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ANÁLISIS

De la Mata o el tiro por la culata

Al juez de la Audiencia Nacional le ha tocado convertirse en el pichón sobre el cual ha practicado tiro el PP

El caso Gürtel y más tarde el de los papeles de Bárcenas han supuesto para dos jueces una lucha tenaz por la supervivencia en el juzgado central de instrucción número 5 de la Audiencia Nacional. Uno de ellos, Baltasar Garzón, no lo consiguió. Su sucesor, Pablo Ruz, esquivó varios obstáculos y finalmente, casi al filo de terminar la instrucción de ambas causas, fue relevado sin razones administrativas que apoyaran la decisión. El tercero ahora es José de la Mata.

Cuando el presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, impuso en la Comisión Permanente del Consejo en diciembre de 2014 el punto final a la comisión de servicios del juez Ruz —técnicamente estaba en condiciones de seguir al menos hasta junio de 2015— contaba con que Carlos Valle, titular del juzgado de instrucción número 14 de Madrid, se presentaría al concurso. Valle, que a primeros de 2015 prefería juzgar a Esperanza Aguirre por falta y no por desobediencia a raíz de su escapada de los agentes de movilidad en la Gran Vía madrileña, se lo pensó, parecía animarse y, finalmente, no llegó a echar la instancia. El concurso, dada su posición en el escalafón, lo ganó José de la Mata

Ya el 3 de marzo de 2015, cuando los vocales próximos al Partido Popular en la Comisión Permanente del CGPJ tuvieron que otorgar la plaza a De la Mata, llegaron, según fuentes jurídicas, a la conclusión de que la decisión de acabar con la comisión de servicios de Ruz había terminado con un tiro por la culata. Porque, según algunos, “era peor el remedio que la enfermedad”. De la Mata se había reincorporado como magistrado a la Audiencia Provincial de Madrid después de ser entre 2009 y 2011 director general de Modernización en el Ministerio de Justicia, bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Pero el hecho es que las dos causas principales —Gürtel 1999-2005 y los papeles de Bárcenas— estaban prácticamente terminadas. En ambas, el PP está presente. En la primera como partícipe a título lucrativo; en la segunda como responsable civil subsidiario. Pero había ramificaciones o piezas separadas pendientes en las que el PP también se ha lucrado, como la de Gürtel Boadilla, cerrada esta semana por De la Mata.

De modo que le ha tocado convertirse en el pichón sobre el cual ha practicado tiro el PP. El pretexto ha sido la decisión del juzgado de exigir al PP, en un plazo de 10 días, el depósito de 1,2 millones de euros por su condición de responsable civil subsidiario por los presuntos delitos de sus empleados, los extesoreros Luis Bárcenas y Álvaro Lapuerta, entre ellos pagos en negro por valor de 1,5 millones de euros por la reforma de la sede de la madrileña calle de Génova 13. El PP presentó un recurso de reposición contra la providencia del juzgado. Al tiempo, ha apoyado dicho recurso con disparos sobre el juez.

Puertas giratorias

El portavoz parlamentario, Rafael Hernando, cargó en Catalunya Ràdio contra el juez. “Yo no voy a entrar en la afiliación política del señor De la Mata, ¿verdad?, porque el señor De la Mata era hasta el año 2011 director general del partido socialista. En este país desgraciadamente hay demasiadas puertas giratorias no solo entre la economía y la política sino también entre los juzgados y los escaños. El señor De la Mata puede estar afectado por las críticas del PP cuando era director general en Justicia y se le haya nublado el juicio. Al llegar al Gobierno le quitamos”.

Un día antes, el miércoles 24, Cristina Cifuentes había abierto fuego: “Normalmente no sé por qué este tipo de cosas [noticias sobre casos del PP] suelen coincidir con periodos electorales, hay una actividad inusitada. No voy a entrar a valorarlo. Tengo confianza absoluta en la justicia”. Pero Hernando puso nombre y apellido: De la Mata. Pero cuando De la Mata ordenó la entrada y registro en el domicilio del expresident Jordi Pujol, el 27 de octubre de 2015, nadie del PP recordó que había sido “director general del partido socialista”.

La referencia a los dos años de De la Mata en el Ministerio de Justicia no deja de ser también un bumerán. Porque el actual presidente del CGPJ y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, actuó no dos años sino dos legislaturas completas, la de 1996-2000 y la de 2000-2004, de José María Aznar, como director general de Justicia, y no precisamente para informatizarla como De la Mata, sino en Objeción de Conciencia primero y Relaciones con la Administración de Justicia.