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Una fábrica de hacer dinero

El mayor falsificador de billetes de España se sienta este martes en el banquillo. La fiscalía pide para él 15 años de cárcel

Detalle del nuevo billete de 50 euros.
Detalle del nuevo billete de 50 euros. EFE

Tiene 60 años y una antigua empresa de conservas en la huerta de Murcia que convirtió en una fábrica de hacer billetes. Literalmente.

Juan Pedro González Sánchez está considerado por la Policía Nacional el mayor falsificador de billetes de España y uno de los más importantes de Europa, y ha sido detenido hasta en tres ocasiones con varios millones de euros falsos listos para salir a la calle. Este martes, a las 10.30 en la Audiencia Provincial de Murcia, se sienta en el banquillo. La fiscalía pide para él 15 años de cárcel.
La policía dio con él por primera vez en mayo de 2007 y encontró en su domicilio y en su fábrica conservera, en la pedanía murciana de Beniaján, unos ocho millones de euros en proceso de fabricación. Los agentes encontraron billetes de 50 euros tan bien elaborados y realistas que hasta el Banco Central Europeo había alertado de lo peligrosas que eran esas copias por su alta calidad.
De hecho, la policía calcula que González Sánchez había trabajado durante al menos una década en este particular negocio. Han sido retirados de la circulación en torno a tres millones de euros falsificados por él. Los agentes calculan que podría haber aún otros dos millones más en los bolsillos de españoles y europeos, aunque confiesan que es prácticamente imposible conocer con exactitud cuántas de esas copias están aún en circulación.

Una antigua conservera

Tras ser detenido en 2007, González Sánchez pasó 14 meses en prisión preventiva a la espera de juicio. Cuando salió —en libertad con cargos—, volvió al rentable negocio de la fabricación casera de dinero: en 2011 fue detenido de nuevo con más de 1,5 millones preparados para salir a la calle y otros 1,5 millones en fase de elaboración.

En ambos casos, en los registros se encontraron impresoras de alta gama, máquinas de serigrafía, planchas metálicas para añadir relieves por presión y otras herramientas propias de un taller, que ningún vecino había sospechado que pudieran esconderse en la antigua conservera.
La fábrica había sido propiedad de su familia, había cerrado y González Sánchez la había vuelto a abrir con el nombre de Jugosa. Cada día acudía allí y hacía repartos de pedidos con su furgoneta y, aunque la actividad comercial no era mucha, tampoco el dueño de la empresa hacía grandes alardes y ostentaciones. En el pueblo lo consideraban una persona normal.

Además del material para la fabricación de billetes, la policía encontró también útiles para la falsificación de carnés de identidad y permisos de residencia. Según los informes policiales, ese fue el campo en el que González Sánchez entró en el mundo de la falsificación, el que le habría puesto en contacto con intermediarios y distribuidores de sus billetes simulados.

En las instalaciones había también más de 1.000 kilos de hachís. En la operación se detuvo a 13 colaboradores que presuntamente le ayudaban a poner el dinero y los documentos en circulación. Para todos ellos se pide un total de más de 100 años de cárcel.

El juicio por la primera de las detenciones —la de 2007— estaba fijado para marzo de 2016, pero González Sánchez no apareció. Pasaron cuatro meses hasta que la policía logró dar de nuevo con él, en un chalé de la localidad costera de San Pedro del Pinatar, también en la provincia de Murcia. Desde allí continuaba con su negocio ilegal y tenía casi otros dos millones de euros falsos preparados para sacarlos a la calle. Fue detenido de nuevo y está desde entonces en prisión.
Si esta vez nada falla, esta máquina de hacer dinero se sentará este martes ante el juez acusado de un delito de falsificación de moneda y otro de falsedad continuada de documento oficial por los que la fiscalía pide un total de 15 años de prisión y más de 10 millones de euros de multa.

Auténticos, se entiende.

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