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Iglesias versus Errejón: las diferencias de su proyecto para Podemos

El líder quiere un partido duro, de izquierdas. El 'número dos' prefiere que sea moderado y transversal

Íñigo Errejón y Pablo Iglesias, en su escaño del Congreso.
Íñigo Errejón y Pablo Iglesias, en su escaño del Congreso.

Podemos atraviesa una discusión de estrategia y poder que se aglutina en torno a sus dos máximos dirigentes: el líder, Pablo Iglesias, y su número dos, Íñigo Errejón. Ambos mantienen importantes diferencias de proyecto que han evidenciado en las conferencias que han impartido en la Universidad de Podemos —inaugural, la de Errejón, y de clausura, la de Iglesias— celebrada esta semana pasada en la Universidad Complutense de Madrid. Estas son las claves del modelo Iglesias frente al modelo Errejón a partir de sus dos discursos:

El modelo de Pablo Iglesias

Un Podemos duro, outsider. El líder defiende un partido de estilo duro y desobediente, y rechaza que Podemos dé miedo, como cree Errejón, porque la sociedad actual no está atemorizada como lo estaba la de la Transición. Además, la tendencia europea que triunfa en la actualidad es la agresiva. "Lo que funciona en Europa son los discursos beligerantes y destituyentes. Los que suenan hard, duros. El espacio en el que se abre la grieta tiene que ver con los años treinta", dijo Iglesias en su conferencia. "La hipótesis original funciona, la de que somos outsiders", abundó. Podemos pierde, además, credibilidad cuando se trata de presentar como "moderado" en las formas, cree el líder. "Se nos percibió mentirosos al decir que éramos socialdemócratas", recordó en referencia a sus propias declaraciones en la campaña de las generales del 26-J. El riesgo de moderar el tono, según entiende, es claro: "Ni conseguimos traer a los que faltan y se nos van una parte de los que están".

El pacto con el PSOE, de igual a igual. Iglesias cree que si Podemos llega a un acuerdo de Gobierno con el PSOE este tendrá que ser para formar un Ejecutivo de coalición y a cambio de exigencias claras: el domingo habló de que los socialistas tendrían que estar dispuestos a "hacer frente" a la Unión Europea y las políticas de la Troika, y a reconocer la "plurinacionalidad". El líder rechaza las posturas de otros sectores del partido que defienden darle la investidura a Pedro Sánchez a cambio de nada "y que se estrellen ellos solos con 85 diputados". "El problema es que a lo mejor se estrella el país", alertó.

Un partido de izquierdas. Podemos tiene que tener un debate sobre su ideología, reconoce Iglesias, que se acerca a la izquierda frente a la tesis de la transversalidad desideologizada. El partido, recuerda, ha pactado siempre con la izquierda en comunidades y Ayuntamientos de todo el país, a diferencia de otras formaciones que podrían ser homólogas, como la griega Syriza, por ejemplo, que pactó con la derecha nacionalista. Eso significa, según Iglesias, que el espacio político que Podemos está "obligado a liderar" es "el de la izquierda" y la discusión es cómo hacer eso compatible con la transversalidad.

Podemos aspira a cambiar la sociedad, no a representarla. La formación no tiene que moderarse para no dar miedo porque quiere cambiar la sociedad. "No parecernos a ella", subraya Iglesias.

Menos televisión y más calle. "Nosotros nacimos en la televisión, pero no podemos tener futuro en la televisión", defiende ahora Iglesias. El partido tiene que recuperar su conexión con la ciudadanía, "cavar trincheras en la sociedad civil". El secretario general rechaza el debate que plantean algunos según el cual al partido le hace falta centrarse menos en las instituciones y volver a la calle.

El modelo de Íñigo Errejón

Un partido amable, que no dé miedo. Una idea recurrente del número dos y los suyos es la de apelar a "los que faltan". "Podemos volver a ser una fuerza dirigente que no solo hable a los compañeros que ya vibran, que se les pone la piel de gallina, sino que le hable a toda esa gente que a lo mejor no confía todavía en nosotros, que a lo mejor tiene algunas dudas, a la que a lo mejor le han calado algunos estigmas sobre nosotros", dijo el número dos en su conferencia. En esa tesis se encuadra el debate sobre el tono y el problema de "dar miedo": Errejón prefiere un tono más amable que no asuste. La campaña de las pasadas elecciones generales, bajo el lema de La sonrisa de un país, que dirigió Errejón, seguía esa táctica de contraponer las sonrisas al miedo.

Defender las instituciones, frente a un Podemos antisistema. Cuando a Errejón se le encuadra como el moderado —algo que él rechaza, aunque el propio Iglesias se ha referido así a él en alguna ocasión— tiene que ver también con su defensa de las instituciones, del sistema, frente a los antisistema que también se ven referenciados en Podemos. En su conferencia, el número dos defendió "la importancia de las instituciones" y advirtió: "Cualquier hipótesis política revolucionaria que se base en que se van a caer [las instituciones] solo puede confiar en la nostalgia". Errejón recuerda que el 15-M "no impugnó la totalidad". "Vivimos en Europa, en el primer mundo, una gran mayoría son ciudadanos que confían en el orden y las instituciones", enfatiza el número dos.

La transversalidad: ni ser el PSOE ni el PCE. Errejón contrapone dos modelos para Podemos: que se convierta en una fuerza "hegemónica" o en una fuerza "de resistencia". Él aboga por la primera. La de resistencia es la que protesta, explica, y tiene como obligación "ser auténtica, mantener las banderas bien altas". Es la que se parecería al antiguo Partido Comunista. La hegemónica es la que ofrece "garantías y certezas" y no da miedo. "El problema no es que nos tengan miedo los golfos, sino nuestra vecina", dice Errejón. ¿Pretende entonces que Podemos sea el nuevo PSOE? Errejón lo rechaza, porque sostiene que Podemos es algo nuevo, diferente. "Si quieren que discutamos entre radicales y moderados les decimos que las dos. Que o transversales o rupturistas, les decimos que las dos. No nos van a encasillar ni en el PSOE ni en el PCE, no somos ninguna de las dos cosas", enfatizó. Errejón no alude a la izquierda como sí hace Iglesias.

Estrategia pactista y pragmática con el PSOE. El número dos no excluye ninguna posibilidad de pacto con el PSOE, incluso la de un Gobierno de Pedro Sánchez en solitario. Lo explica así: el peligro de esa situación de impasse, de bloqueo político, es que cunda la idea de que lo más importante es que esto lo solucione quien sea, porque se abre paso el poder conservador. Por eso Podemos tiene que evitar por encima de todo que gobierne el PP. "Tenemos la absoluta prioridad de desbloquear la situación que permite que Rajoy nos amenace con la Restauración", defendió.

 

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