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Alberto Garzón ‘podemiza’ a Izquierda Unida

El nuevo líder cambia los estatutos para abrir a los simpatizantes la elección de todos los candidatos, generaliza las consultas y establece el revocatorio interno

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el de Izquierda Unida, Alberto Garzón, aliados electorales para el 26-J.
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el de Izquierda Unida, Alberto Garzón, aliados electorales para el 26-J. REUTERS

El cambio de liderazgo en Izquierda Unida se consuma este fin de semana con la elección de Alberto Garzón como nuevo coordinador general, tras los casi ocho años de Cayo Lara al frente del partido. Garzón asume a sus 30 años las riendas de una organización con los mismos años de vida que él y decidido a revolucionarla, al tiempo que estabiliza su alianza con Podemos. El dirigente será elegido este domingo nuevo líder en la XI Asamblea federal de IU, en la que la formación aprobará también un cambio de estatutos con modificaciones importantes en el funcionamiento interno del partido. IU pasará a elegir a todos sus candidatos a elecciones por primarias abiertas a simpatizantes, generaliza las consultas a las bases para todo tipo de decisiones y establece la figura del revocatorio, esto es, la posibilidad de que se celebre un referéndum sobre la continuidad de los cargos internos si es pedido por los militantes. Las medidas introducidas por Garzón se asemejan a la organización interna de su nuevo socio electoral, el partido de Pablo Iglesias.

Como norma general, todos los procesos de elección de candidaturas a cualquier nivel de Izquierda Unida se realizará por primarias abiertas a simpatizantes, incluido el candidato a presidente del Gobierno. Las primarias abiertas a simpatizantes son la forma de elección de los candidatos de Podemos (que en realidad solo tiene simpatizantes, "inscritos", porque no hay militantes que paguen cuota), con la diferencia de que en IU también hay militantes, 23.000, que pagan una cuota trimestral, mientras los simpatizantes (en torno a 50.000) no abonan una cuota. El PSOE abrió también las primarias a simpatizantes solo para la elección del candidato a presidente, pero no ha llegado a aplicarse porque Pedro Sánchez no ha tenido rivales.

IU no tendrá "círculos" como Podemos, pero sus bases sí adquieren más protagonismo en la toma de decisiones a través de las consultas sobre cuestiones estratégicas. La dirección podrá convocar referéndum a la militancia y a los simpatizantes no solo sobre la política de alianzas, sino sobre cualesquiera otras decisiones, como permiten los nuevos estatutos. En mayo, IU ha consultado a sus bases en tres ocasiones: sobre la alianza electoral con Podemos (antes y después de cerrarse el pacto) y sobre la elección de la nueva dirección.

Asimismo, las bases podrán destituir a los cargos internos del partido si están descontentas con su gestión. Se trata de la figura del revocatorio, presente en los ordenamientos de varios países de América Latina. Un 40% de los afiliados de IU podrá, así, promover un referéndum revocatorio de un dirigente o cargo público, como también si lo pide un 40% de los miembros del órgano superior de dirección. La figura tiene la limitación de que solo se podrá convocar una vez transcurrido un año de mandato, y si el dirigente lo supera, no se podrá solicitar un nuevo revocatorio en el plazo de dos años. Si bien la federación de izquierdas propuso en el Congreso en febrero de 2014 la implantación del revocatorio en la política española para los cargos públicos, fue Podemos el primero el que lo incluyó en su funcionamiento interno, aunque todavía no lo ha llegado a aplicar.

Garzón modifica también los órganos de dirección de IU. El partido tendrá tres estructuras principales: la coordinadora federal, la asamblea política y social y la comisión colegiada. La coordinadora federal sustituye a la actual presidencia federal, el órgano de dirección más reducido. Este órgano, cuyos miembros le corresponde nombrar al nuevo coordinador, gobernará el día a día el partido. El nuevo líder se asegura tener más sencillo tumbar decisiones contrarias porque por mayoría de tres quintos de los votos presentes en la coordinadora federal "podrá dejar sin efectos aquellos acuerdos de otras instancias de IU que contradigan las líneas políticas fundamentales de Izquierda Unida", dicen los nuevos estatutos.

La asamblea política y social sustituye al actual consejo político, el máximo órgano de dirección entre asambleas. Este órgano, formado por 150 dirigentes, pasa a incluir a otros 20 miembros en representación de los partidos que integran IU (el Partido Comunista, Izquierda Republicana, Izquierda Abierta y el Partido Feminista, entre otros), dos por cada partido integrado y el resto proporcional a su militancia. Eso supone que el Partido Comunista, la formación con más afiliados dentro de IU, unos 5.000, incrementará su peso en la cúpula. La asamblea podrá aprobar los cambios de denominación y símbolos de Izquierda Unida y de sus federaciones.

Garzón tendrá también mayor control desde la cúpula de las decisiones de las federaciones territoriales de IU. Los nuevos estatutos dicen que "las decisiones estratégicas son compartidas y elaboradas por todas y la aplicación de la política aprobada se adaptará a cada realidad pero sin que contravenga lo aprobado o genere desigualdades entre territorios". Esta salvaguarda busca evitar casos como el de Extremadura, cuando el consejo político de IU de esa comunidad decidió en 2011 permitir al Partido Popular gobernar la región, al abstenerse en la investidura de José Antonio Monago pese a la opinión contraria de la dirección federal.

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