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JOSE MARÍA MARAVALL, Exministro socialista de Educación

“El PSOE debe combatir la pobreza, no la desigualdad”

A José María Maravall le irrita sobremanera la pereza en la política

José María Maravall. Ampliar foto
José María Maravall.

A José María Maravall (Madrid, 1942) le irrita sobremanera la pereza en la política, y especialmente en la socialdemocracia. “Haz footing”, aconseja a su viejo partido, el PSOE, “que hace mucho que no haces ejercicio”.

Tiene la mirada amplia de quien ha recorrido el mundo y ha estudiado otros países, otros sistemas. “Las sustituciones requieren tiempo, trabajo y mirada de largo plazo”, explica mientras recuerda cómo los laboristas británicos o los socialdemócratas alemanes tardaron casi 20 años en volver al poder. “Y durante todo ese tiempo no debemos dejar de mirar a nuestros vecinos y copiar sin complejos lo que funciona”, dice. Le brotan los ejemplos: Islandia, Portugal...para situar en el centro de la conversación lo que considera el principal reto que deberían abordar los socialistas: combatir la pobreza.

El PSOE siempre se pone una hoja de parra con el discurso de la igualdad, cuando lo más importante es ver en qué países no ha aumentado la desigualdad y qué es lo que han hecho para evitarlo”, señala. “Hoy lo más importante son los que están abajo, los que han caído en la trampa de la pobreza. No es la desigualdad de esa gran masa que está apenas una fracción por debajo de la media. ¿Qué es mejor?”, se pregunta, “¿una recaudación fiscal masiva, que la ciudadanía no toleraría, para crear una sociedad de muñequitos de papel todos iguales, que es imposible, o un aumento de recaudación razonable que sirva para erradicar la pobreza y garantice el derecho a bienes esenciales?”.

Le trae sin cuidado la discusión sobre quién debe o no dirigir el PSOE —”no me produce la menor excitación personal”— y dice que solo ve personas sin ideas en todos los ámbitos y en todos los países. “En Francia vemos ahora a un católico neoliberal (Fillon) frente a otro majete y valiente (Valls)... pero no percibo las diferencias. Y si la solución es el laborista Corbyn, eso es la prehistoria”.

No le gusta Podemos —“solo les escucho hablar de poder, poder, poltrona, poltrona”—, pero no considera que su irrupción sea negativa para el PSOE. “Los socialistas ya han demostrado ser capaces de aburrirse por sí solos. Podemos es un estímulo para actualizar tus ideas. No es el camino, pero es el modo de forzarte para aclarar cuál es tu camino”, apunta. “Si no es posible dar con soluciones mágicas, al menos reflexionar. Quien aspire a liderarlo, debe exigir al partido que genere un proyecto modernizador e ilusionante”.

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