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El Congreso se llena de camisetas reivindicativas

Los diputados de Compromís piden no resignarse a un Gobierno del PP, y Cañamero que se libere a Bódalo

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Pablo Iglesias observa cómo Diego Cañamero acude a votar. EFE

¿Logrará Mariano Rajoy formar Gobierno y evitar una repetición electoral? Durante toda la mañana de este martes, esa pregunta sobrevuela el Congreso. Los diputados llegan a la Cámara enfrascados en las conversaciones para evitar unos terceros comicios. Eso llena de tensión, cuchicheos y camisetas reivindicativas la jornada inaugural. “Estoy contenta y también preocupada. No es una legislatura fácil”, dice Ana Pastor, exministra de Fomento, antes de ser investida presidenta del Congreso entre los aplausos de los diputados y los gritos de protesta de un espontáneo ("¡Ana Pastor insolidaria con las víctimas del Alvia! ¡Dimisión!", chilla Víctor Taibo, miembro de una familia afectada por el descarrilamiento ferroviario, que causó 80 muertos).

Las grandes distancias que separan a los partidos quedan reflejadas en las camisetas con las que varios diputados acuden a la Cámara. Diego Cañamero, representante de Unidos Podemos por Jaén, llega hasta el Hemiciclo con una prenda en la que se lee Libertad Andrés Bódalo. Su defensa del exedil de Jaén en Común, encarcelado tres años y medio por agredir a un representante del PSOE, provoca murmullos mientras sube las escaleras de madera para depositar su voto. Pablo Iglesias le observa desde su escaño, y le saluda. Sin embargo, no es el único diputado que aprovecha esta fecha señalada para embutirse en una camiseta reivindicativa.

No nos resignemos. Otro Gobierno es posible, se lee, en valenciano, en las camisetas de Joan Baldoví, Ignasi Candela y Marta Sorlí, todos ellos diputados de Compromís. Su lema y su apuesta subrayan una preocupación que está presente en todas las conversaciones entre los diputados: ¿Cómo y cuándo se formará el Gobierno?

Los diputados de Compromís, con sus camisetas reivindicativas. ampliar foto
Los diputados de Compromís, con sus camisetas reivindicativas.

En el patio del Congreso y en el Hemiciclo todos los representantes hablan de lo mismo. Se suceden los apretones de manos y las conversaciones en voz baja. El contenido de los cuchicheos, en cualquier caso, es siempre parecido. Los diputados del PP esperan que el PSOE o Ciudadanos se decidan a dar el paso de unir sus votos a los 137 que logró Rajoy en las elecciones generales. Los socialistas, por su parte, aguardan a que los integrantes de la bancada de Albert Rivera pasen de la abstención al sí, lo que daría al candidato del PP 169 votos. Y los diputados de Ciudadanos, por su parte, se niegan.

“Esperamos que el PSOE tome sus decisiones sin mirarnos por el rabillo del ojo, de forma autónoma, y a poder ser sin pensar en sus luchas internas”, dice uno de los consejeros de Rivera antes de entrar en el Hemiciclo con prisas.

Ningún diputado tiene aún asegurado su sitio. La mayoría se sientan siguiendo el pacto tácito de ocupar el mismo escaño que en la pasada y breve legislatura. No todos fían su asiento a la buena voluntad del resto. Ocurre, por ejemplo, con los dirigentes de Podemos. Pablo Iglesias e Íñigo Errejón viven toda la sesión frente a un folio en el que se lee una sola palabra, negra sobre blanco: “Ocupado”.

Un diputado, a Bescansa: "¿Dónde está el niño?"

Las distintas fórmulas con las que los diputados de Unidos Podemos fueron prometiendo el cargo fueron objeto de crítica por representantes de otras bancadas. A los abucheos, especialmente densos cuando llegó el turno de Irene Montero, se unieron interpelaciones directas en casos particulares.

"¿Dónde está el niño?", le gritaron a Carolina Bescansa, número cuatro de Podemos, que acudió junto a su bebé a la anterior sesión de constitución de las Cortes. "¡Y dale con los poemas!", se escuchó cuando otro representante de la coalición de izquierdas entonó su promesa de respetar la Consitución para poder cambiarla. "Y tu hermano, qué, ¿también lucha?", le espetó alguien de otro partido a Tania Sánchez.

Un juzgado investigó los contratos adjudicados por el ayuntamiento de Rivas a la cooperativa del hermano de la hoy diputada, que entonces formaba parte de la corporación municipal, junto al padre de ambos. La investigación fue archivada en 2015. 

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