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Lo que queda en pie de la LOMCE

Tras el cambio con las reválidas, faltan puntos calientes como la Religión evaluable, la pérdida de peso de las humanidades o el peso de la concertada

Imagen de la facultad de psicología de la Universidad Complutense en el campus de Somosaguas este jueves.
Imagen de la facultad de psicología de la Universidad Complutense en el campus de Somosaguas este jueves.

La huelga general educativa convocada este jueves tiene entre una de las principales reivindicaciones la derogación de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), además de la reversión de los recortes que comenzaron con la crisis y que han supuesto una pérdida de 30.000 docentes o que se revise el sistema de becas, tras la bajada de la cuantía que reciben los alumnos tras dividir la ayuda en una parte fija y otra variable.

El Gobierno ha renunciado de forma temporal y mientras se negocia un pacto educativo y una nueva ley a las reválidas educativas, uno de los puntos más criticados de la reforma porque se pedía a los alumnos aprobar el examen para obtener el título. Pero hay otras cuestiones que quedan en pie de la séptima ley educativa de la democracia. “La ley en realidad queda entera y compacta. Se han descafeinado las reválidas transitoriamente pero toda la filosofía de la normativa sigue vigente”, resume Francisco García (CC OO), convocante de la protesta con otras nueve organizaciones de familias, docentes y alumnos e integradas en la plataforma por la Escuela Pública.

Pérdida de peso de las humanidades: La LOMCE ha arrinconado la asignatura de Filosofía. Convertía Historia de la Filosofía, en 2º de Bachillerato, en una asignatura opcional. Hasta 10 comunidades autónomas –entre ellas Murcia, gobernada por el PP- han modificado parte de sus currículos para que la materia se imparta de forma obligatoria al menos en la rama de ciencias sociales.

Concertada: "La libertad de enseñanza, que reconozca el derecho de los padres y tutores legales a elegir el tipo de educación y el centro para sus hijos, en el marco de los principios constitucionales” es uno de los principios que rige la reforma. En esa afirmación está la esencia que ha dividido la educación española del último siglo: la escuela concebida como servicio público y común a cargo del Estado o como bien privado sujeto por encima de todo a la elección y las decisiones de los padres. “Es una ley que perpetúa un modelo educativo selectivo y segregador y que tiene afán privatizador y respalda el crecimiento de la escuela concertada”, añade García (CC OO).

Formación Profesional Básica: El ciclo que sustituye a los Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI), destinados a alumnos con dificultades para completar la secundaria es otra de las apuestas de la LOMCE que no convence a los convocantes.

Itinerarios educativos: Los estudiantes españoles empiezan a elegir asignaturas optativas dirigidas hacia Formación Profesional o el bachillerato con 14 años, a partir de 3º de la ESO. Es uno de los cambios que ha cuestionado hasta la OCDE, que ha reclamado a España que postergue el año en el que por primera vez se les hace elegir itinerario.

La Religión como materia evaluable: La LOMCE la incluye entre las asignaturas cuya nota cuenta para la media final del curso. Eso ha favorecido que se duplique el número de estudiantes de 1º de bachillerato de la enseñanza pública que cursan la asignatura de Religión católica se han duplicado en el último año. La normativa garantiza además la segregación por sexos.