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Iglesias y Rivera no cambiarán sus posiciones en su reunión con Sánchez

El líder del PSOE ha hablado con los de Podemos y Ciudadanos y les ha emplazado a sendas reuniones la semana que viene

Pablo Iglesias saluda a Pedro Sánchez en agosto de 2016.

El ánimo de Pedro Sánchez de atraer a Podemos y Ciudadanos y forjar una alternativa al PP ha chocado de nuevo con la realidad. El secretario general del PSOE se reunirá con Pablo Iglesias y Albert Rivera la próxima semana por separado, una constatación más del recelo que se profesan. Rivera ha recalcado a Sánchez que no apoyará otra moción de censura “con Podemos o partidos separatistas”. Iglesias insiste en ella y anima a “explorar opciones para sacar al PP del Gobierno”.

Primer cara a cara desde marzo de 2016

La reunión que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias mantendrán el martes que viene en el Congreso será el primer encuentro bilateral entre los líderes del PSOE y de Podemos desde el 30 de marzo de 2016. Iglesias trasladó entonces a Sánchez su renuncia a estar en un Gobierno socialista si su presencia suponía “una dificultad” para un Gobierno progresista del PSOE, Podemos, IU y Compromís. Eso sí, instaba al secretario general de los socialistas a romper con Ciudadanos para explorar a fondo “la vía de los 161”, en alusión a los diputados que sumarían los cuatro fuerzas. Finalmente no hubo acuerdo y se celebraron elecciones generales el 26-J, con la mejora del PP. Quince meses después de su último cara a cara, Sánchez e Iglesias han superado sus respectivos congresos y han retomado el contacto desde la victoria de Sánchez en las primarias.

Los dos partidos a quienes Sánchez quiere como aliados para “alterar el rumbo” del país y “desmantelar” las políticas más controvertidas del Ejecutivo de Mariano Rajoy mantienen el veto mutuo que hace 15 meses imposibilitó la investidura del líder socialista. Así lo han trasladado en varias ocasiones desde la reelección de Sánchez como secretario general del PSOE en las primarias del 21 de mayo. Y esta fue la conclusión de la ronda de llamadas de la jornada.

Mientras Rivera mostró su disposición a hablar de “iniciativas concretas” en la acción parlamentaria, Iglesias considera que su reunión del próximo martes con Sánchez —el líder del PSOE mantendrá otro encuentro bilateral con su homólogo de Ciudadanos en una fecha por concretar— es “un primer paso para una colaboración necesaria para construir una alternativa al PP”. Esto es, una moción de censura, fórmula que Ciudadanos rechaza. Sánchez se limitó a poner en valor lo que espera que sea un “espacio de diálogo” que impulse alternativas parlamentarias a la acción de Gobierno popular.

Las conversaciones telefónicas que el secretario general de los socialistas mantuvo con Iglesias y Rivera le permitieron calibrar la dificultad extrema de un frente común más allá de las iniciativas parlamentarias en que haya consenso. La “mesa por el cambio” con la que Sánchez pretende “abrir un espacio de negociación y acuerdo con el resto de fuerzas del cambio” en el Congreso podría servir para lograr avances en regeneración democrática o para dar forma al plan de rescate a los jóvenes al que el PSOE ha animado esta semana. Un punto de encuentro debería ser la ley de RTVE. Otra cosa es un frente común al Gobierno. Rivera lo dejó bien claro en la llamada de unos 15 minutos que le hizo Sánchez.

Moción de censura

El presidente de Ciudadanos ha recalcado que una futura moción de censura —Iglesias ya la presentó la semana pasada sin éxito— con Podemos o los partidos independentistas sería “dinamitar la legislatura”. Si esa es la intención de Sánchez “no sería necesaria ninguna reunión”, ha zanjado.

La posición de Rivera no podría ser más dispar de la de Iglesias, que quiere una moción de censura viable que pueda desalojar al PP de La Moncloa. El responsable de Ciudadanos ha incidido, como la víspera, en que no entrará en el “bucle” de los pactos que quiere volver a intentar Sánchez “ni poner patas arriba al país otra vez” y se declaró partidario “de ganar en las urnas, no en los despachos”. Sin embargo, Podemos no dejará de presionar al PSOE con la moción, que el líder del partido ya avanzó que espera para antes de Navidad, aunque también respetará “los ritmos” y “las estrategias” socialistas, dijo Iglesias en los pasillos del Congreso. La dirección de Podemos no quiere cometer los mismos errores de las negociaciones de gobierno, en las que el partido pareció demasiado rígido con el PSOE a ojos de una parte de su electorado, y mantiene un tono conciliador, e incluso estaría dispuesto a reunirse con Rivera.

Ahora bien, Iglesias estará vigilante con Sánchez. “Pedro tiene un desafío muy amplio, el de no decepcionar. El de convertir en hechos lo que han sido palabras que han sonado bien”, subrayó. “Ojalá Sánchez esté en disposición de transitar con nosotros un camino de construcción de alternativa al PP”, enfatizó. La revisión por parte del PSOE de su apoyo al acuerdo comercial con Canadá (CETA) le acerca a las tesis de Unidos Podemos al mismo tiempo que le aleja de Ciudadanos. El partido de Iglesias lo considera un avance pero quiere atraerle al objetivo mayor: la moción.

En su conversación con Sánchez, Iglesias se ha mostrado conforme en comenzar el trabajo por preparar un plan de rescate juvenil, pero también le planteó añadir otros temas en el orden del día de la cita. Quiere que hablen, entre otros temas, del desarrollo de la concepción “plurinacional” de España a la que se ha comprometido el nuevo PSOE y que Podemos siempre ha defendido, en la que incluye la posibilidad de que Cataluña celebre un referéndum de independencia. Opción que Ciudadanos no comparte, como tampoco se identifica con el perfeccionamiento del artículo 2 de la Constitución que los socialistas aprobaron en su 39º congreso.

Iglesias ha insistido además a Sánchez en que para Podemos es clave “explorar fórmulas para desalojar al PP de las instituciones”. Una línea con la que choca de nuevo con Ciudadanos: Rivera animó al líder del PSOE a abordar reformas que requieren acuerdos con el PP como la de la Ley Electoral, la limitación de mandatos o la supresión de los aforamientos a políticos.

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