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2,6 millones para atajar la crisis de higiene en los cuarteles

El Ejército pone en marcha un plan de contingencia para que su personal civil y militar asuma la limpieza

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, durante su visita al cuartel del Bruc (Barcelona) en junio pasado.
El ministro de Defensa, Pedro Morenés, durante su visita al cuartel del Bruc (Barcelona) en junio pasado. EL PAÍS

Los soldados no tendrán que seguir limpiando los cuarteles. El Gobierno autorizó este viernes a Defensa a contratar, por 2,6 millones de euros, los servicios de limpieza de instalaciones militares en toda España desde el 1 de septiembre al 31 de diciembre de este año. El servicio había quedado interrumpido por el cierre de la caja presupuestaria acordado en julio pasado. El Ejército puso en marcha un plan de contingencia para garantizar las condiciones de salubridad.

La drástica decisión de cerrar en verano el ejercicio presupuestario para cumplir con el objetivo de déficit pactado con Bruselas ha tenido consecuencias imprevistas. El Consejo de Ministros tuvo que aprobar este viernes varias excepciones a la orden del Ministerio de Hacienda que impedía firmar ningún contrato cuyo expediente no hubiera sido remitido para fiscalización previa antes de finales de julio. Cuatro de estas excepciones, por un total de 10 de millones de euros, afectaban a Defensa y se referían al suministro de productos alimenticios, combustibles y mantenimiento de equipos médicos. Con todo, el contrato más llamativo es el destinado a “mantener el correcto estado de limpieza y salubridad de las instalaciones, unidades, centros y organismos del Ministerio de Defensa en todo el territorio nacional”.

Hace años que la limpieza de las instalaciones militares está externalizada, pero el retraso en la firma de los nuevos contratos había llevado, conforme concluían los hasta ahora vigentes, a una abrupta interrupción en la prestación del servicio, con el riesgo de provocar problemas de salubridad en los cuarteles.

La Inspección General del Ejército de Tierra elaboró incluso un plan de contingencia, en vigor desde el pasado día 1, que trasladaba al personal civil y al militar (preferente de la unidad de servicios de las propias bases, pero también de las unidades operativas, en caso necesario) la responsabilidad de las tareas de limpieza.

Estas se clasifican en prioritarias (“las que deben realizarse con al menos frecuencia diaria para mantener las condiciones higiénico-sanitarias”, como botiquines, cocinas, comedores o letrinas), preferentes (“que requieren realización periódica, aunque no diaria”, como zonas de trabajo y alojamientos) y secundarias (las restantes). El plan establece que “el personal de tropa realizará siempre la limpieza de sus propios alojamientos” y que, “en ningún caso se empleará al personal de tropa para la limpieza de alojamientos y zonas de vida de uso exclusivo de los cuadros de mando”.

La Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), mayoritaria en los ejércitos, ha denunciado el empleo de soldados y marineros en labores de limpieza y cocina. “Se trata de un ataque a la dignidad del profesional militar, utilizarle sistemáticamente en trabajos para los que no ha sido preparado ni contratado”, alegó la asociación. “Si es [un acto] premeditado, se estaría tratando de un abuso. Si es por falta de previsión, se deberían exigir responsabilidades”, concluyó.

Un portavoz de Defensa subrayó que la realización por los militares de las tareas de limpieza se debe a una “situación excepcional”, con potenciales “riesgos para la salud”, derivada de la interinidad administrativa que provoca el bloqueo político. “Preferimos que los soldados dediquen todo su tiempo a instruirse y a cumplir su misión”, añadió. Según Defensa, el problema se resolverá “en cuestión de días”, pues al existir ya un acuerdo marco no es necesario sacar a concurso los contratos.

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