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Berriozar recordará a una víctima de ETA sin invitar al gobierno navarro

Vecinos de Paz, que organiza el acto, acusa a Uxue Barkos de “blanquear la historia” del grupo terrorista

Familiares de Francisco Casanova manifiestan contra ETA en julio de 2000. Ampliar foto
Familiares de Francisco Casanova manifiestan contra ETA en julio de 2000. Archivo

El asesinato del subteniente del Ejército de Tierra, Francisco Casanova, el 9 de agosto de 2000 en la puerta de su casa en Berriozar (Navarra), llevó a la alianza entre los partidos de la oposición municipal en ese ayuntamiento para desalojar de su alcaldía a Euskal Herritarrok, el grupo sucesor de Herri Batasuna, que gobernaba el municipio. PSOE, IU y CDN acordaron una moción de censura contra el alcalde José Manuel Goldaracena por no condenar el asesinato de su vecino. Hoy, 16 años después, el homenaje que realizará el grupo Vecinos de Paz, surgido tras aquel asesinato, evidenciará la división entre este colectivo y el gobierno navarro, que preside Uxue Barkos (Geroa Bai), que no ha sido invitado al homenaje. Tampoco han recibido invitación ninguno de los partidos que respalda al ejecutivo foral; Geroa Bai, Podemos, Izquierda-Ezkerra y EH Bildu.

La portavoz del colectivo Vecinos de Paz, Maribel Valls, justifica la decisión de no invitar ni al ejecutivo ni a los partidos que suman la mayoría del Parlamento de Navarra, en una posición de “blanqueo histórico” de la actividad de ETA por parte de esos grupos. “Les da lo mismo hacerse una foto junto a una viuda y acto seguido pedir el acercamiento de los presos”, acusa Valls al ejecutivo de Barkos, que confía en que ninguno de sus miembros se acerque al homenaje que realizarán hoy a Francisco Casanova en la plaza Eguzki de Berriozar.

El acuerdo que llevó hace un año a Barkos a la presidencia del gobierno navarro recoge el rechazo expreso del terrorismo de ETA y solicita su “desarme y desmantelamiento” y la aplicación de la legalidad penal y penitenciaria “sin excepciones”, aunque abogando por “acabar por medidas penales de excepción”. Añadía la creación del departamento de Paz y Convivencia, dentro de la consejería de Relaciones Institucionales, un órgano que para la portavoz de Vecinos de Paz “está hecho para quedar bien y blanquear la historia” y no para “evitar que se olvide a las 1000 víctimas de ETA”.

El año pasado, en el XV aniversario del asesinato de Francisco Casanova, no acudió ningún representante del recién elegido gobierno navarro. La presidenta Barkos alegó entonces no haber recibido invitación al acto. Sí acudió, por iniciativa propia, la presidenta del Parlamento, Ainhoa Aznárez (Podemos), aunque su presencia fue rechazada por varios asistentes que le increparon. En esta ocasión, Maribel Valls confía en que Aznárez tampoco asista. “Vino a montar el numerito”, señala sobre la presencia de la presidenta del legislativo foral.

Francisco Casanova fue asesinado el 9 de agosto de 2000 en la puerta de su casa de Berriozar cuando regresaba al mediodía de su trabajo en el cercano cuartel del Ejército de Tierra de Aizoain, donde desempeñaba tareas administrativas. Tenía entonces 46 años, estaba casado y tenía dos hijas. Hoy, una de ellas cantará dentro del XV Festival de jotas “Francisco Casanova” , que recuerda la afición del subteniente por este género musical típico de Navarra, que se celebrará después de la ofrenda floral en el monumento a las víctimas del terrorismo en Berriozar.

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