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Mas lleva a Harvard su campaña independentista

El expresidente catalán insta al Gobierno central en la Universidad estadounidense a plantear una alternativa a la independencia para votar en referendo

Artur Mas, durante una conferencia esta semana en Oxford.
Artur Mas, durante una conferencia esta semana en Oxford. EL PAÍS

Artur Mas continuó este viernes con su gira de embajador de la causa independentista y, en una conferencia en la Universidad de Harvard, en Boston, emplazó al Ejecutivo central a presentar una alternativa a la independencia para que los catalanes puedan votarla —junto con la opción secesionista— en un referéndum que sigue viendo irrenunciable. “Si el Gobierno o el Estado tiene algo que ofrecer será fácil, que lo ponga sobre la mesa y que deje que la gente vote, que se vea si lo bastante bueno”, dijo el expresidente de la Generalitat en una charla en la Escuela de Derecho, organizada por el alumno Oriol Valentí Vidal.

Mas recuperó así la idea planteada unos días atrás en Madrid, donde en otra ponencia señaló que si hay “algo en medio” de la secesión o el status quo, lo debía presentar el Estado. El líder del Partit Demòcrata Català (la nueva marca de la extinta Convergència) defendió que el movimiento por la autodeterminación catalán no es una producción de líderes políticos, sino que está socialmente muy extendido. Aseguró que el 80% de los catalanes quiere votar y criticó que el Gobierno central se ha negado hasta ahora a otras propuestas como la revisión de la Constitución, un nuevo pacto fiscal o llevar a cabo una consulta no vinculante.

Estoy siendo juzgado por dejar a los catalanes votar en una consulta no vinculante y me pueden inhabilitar para puestos públicos durante 10 años”, dijo. Como hizo dos días atrás en Oxford (Reino Unido), el expresidente autonómico presentó la idea de una Cataluña que, de ser independiente, podría convertirse en “la Dinamarca del mediterráneo” al cabo de una generación. Ese es el modelo que puede resultar exitoso, a su juicio, dada la actual configuración europea (que no es de su gusto y se ofreció a “ayudar a cambiar”). “Si la Unión Europea fuera una Federación política fuerte Cataluña no tendría que aspirar a ser Dinamarca, sino Massachusetts”, dijo precisamente desde el estado desde el que estaba hablando.

La conferencia, cerrada a la prensa pero accesible a través de una página de Facebook llamada “Catalans a Boston”, se enmarca en una visita de dos días del líder político a esta prestigiosa universidad, donde este sábado ejercerá de ponente en la European Conference 2017, un evento organizado por alumnos en la Harvard Kennedy School. El panel de Mas se llama La forma futura de Europa: adhesiones y secesiones.

Gira de Mas

Hoy por hoy, la campaña diplomática del soberanismo está pasando sin pena ni gloria por los ámbitos internacionales y las apariciones de Mas en este tipo de foros pueden pueden ayudar en una doble dirección. Por una parte, sirven de altavoz del discurso prorreferéndum , y por otra, devuelven a la cabeza de la manifestación al político catalán, que fue defenestrado por la exigencia de los líderes anticapitalistas.

Uno de los asistentes señaló a Mas que entendía que la idea de convertirse en una nueva Dinamarca resultaba el escenario más deseable, pero le preguntó cuáles eran los peores escenarios que contemplaban si Cataluña se declaraba independiente. “El peor escenario es no votar”, recalcó el líder de la vieja Convergència, “y el mejor es votar”.

El viaje de Mas por Reino Unido y Estados Unidos se desarrolla en unos días turbulentos, mientras el Tribunal Supremo celebra en Madrid el juicio por la consulta del 9-N, caso del que habló en la conferencia, y también tiene lugar otro pleito en Barcelona que surgió en la charla: el del caso Palau, por el cual su partido presuntamente obtuvo hasta 6,6 millones de euros en mordidas a cambio de adjudicaciones de obras durante el último Gobierno de Jordi Pujol (1999-2003), del que Mas era su delfín.

El presidente del ahora llamado PDCat expresó frustración por el diálogo mantenido ahora con el Gobierno central. “Hemos intentado todo, pero el estado no acepta la realidad de Cataluña”, lamentó. Le preguntaron qué esperanzas tenía de que eso fuera a cambiar fuera de España, en la Unión Europea, un marco del que la mayoría de catalanes no quiere salir. “Es un riesgo con Bruselas”, admitió.

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