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Bárcenas se juega la libertad y la fortuna

El extesorero popular modera sus ataques contra el PP ante su declaración en el juicio del caso Gürtel

Luis Bárcenas, el pasado 17 de octubre.

El extesorero del PP Luis Bárcenas está más que acostumbrado a pisar juzgados y tribunales. Desde 2009, cuando, siendo senador por Cantabria, fue imputado por primera vez en el caso Gürtel, hasta hoy, Bárcenas ha conocido las principales sedes judiciales de Madrid, desde el Tribunal Supremo a los juzgados ordinarios de Plaza de Castilla, y se ha enfrentado, casi siempre con frialdad, al interrogatorio de al menos media docena de magistrados en distintas causas. Sin embargo, sabe que este lunes, en el búnker de la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares, se juega de verdad la libertad y la fortuna.

Luis Bárcenas será interrogado como acusado en el juicio de la trama central del caso Gürtel. La fiscalía pide para él 42 años de cárcel y 88,8 millones de euros de multa por supuestamente defraudar 11,5 millones a Hacienda entre 2000 y 2009 por su fortuna escondida en Suiza y por embolsarse comisiones por 1,24 millones a cambio facilitar contratos a las empresas de Francisco Correa, que ha confesado que le entregó sobres con dinero negro.

También se le acusa de apropiarse casi 300.000 euros de la caja b del PP que gestionaba junto con Álvaro Lapuerta, su antecesor en la tesorería y que no será juzgado por padecer una demencia senil. El PP no ha denunciado este supuesto robo de Luis Bárcenas porque supondría admitir que se financió ilegalmente entre 1993 y 2008. Bárcenas tiene en su contra la calculada declaración de Correa. También la decisión de las autoridades helvéticas de levantar el secreto bancario para que los datos de sus cuentas puedan usarse en el juicio, algo contra lo que pleiteó en Suiza hasta el mismo inicio de la vista oral. La columna de elementos a su favor está en blanco. Bárcenas dependerá de su templanza en el interrogatorio y de la habilidad de su abogado, Francisco Maroto.

En los últimos meses, Bárcenas se ha preocupado por cerrar —o al menos por no agrandar más— la brecha abierta con su antiguo partido, aquel que le despidió en diferido en enero de 2013 cuando supuestamente había cesado como responsable de las finanzas en 2010. Bárcenas se ha alineado con el PP —considerado partícipe a título lucrativo en el caso Gürtel para pedir la nulidad de la investigación que le llevó a la cárcel entre junio de 2013 y enero de 2015. También ha retirado la acusación en el caso de la destrucción de los ordenadores que se custodiaban en la sede nacional del PP en la calle Génova.

Además de las iniciativas jurídicas favorables al PP, Luis Bárcenas ha vuelto a teñir de prudencia sus palabras. En declaraciones a Vozpopuli el pasado viernes el extesorero desvinculó al partido como persona jurídica de la trama Gürtel y reiteró —esta línea de defensa ha sido constante— que el dinero oculto en Suiza tiene origen lícito: “Hasta el último céntimo es mío y lo demostraré”. El guante de seda contrasta con los aguijones que lanzó a los principales miembros de su partido tanto ante los medios de comunicación como ante los distintos jueces que le han interrogado, sobre todo tras su ingreso en prisión.

La euforia de la salida de la cárcel, el 23 de enero de 2015, le llevó a reconocer abiertamente que la contabilidad secreta que llevaba con Lapuerta no eran los Papeles de Bárcenas. “Son los papeles del PP, desde el primer apunte hasta el último. Quien se ha beneficiado de esa contabilidad ha sido el partido”, dijo. Ese día apuntó especialmente contra Mariano Rajoy. Según él, el presidente del Gobierno “conocía la existencia de la contabilidad b del PP desde el principio”.

Dolores de Cospedal, ha sido en estos tiempos su principal enemiga. La secretaria general del PP le demandó —y ganó— por incorporar su nombre a los folios manuscritos de la contabilidad secreta como supuesta perceptora de dos entregas de 7.500 euros en negro en 2008. “Es mi mano la que entrega el sobre a la señora Cospedal”, declaró Bárcenas por videoconferencia desde la prisión de Soto del Real en octubre de 2013, tras su primer verano en la cárcel. En aquella ocasión, el extesorero extendió los pagos a los anteriores secretarios generales, Ángel Acebes, Javier Arenas y Francisco Álvarez-Cascos. Ninguno de ellos le llevó a juicio por ello.

En ese juicio civil celebrado en Toledo, Bárcenas se refirió a Cospedal con un punto de desprecio. “No tuve ocasión ni capacidad de tener una pésima relación con Cospedal. Coincidimos cada uno en su cargo hasta el caso Gürtel; pero yo hablaba con Federico Trillo-Figueroa [antiguo coordinador de los asuntos judiciales que afectan al partido] y con Mariano Rajoy”, se jactó. A quien siempre mantuvo al margen de estas entregas fue al expresidente del Gobierno José María Aznar.

En cualquier caso, los detalles de la caja b serán objeto de otro juicio distinto. Este lunes, Bárcenas deberá centrarse en demostrar que el dinero de Suiza —llegó a acumular 48,2 millones de euros en 2007— fue fruto de un supuesto éxito como inversor bursátil. Su declaración, en la que al menos tiene previsto contestar a la Fiscalía Anticorrupción y a su propia defensa, se centrará también en exculpar a su esposa, Rosalía Iglesias, presente junto a él en el banquillo y para quien el ministerio público pide 24 años de cárcel por colaborar en los supuestos delitos fiscales.

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