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Marruecos culpa a Puigdemont del fiasco de su viaje frustrado a Rabat

El ministro de Exteriores marroquí advierte a la Generalitat de que debe concertar estas visitas con Madrid

El ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, a la derecha, con su homólogo marroquí, Nasser Bourita. Ampliar foto
El ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, a la derecha, con su homólogo marroquí, Nasser Bourita. AFP

El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de Marruecos, Nasser Bourita, ha culpado hoy a la Generalitat del fiasco de la frustrada visita a Rabat del presidente catalán, Carles Pugdemont, quien tuvo que cancelarla porque ninguna autoridad marroquí accedió a recibirle.

En una rueda de prensa en Madrid con su homólogo español, Alfonso Dastis, Bourita ha advertido de que este tipo de visitas requieren de una "concertación y consulta previa" del formato, calendario y programa "para que tengan éxito"; y ha alegado que los interlocutores con los que pretendía entrevistarse Puigmemont tenían compromisos en la "única fecha" que ofreció el presidente de la Generalitat.

Por si hubiera alguna duda, el jefe de la diplomacia marroquí ha dejado claro que su país no recibirá a un presidente autonómico español sin el visto bueno de Madrid. "Marruecos mantiene y mantendrá siempre una estrecha concertación con las autoridades españolas para la organización de este tipo de visitas", ha dicho.

Por su parte, Dastis ha negado que el Gobierno español presionara a Marruecos para que ninguna autoridad recibiera a Puigdemont, en respuesta a la portavoz del Govern, Neus Munté, quien atribuyó  a las "presiones diplomáticas españolas" el fracaso del viaje que Puigdemont planeaba realizar del 7 al 9 de mayo a Marruecos acompañado por el presidente de la región belga de Flandes, Geert Bourgeois.

El titular español de Exteriores ha agradecido a su huesped que haya elegido Madrid como destino de uno de sus primeros viajes desde que accedió al cargo, el pasado 3 de abril, lo que a su juicio evidencia la "intensidad, profundidad y coordialidad" de las relaciones bilaterales. Tras calificar de "modélica" la relación en materia de seguridad y lucha contra la inmigración irregular, dos asuntos en los que ambos gobiernos mantienen "un diálogo permanente", ambos ministros han abogado por extender esa cooperación a "proyectos de interés común" en África. Como ha recordado Bourita, Mohamed VI ha impulsado en los últimos años una activa política africana que ha culminado con el retorno de Marruecos a la Unión Africana (UA), una orgnaización de la que se mantuvo al margen por su reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

Tras la formación del nuevo Ejecutivo marroquí  --una vez que el líder del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), Abdelilá Benkirán, renunció a encabezarlo--, Madrid y Rabat se han puesto manos a la obra para organizar las visitas pendientes. En octubre está previsto celebrar en Marruecos una Reunión de Alto Nivel (RAN), encabezada por los dos jefes de Gobierno, y antes de final de año podría realizar su primer viaje de Estado Felipe VI, quien ya estuvo en el país vecino en "visita de presentación" en julio de 2014, tras su coronación.

Como muestra del buen clima entre los dos gobiernos, Bourita ha quitado hierro al asunto que en los últimos meses ha envenenado las relaciones de Rabat con la UE: la sentencia del Tribunal de Justicia europeo que excluía al Sahara Occidental del acuerdo agrícola con Marruecos. Tras asegurar que "se ha conseguido hasta ahora" mantener el flujo comercial entre las dos partes, subrayó que las conversaciones para encontrar "la mejor manera de acatar la sentencia" se están desarrollando "de manera satisfactoria", a la espera de que se lance formalmente el diálogo para pactar una solución que salvaguarde lo esencial del acuerdo y los intereses estratégicos de ambas partes.