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Las llegadas por mar de migrantes a la Península se duplicaron en 2016

8.000 personas alcanzan en patera las costas, según la Organización Internacional para las Migraciones

Una integrante de Cruz Roja sostiene a un bebé rescatado de una patera a principios de enero y trasladado a Tarifa.
Una integrante de Cruz Roja sostiene a un bebé rescatado de una patera a principios de enero y trasladado a Tarifa. EFE

La muerte ha regresado al Estrecho. El drama de la inmigración volvió a mostrar su rostro más cruel la pasada semana, cuando siete personas perdieron la vida tras lanzarse al Mediterráneo. Los cadáveres de seis de ellos se hallaron en playas del Campo de Gibraltar (Cádiz) y el séptimo en el interior de una patera a 35 millas de Ceuta. Eran sin papeles que, a pesar de la malamar, el invierno y los esfuerzos disuasorios de España, Marruecos y Bruselas para evitar que lleguen a la UE, no cesan en su intento de alcanzar Europa. Como los 8.162 extranjeros que llegaron a la Península en 2016 con este tipo de embarcaciones, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Una cifra que duplica a la registrada en 2015 y que supone una vuelta a los niveles previos a 2009, cuando aún coleaba la crisis de los cayucos de 2006 y 2007.

"A pesar de este aumento, estamos hablando de números absolutamente menores en comparación con otras rutas migratorias, como la del canal de Sicilia o la frontera greco-turca, por donde pasan cientos de miles de personas", contextualiza Carlos Arce, coordinador del área de Migraciones de la Asociación Pro-Derechos Humanos de Andalucía (APDHA). Según los datos de Frontex —que no incluyen las embarcaciones llegadas a Ceuta, Melilla y las islas Canarias—, del total de extranjeros llegados a la Península en patera el pasado año, el 21,3% procedía de Costa de Marfil; el 17%, de Argelia; y el 13%, de Guinea.

Las llegadas por mar de migrantes a la Península se duplicaron en 2016

La presión migratoria en El Estrecho se alivió hace ocho años tras los acuerdos de cooperación entre el Gobierno español y el de Marruecos. "Sin la colaboración marroquí en la vigilancia, impidiendo que los subsaharianos se lancen al agua, las entradas serían mucho más frecuentes", sentencia un informe del Real Instituto Elcano. "Lo pudimos ver en 2014, cuando cerca de 1.200 personas alcanzaron Tarifa en patera en solo dos días después de que el rey de Marruecos tuviera unos días antes un incidente con patrulleras de la Guardia Civil", apunta Arce. El Gobierno del reino alauí reconoció entonces que se produjeron "disfunciones" en la vigilancia de sus playas.

Migrantes económicos

La ruta del Estrecho se ha reactivado este 2016, según las cifras de la OIM. Junto con Italia, Grecia, Chipre y Bulgaria, España es uno de los primeros países de llegada a la UE y, por tanto, donde según las leyes de Bruselas los migrantes deberían solicitar el asilo. Pero la mayoría de ellos no reúnen las condiciones exigidas por los Veintiocho para conseguir el estatus de refugiado, pues se les considera inmigrantes económicos y los Gobiernos apuestan por su devolución a los países de origen.

Operación de rescate de una patera, este enero.

Fuentes de la agencia Frontex, operativa en todo el mar de Alborán con patrullas de la Guardia Civil y Salvamento Marítimo —frente a las provincias de Málaga y Almería—, aseguran que pese a la clausura de la ruta de los Balcanes y el mar Egeo, el flujo de sirios, afganos e iraquíes no se está moviendo hacia el oeste del Magreb para entrar en Europa a través del Estrecho. En cambio, sí llevan tiempo "monitoreando una gran bolsa de migrantes" que se va moviendo en esa misma zona.

Miles de personas arriesgan sus vidas cada año para cruzar el Mediterráneo rumbo a España. Pero las cifras se encuentran aún lejos de los peores años de las crisis de las pateras en España en 2006, cuando llegaron a la Península en este tipo de embarcación unas 10.000 personas, según la ONU.