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El PP estudia mecanismos de control interno contra la corrupción

Los populares debaten fórmulas para cumplir con la exigencia de la ley de partidos de prevenir delitos

El vicesecretario de Organización y Electoral del PP, Fernando Martínez-Maillo.
El vicesecretario de Organización y Electoral del PP, Fernando Martínez-Maillo. EFE

El PP estudia introducir en los nuevos estatutos que salgan de su próximo congreso nacional, en febrero, mecanismos de control interno contra la corrupción. La ley de partidos políticos obliga a las formaciones políticas a “adoptar en sus normas internas un sistema de prevención de conductas contrarias al ordenamiento jurídico y de supervisión a los efectos previstos en el artículo 31 bis del Código Penal”. Dicho artículo establece que las personas jurídicas serán penalmente responsables de los delitos cometidos por sus representantes si se incumplen los deberes de “supervisión, vigilancia y control”.

El partido no ha cerrado aún la fórmula para reforzar su control interno. El vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maillo, presenta este martes las claves de la ponencia de estatutos del congreso, que no incluirá las medidas anticorrupción pactadas con Ciudadanos el pasado verano, como el compromiso de suspender a los cargos imputados. Según explicó el vicesecretario de comunicación, Pablo Casado, la semana pasada, el acuerdo firmado con la formación que dirige Albert Rivera no es "vinculante" para el funcionamiento interno del partido. De hecho, durante la negociación con Ciudadanos para el pacto de investidura de Mariano Rajoy, los populares se negaron a asumir la incorporación de primarias a sus estatutos por entender que ningún otro partido podía imponerles su funcionamiento interno.

El PP pretende que el congreso, que se celebrará con casi dos años de retraso, sirva para actualizar su imagen e ideario. El encargo de Mariano Rajoy, que se presenta sin rival para seguir dirigiendo el partido, es buscar fórmulas para atraer el voto joven y dejar atrás los escándalos. Que la corrupción que ha "vivido el partido termine convirtiéndose en historia", pidió el presidente a los suyos en su discurso ante la junta directiva nacional que convocó oficialmente el cónclave, el pasado 14 de noviembre.

Los populares, no obstante, discrepan sobre las fórmulas para atajar los escándalos. En general, los jóvenes vicesecretarios, incorporados a la cúpula del partido en junio de 2015, son partidarios de mayor contundencia. Tras la muerte de Rita Barberá, el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, cuestionó la suspensión de los cargos imputados por corrupción y aseguró que la exalcaldesa había sido víctima de un "linchamiento".  Casado insistió la semana pasada en que ya existen medidas "draconianas" para combatirlas en el sistema actual y Rajoy llegó a pedir a los suyos, en un comité ejecutivo, que no cayeran en "la histeria" al tratar el asunto.

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