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Rajoy sigue sin llamar a Sánchez y agranda la distancia que les separa

El líder del PSOE no se reunirá con el del PP si no le presenta el programa de Gobierno

Rajoy
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, en una imagen de archivo. EFE

Mariano Rajoy esperará a ver cómo evoluciona la negociación con Ciudadanos para llamar a Pedro Sánchez en un último intento de lograr la abstención del PSOE a su investidura. La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, había asegurado el pasado viernes que Rajoy haría esa llamada “con carácter inmediato”. El secretario general de los socialistas exige, para acudir a la cita, conocer el programa de gobierno que Rajoy planteará a las Cortes.

Como en anteriores ocasiones, el líder del PP ha optado por retrasar su llamada a Sánchez, según confirmaron fuentes populares. La vicepresidenta afirmó el pasado viernes que la posición de Rajoy sería “muy constructiva”. “Esperamos que la del señor Sánchez y la del PSOE también lo sea”, aseveró.

Cinco días después, Rajoy ha decidido demorar el contacto a la espera de ver cómo avanza la negociación con Ciudadanos. La última vez que los dirigentes del PP y el PSOE se reunieron fue el 2 de agosto, dentro de la ronda de contactos que realizó Rajoy con el fin de lograr los apoyos necesarios para sacar adelante la investidura.

El presidente en funciones quiere más argumentos con los que tratar de presionar al líder del PSOE para lograr su abstención, como la convicción de que sumará los apoyos de los 32 diputados del partido de Albert Rivera. Los equipos negociadores del PP y Ciudadanos se dan de margen hasta el fin de semana para firmar el pacto de investidura. En el PSOE hay quien duda, dado el margen de tiempo, de que la conversación entre Rajoy y Sánchez finalmente se produzca.

“Vamos a intentar avanzar en el acuerdo con Ciudadanos y, a partir de ahí, queremos volver a hablar con el único que hoy por hoy puede desbloquear la situación: el PSOE y Pedro Sánchez”, ha observado el vicesecretario de organización del PP, Fernando Martínez-Maillo, miembro del equipo negociador con Ciudadanos. “Están pervirtiendo el concepto de abstención. Abstenerse no es apoyar”, ha insistido. “Hoy por hoy, el único partido que no propone nada para España es el PSOE. Hasta Podemos tiene una propuesta, la del Gobierno Frankenstein”. Así es como llaman los populares a la lista de alianzas que haría falta para un Gobierno de izquierdas.

El equipo del secretario general del PSOE rechaza los argumentos del vicesecretario de Organización del PP e incide en que, según la Constitución, Rajoy tiene que someter su programa de gobierno al Congreso dada su condición de candidato a la investidura. “Si nos llaman será para decirnos qué van a llevar”, es el razonamiento que comparten distintos miembros de la dirección socialista, esté o no consensuado finalmente entre Rajoy y Rivera.

El PP y Ciudadanos están tratando de pactar algunas de las medidas del acuerdo que Rivera y Sánchez firmaron en febrero para así obligarle a decidir si se opone ahora a lo que firmó hace seis meses. Sánchez destacará en su discurso en la sesión de investidura, dentro de la estrategia que desarrolla desde hace días, todas las medidas del pacto que suscribió con Ciudadanos hace seis meses y que no van a figurar en el de Rajoy y Rivera, como la derogación de la ley educativa y de la reforma laboral vigente y el incremento del salario mínimo interprofesional.

El secretario general del PSOE también incidirá en los argumentos ideológicos y éticos con los que justificará el voto en contra el próximo 30 de agosto, cuando Rajoy necesitaría mayoría absoluta (176 diputados), y en la votación del 2 de septiembre (mayoría simple). Los 85 diputados del PSOE han sido convocados a una reunión de su grupo parlamentario que se celebrará el próximo lunes, víspera del debate de investidura, a las 18.00 en la Sala Constitucional del Congreso. “Dada la importancia de dicha reunión, la asistencia es necesaria y preceptiva”, reza la misiva.

Cuatro reuniones marcadas por el veto mutuo

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez se han reunido cuatro veces, tres en el Congreso y una en La Moncloa, desde las elecciones del 20-D. Las diferencias entre ambos han quedado patentes en todas las ocasiones. Sánchez transmitió a Rajoy el 23 de diciembre, tras verse solo 30 minutos, que no favorecería su investidura. El 12 de febrero, en otra reunión fría y de duración similar, los líderes del PP y del PSOE descartaron facilitar que uno de los dos gobernase: Sánchez no logró ser investido en las dos votaciones a las que se sometió en la primera semana de marzo. El veto mutuo se mantuvo el 13 de julio, en un encuentro de hora y media. El 2 de agosto Sánchez mantuvo su no a Rajoy, que ya había recibido el encargo del Rey de afrontar la investidura.

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