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Los teleoperadores que vendían los datos de clientes a una red de estafadores

Desarticulada una red que traficaba con ‘smartphones’ de alta gama

Los agentes de policía, delante de una de las viviendas registradas.
Los agentes de policía, delante de una de las viviendas registradas. CNP

A los investigadores, la primera pista les llegó desde las compañías telefónicas españolas. Los policías averiguaron que una banda criminal había conseguido comprar a algunos de los teleoperadores de estas empresas para que les suministraran los datos personales y bancarios de sus clientes. Con ellos, los delincuentes adquirían entonces smartphones de alta gama haciéndose pasar por los titulares de las cuentas. Unos móviles que, a continuación, enviaban a otros miembros de la red para que los revendiesen en locutorios y comercios menores. Todo un "complejo" entramado, en boca de los agentes, que logró cerrar más de 2.000 estafas y causar un perjuicio económico de tres millones de euros, según la Policía Nacional, que ha anunciado este martes su desarticulación.

Los investigadores arrestaron en seis comunidades autónomas —Madrid, Comunidad Valenciana, Aragón, Cataluña, Murcia y Andalucía— a 54 personas de 13 nacionalides distintas. Aunque los tres principales cabecillas cayeron en Rumanía, donde se contó con la colaboración de la Policía local.

50 euros por móvil

"De hecho, la red criminal estaba dirigida por clanes familiares de este país de Europa del Este", han subrayado los agentes españoles, que han ofrecido más detalles del modus operandi de esta organización. Una vez que adquirían los móviles de forma fraudulenta, aportaban domicilios de entrega falsos o inexistentes. Y para que terminaran en sus manos, compraban también a los trabajadores de las empresas de mensajería encargadas de su transporte, para que desviaran los teléfonos del curso legal y se los dieran a los estafadores: "Percibían 50 euros por cada smartphone entregado y, en alguna ocasión, llegaron a desviar más de un centenar de terminales en solo un mes".

"Una de las dificultades que encontramos es que los clientes reales no denunciaban porque las compañías les devolvía el dinero [de los teléfonos]", ha explicado este martes uno de los agentes que participaron en la operación, que ha permitido la intervención de 30.000 euros en efectivo, 130 smartphones de diferentes marcas, 21 tablets, siete portátiles, 586 tarjetas SIM. Además, los investigadores encontraron en unA de las casas registradas un total de 25 cuadernos con sus hojas repletas de los datos personales de los clientes suplantados.