas.

"Salí despedido por la luna"

El PSOE presentó una proposición no de ley para desdoblar la N-435 y fijar un calendario de actuaciones en esta vía, que "se está convirtiendo en la zona de penetración del turismo, transporte agroalimentario y minero entre Extremadura y Andalucía". Y hasta el PP registró otra proposición no de ley que "insta" al equipo de Rajoy a "analizar las posibles mejoras de seguridad". Ante este contexto, el Ejecutivo responde que en 2016 se produjeron tres accidentes con víctimas y ninguna mortal: "Supone una mejoría del 67% respecto a 2014, cuando se registraron tres fallecidos".

Rafael Fernández enciende su silla de ruedas eléctrica y atraviesa la N-435. De su accidente solo recuerda la imagen de la caja del camión que estaba pasando cuando hizo el stop. "Me contaron que salí despedido por la luna trasera", narra, como prólogo de los once meses que estuvo, tras despertar del coma, en el hospital de parapléjicos de Toledo. "Casi un año separado de mis hijos, luchando por sobrevivir", rememora, antes de exclamar con crudeza: "Y, 11 años después, este cruce sigue exáctamente igual que cuando me jodieron la vida".

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