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El PSOE rectificó tras calibrar el daño a la imagen del partido

Varios diputados alertaron de que elegir a Fernández daría alas a Podemos

José Zaragoza y Pere Joan Pons, del PSC. Ampliar foto
José Zaragoza y Pere Joan Pons, del PSC. EFE

Hasta el martes por la tarde, la dirección del PSOE y del grupo parlamentario socialista no calibró el perjuicio que produciría a su imagen y a su crédito político quedarse con los brazos cruzados mientras resultaba elegido Jorge Fernández Díaz como presidente de la Comisión de Exteriores del Congreso. Distintos diputados y miembros de la gestora advirtieron a los máximos dirigentes, el presidente Javier Fernández y su número dos en la gestora, Mario Jiménez, de que esa decisión sería aprovechada por Unidos Podemos y que, además, sería un mazazo en las propias filas socialistas. Ya por la noche se decidió rectificar y arrostrar la crítica inmediata de un cambio de posición para intentar que, al menos, la elección de Fernández Díaz no fuera un baldón para el PSOE durante toda la legislatura, según relatan fuentes de la dirección socialista.

Inicialmente, el PSOE quería preservar el acuerdo con el PP y el resto de grupos respecto al reparto de las presidencias y otros cargos en las comisiones, un acuerdo que también suponía varios puestos para los socialistas. Ese objetivo les llevó a no cuestionarse la lectura política, interna y en la opinión pública, que podría tener su decisión. Hasta que la insistencia de algunos interlocutores de confianza de Javier Fernández y Mario Jiménez les hizo cambiar de opinión.

Este giro, apenas en unas horas, ha demostrado a la gestora del PSOE que debe perfeccionar el proceso de toma de decisiones. En puridad, este órgano interino está pensado para conducir al partido hacia un congreso —tras la dimisión del secretario general, Pedro Sánchez, el pasado 1 de octubre— que elija a una dirección. Pero todo apunta a que eso no ocurrirá antes de siete u ocho meses. Hasta entonces, la gestora deberá tomar decisiones de gran calado todos los días sobre asuntos nacionales e internacionales y fijar su posición con su voz y con su voto.

En la reunión que este jueves celebrará la comisión gestora, que no se reunía formalmente desde el 23 de octubre, deberá solventar el asunto que tiene en vilo al partido: las penalizaciones a los diputados que votaron en contra de Mariano Rajoy en su investidura en vez de abstenerse como había decidido el comité federal.

Nombramientos

La necesidad de constituir la comisión mixta para la Unión Europea obligó ayer a adelantar la decisión de no nombrar como presidente y portavoz, tal como lo fueron en la breve legislatura anterior, a José Zaragoza y Pere Joan Pons, dos de los 15 parlamentarios que incumplieron el mandato. Zaragoza no ha hecho el menor comentario crítico sino que asume la decisión y la da por buena si sirve para que se restablezca la relación entre su partido, el PSC, y el PSOE.

Muy probablemente, la gestora sacará de la dirección a Meritxell Batet y Sofía Hernanz; y cada vez hay más dudas de que la diputada independiente Margarita Robles se mantenga como presidenta de la comisión de Justicia. El anterior secretario de Organización, César Luena, ha pedido que se diferencie entre “castigar y aplicar las normas”. Su temor es que la dirección interina “se extralimite”. “¿Esto es coser?”, se preguntó, en alusión irónica al deseo expresado por la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, de “coser” el PSOE tras la crisis de octubre.

 

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