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La esposa de Luis Bárcenas: “Todo lo que hace mi marido me parece bien”

Rosalía Iglesias declara que el extesorero del PP "nunca hablaba" con ella de "temas de trabajo"

Rosalía Iglesias, a la derecha, este lunes.

Rosalía Iglesias, esposa del extesorero del PP Luis Bárcenas, desplegó este lunes un abanico con todos los matices de la ignorancia para tratar de salir indemne del juicio del caso Gürtel, en el que la fiscalía pide para ella 24 años y un mes de prisión como pieza clave de los delitos de su esposo. Iglesias siguió fielmente la senda marcada la semana pasada por Bárcenas y se presentó como una mujer de su casa ajena a los negocios de aquel: “Todo lo que hace mi marido me parece bien”.

Rosalía Iglesias Villar (Astorga, 1960) protagonizó ayer la 35ª jornada del juicio de la trama central del caso Gürtel. Iglesias supuestamente tenía una cuenta en Suiza que sirvió para ocultar fondos de su marido al fisco español. También se le acusa de usar un documento falso para justificar un ingreso de 560.000 euros en su cuenta de Caja Madrid en 2006 como si fueran ganancias procedentes de la venta de obras de arte. La fiscalía le atribuye ocho delitos contra la Hacienda Pública, apropiación indebida, estafa procesal y blanqueo.

Iglesias optó —era su derecho, aunque los jueces lo tienen en cuenta— por no contestar a la fiscal Concepción Sabadell, así como al resto de acusaciones y defensas, incluida la del propio Bárcenas. No obstante, la fiscal hizo constar en el acta de una batería de cuestiones sobre el origen de la fortuna de su marido. También se interesó —en vano— por la reunión que la pareja mantuvo en marzo de 2010 con el presidente del PP, Mariano Rajoy, y el ex secretario general Javier Arenas, y en la que supuestamente se pactaron las condiciones de salida del partido de Bárcenas tras su imputación en el caso Gürtel, el célebre “despido en diferido” que explicó en 2013 la número dos del PP, Dolores de Cospedal.

Fue su propia abogada, Marta Giménez-Cassina —socia del mismo despacho que defiende a Bárcenas—, quien durante 50 minutos dirigió el interrogatorio. La esposa del exsenador popular por Cantabria hizo exhibición de una ignorancia enciclopédica sobre los negocios de aquel. “Mi marido nunca ha hablado conmigo de temas de trabajo, no sé si es algo difícil de entender. Tenemos una vida personal llena, y no es que sea algo que no me interese, pero era algo de lo que no hablábamos”, señaló.

Con voz baja, pero serena —cuatro declaraciones en fase de instrucción entre 2010 y 2014 dan ciertas tablas—, Rosalía afirmó que se enteró por la investigación judicial de que su marido llevó una caja b en el PP entre 1990 y 2008 —la letrada volvió a emplear el hallazgo léxico de “contabilidad extracontable” acuñado por Bárcenas la semana pasada—. También dijo que fueron las pesquisas del juez Pablo Ruz las que le permitieron saber que había una cuenta a su nombre, firmada por ella —y que había sido bautizada como Rosalía— en el banco Lombard Odier de Ginebra.

Según ella, Bárcenas se encargaba de cumplimentar sus declaraciones de la renta, y hacía todas las operaciones en las cuentas que figuraban a su nombre. “No soy tonta pero si mi marido me pone unos documentos a firmar, y gestiona una cartera de valores mía, ya sé que son compraventa de acciones […] Mi marido me decía que pasara por el banco a firmar, y tenían los documentos preparados para la firma. Yo firmaba los documentos que fuera y me iba”, sostuvo.

Iglesias afirmó que “nunca” dio instrucciones sobre inversiones ni autorizó ingresos en las cuentas en Suiza. Según manifestó, cuando Bárcenas acudía con ella a los bancos suizos a gestionar su patrimonio, siempre coincidiendo con algún viaje de placer de la pareja, ella no pasaba de la “sala de espera”.

“Confianza absoluta”

En una declaración que, salvando las distancias, recordó a la prestada por la infanta Cristina en el juicio del caso Nóos en marzo del año pasado, Iglesias salió en defensa de su esposo: “[Mi marido no actuó] en connivencia conmigo, si acaso lo hizo en convivencia conmigo. Me parece ridículo que tenga que afirmar la confianza total y absoluta que tengo en mi marido; en estos ocho años y en los momentos más difíciles no he perdido esa confianza y no tengo por qué hacerlo ahora”.

Bárcenas e Iglesias se conocieron en 1983, cuando esta comenzó a trabajar en Alianza Popular, primero en la campaña de las municipales de aquel año y luego como asistente del entonces secretario general, Jorge Verstrynge. En 1986, Rosalía se va de AP, y tras trabajar un año como comercial en una empresa de carga aérea, deja la vida laboral para dedicarse a su hobby de restauración de muebles. “No me he dedicado profesionalmente a ello nunca en el sentido de que no le dedico ocho horas diarias y con un sueldo que me permita vivir de ello. Le he dedicado un tiempo relativo para tener mi vida como a mí me gustaba: al lado de mi marido y llevar mi casa”, relató.

La esposa del tesorero del PP se refirió a los viajes que supuestamente pagó a Bárcenas el jefe de la trama corrupta, Francisco Correa. Según ella, nunca acudió a una agencia de viajes. “Hemos viajado bastante, lo organizaba todo mi marido. Siempre nos ha gustado viajar y una parte del atractivo de viajar era organizar el viaje, él lo llevaba preparado y él decía lo que íbamos a hacer”, ha afirmado Iglesias. “¿Quién pagaba?”, ha preguntado la letrada. “Mi marido. Él nunca me dijo que Correa nos invitara o pagara un viaje”, ha contestado.

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