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Margallo pide el apoyo de la UE para excluir a Gibraltar de la negociación del Brexit

El ministro dice que el futuro del Peñón sólo atañe acordarlo a Reino Unido y España

El ministro de Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo, en el Congreso. Ampliar foto
El ministro de Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo, en el Congreso. EFE

El ministro de Asuntos Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo, ha remitido este miércoles una carta a sus 26 homólogos de la UE (todos, menos el británico), así como a los presidentes del Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo, en la que recaba su apoyo para que Gibraltar quede al margen de la futura negociación del Brexit, en la que se fijaran las relaciones con el Reino Unido tras su salida de la UE. “Para España es fundamental que esta cuestión quede excluida de las negociaciones para establecer un nuevo marco de relaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido y, en consecuencia, deba resolverse mediante negociaciones bilaterales previas entre España y el Reino Unido. Te ruego que concedas a este planteamiento tu apoyo y comprensión”, reclama Margallo a sus colegas europeos.

Esta carta vino precedida hace pocas fechas por otra de Margallo al secretario del Foreign Office, Boris Johnson, en la que le advertía de que la salida del Reino Unido de la UE “creará grandes dificultades tanto a los ciudadanos de la colonia como a los del Campo de Gibraltar” y afectará sustancialmente a la situación del Peñón respecto a España, por lo que le urgía a emprender negociaciones para “acordar conjuntamente la mejor solución para los dos países y para los intereses de la población de Gibraltar” y de las localidades vecinas españolas.

Aunque un reciente informe de Exteriores reconocía que el bloqueo político ha convertido a la diplomacia española en un “pato cojo”, con capacidad de maniobra limitada, Margallo cree que no se puede esperar a que haya nuevo Gobierno para mover ficha en el tablero de Gibraltar, so riesgo de perder una oportunidad histórica. Los habitantes de la colonia, que votaron abrumadoramente por la permanencia en el referéndum del Brexit, temen perder los privilegios que comporta su permanencia en la UE y Margallo quiere cerrar la puerta a la posibilidad de que los mantengan, siquiera parcialmente, en el marco del futuro acuerdo global entre la UE y el Reino Unido. La única vía, sostiene, debe ser la negociación bilateral entre Londres y Madrid.

Para convencer a sus colegas, Margallo les advierte en su misiva de que el contencioso de Gibraltar lleva años afectando negativamente a la UE, al provocar el bloqueo de las normativas sobre medioambiente, pesca o aviación civil, y podría complicar aún más la ya difícil negociación del Brexit. Frente a ello, les recuerda, España viene defendiendo la reanudación del diálogo directo entre Madrid y Londres, en el marco del proceso de Bruselas de 1984, y les traslada su confianza en que españoles y británicos serán capaces de “encontrar una fórmula aceptable para ambos y en interés de los habitantes de Gibraltar, de manera que estos puedan seguir beneficiándose de las ventajas derivadas de la aplicación a Gibraltar de los Tratados de la Unión Europea”.

La carta va acompañada de un amplio dossier en el que, además de pasar revista a la evolución histórica del contencioso, se esbozan las líneas maestras de la propuesta española: una fórmula de cosoberanía (el texto no dice si temporal o definitiva) en virtud de la cual los Tratados de la UE seguirían aplicándose al territorio de Gibraltar; un Estado Personal que permitiría a los llanitos acceder a la nacionalidad española sin renunciar a la británica; y una amplia autonomía para el Peñón, basada en el artículo 144 de la Constitución española, con la única excepción de la política exterior y la defensa, que “serían responsabilidad de Reino Unido y España”.

Esta fórmula ya ha sido rechazada de plano por el ministro principal de la Roca, Fabian Picardo, mientras que Londres ha reiterado que no entablará negociaciones con Madrid sin el visto bueno de los gibraltareños. La diplomacia española tiene, sin embargo, una última baza: la posibilidad de vetar el mandato de negociación del Brexit, que debe aprobar el Consejo Europeo. Pero ello no ocurrirá antes de principios de 2017, cuando la premier británica, Theresa May, comunique formalmente la decisión británica de abandonar la UE. Para entonces, España ya debería tener nuevo Gobierno.

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