Una mujer acepta cinco años de prisión tras arrepentirse de su adhesión al Estado Islámico

La acusada intentó viajar Siria con su hijo de tres años al que incitó a decir frases como "degüello al policía"

Samira Yerou durante el juicio.Foto: atlas | Vídeo: FOTO: S. B. (EFE) / ATLAS
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La marroquí Samira Yerou, detenida el 23 de diciembre 2014 en Turquía cuando trataba de viajar con su hijo de tres años a Siria para unirse al Estado Islámico, ha aceptado este jueves una pena de cinco años de prisión, cuatro menos de los que había pedido el fiscal en sus conclusiones provisionales, 15 de inhabilitación y 10 de libertad vigilada por pertenencia a organización terrorista. La acusada, que llegó a incitar al menor de tres años a que dijese frases como "degüello al policía", ha firmado el acuerdo de conformidad en el juicio celebrado en la Audiencia Nacional, ha reconocido los hechos y ha asegurado que se arrepiente de todo lo que hizo.

Yerou ha sostenido que se siente engañada por los terroristas que, según su versión, se aprovecharon de un momento de dificultad después de que su marido le dejara sola con su hijo. En la vista ha reiterado varias veces que rechaza la violencia, así como que espera que su renuncia sirva como ejemplo a otras personas para que se aparten del yihadismo. "Quiero reanudar mi relación con mi hijo, al que no veo desde hace dos años", ha explicado llorando. La mujer se encuentra detenida desde marzo 2015, cuando fue extraditada a España. El juez le suspendió la patria potestad de su hijo, a raíz de la petición del exmarido, que reside en el municipio de Rubí (Barcelona) y que obtuvo la custodia del menor. 

Según los cuatro guardias civiles que han declarado como peritos en la Audiencia Nacional, la acusada se radicalizó en "tiempos muy rápidos" a través de sus contactos en las redes sociales guiada por teólogos y jeques extremistas afines o pertenecientes al Estado Islámico. La representante del ministerio público ha explicado que Yerou utilizó su alias Umm Mohamed para contactar, entre marzo y noviembre de 2014, con miembros del Estado Islámico en Siria y Turquía. 

A Yerou le fueron incautados dos móviles y una tableta con 32 documentos relacionados con su proceso de adoctrinamiento y archivos de contenido salafista-yihadista, según han declarado los guardias civiles. El análisis de los aparatos ha puesto en evidencia las relaciones de "alto nivel" que la acusada había conseguido establecer a través de las redes sociales. Entre sus contactos destacan Alhan Al-Nadar, conocida como la Poetisa del DAESH por ser una de las mayores responsables de la labor de difusión del mensaje del Estado Islámico entre las mujeres, y Sanaa al-Karama, una siria —en principio, afín a la organización Al-Nusra, luego activa en el Estado Islámico— que se dedica a la captación de mujeres desde hace tres años.

A la acusada se le ha decomisado también un documento redactado por Abu Osama, ciudadano austriaco que supuestamente se casó con Alhan Al-Nadar en Siria, sobre la posibilidad de las mujeres de viajar solas al Estado Islámico, ya que los salafitas no les permitirían viajar sin el amparo de un hombre. Según el informe elaborado por la Guardia Civil, la obtención de un aval forma parte de una mecánica "estándar" de la captación de mujeres por el Estado Islámico. 

El objetivo

La fiscalía subraya en el escrito que la "culminación de los objetivos marcados" de Yerou en territorio no islámico se dio en diciembre de 2014. Entre estos objetivos se encontraba "la difusión del mensaje terrorista y violento" en el que había que enaltecer las actividades de la organización. La acusada, sin embargo, ha declarado no tener otro objetivo que casarse con uno de los jeques del Estado Islámico, que decía residir en la ciudad de Raqqa; un recorrido que los guardias civiles han calificado en la vista de "habitual", al considerar la llegada de las mujeres como una "segunda parte del proyecto de construcción de la sociedad islámica". 

La acusada viajó desde Barcelona a Estambul el 16 de diciembre de 2014 —antes extrajo 4.500 euros de dos cuentas bancarias; una, en Marruecos, a su nombre; y otra, en España, al de su hijo—, sin lograr entrar en Siria. El trato que recibió Yerou a su llegada en Turquía no ha sido considerado "corriente" por la Guardia Civil: en la capital turca le fue entregado un móvil y no le fueron requisados los documentos por parte de los pasadores. Durante su detención Yerou se puso en contacto con un emiro o jefe de frontera, que en "reiteradas" ocasiones le aseguró que estaban "presionando" para "sacarla de la cárcel", según se ha detallado en los testimonios.

Durante la vista el fiscal ha hecho hincapié en que la acusada ha colaborado desde el primer momento con las fuerzas de policía españolas, ofreciendo informaciones sobre sus contactos y que ha tenido un papel activo en la reconstrucción de lo ocurrido. Al ser preguntada por si no consideraba peligroso para su hijo emprender un viaje hacía Siria, la acusada ha contestado que había recibido imágenes del buen funcionamiento de la ciudad. En sus conclusiones, el fiscal ha recordado que en la sentencia estará recogido su "comprobado arrepentimiento".

Yerou, que se encontraba detenida preventivamente a raíz del "elevadísimo riesgo de fuga", ha aprovechado su última palabra para reiterar su intención de volver a ver a su hijo. El fiscal ha recordado en las conclusiones que la celebración de la vista, pedida por la sala para que no "hubiese dudas", ha reafirmado que han quedado probados todos los hechos, pero que la actitud de la acusada confirmaba la reducción de la pena. El letrado de la defensa, que durante la vista ha hecho pocas preguntas a los testigos, al salir de la sala ha expresado su deseo de que su cliente pueda "al menos ver a su hijo". Sin embargo, ha reconocido que el recorrido va a ser muy largo. 

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