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Podemos se centrará en campaña en buscar el voto intergeneracional

La alianza con IU intenta convencer a los padres de quienes ya apoyaron a Iglesias el 20-D

Pablo Iglesias junto al presidente del Círculo de Economía, Antón Costas.
Pablo Iglesias junto al presidente del Círculo de Economía, Antón Costas.

La coalición Unidos Podemos apelará en la campaña de las elecciones del 26 de junio al voto intergeneracional. Una de las claves de la estrategia de la alianza girará en torno a la búsqueda del apoyo de los padres de quienes ya eligieron a Pablo Iglesias en las generales del pasado 20 de diciembre. La dirección de Podemos intenta demostrar que su proyecto político va más allá de las generaciones más jóvenes. Para ello, incidirá en la importancia del pacto intergeneracional, con mensajes que alentarán al voto de los padres con los hijos, y viceversa.

Tras alcanzar un acuerdo electoral con la federación de izquierdas, Unidos Podemos centra sus esfuerzos en transmitir señales de transversalidad. Quiere, en definitiva, dejar claro que se dirige a todo el mundo. El voto joven y urbano ha sido tradicionalmente una de sus bazas. Por esta razón, ante los próximos comicios tratará de ampliar esa base, con guiños a los indecisos, buscando conjurar la abstención y jugando la carta del voto familiar.

Aunque Iglesias y los principales dirigentes de Podemos siempre se han dirigido en sus actos a "los que peinan canas", el voto de los "padres" —es decir, de los mayores de 50 años— siempre ha sido uno de sus puntos débiles. Por encima de los 55 años, además, deberá gestionar un voto especialmente conservador. El 60% de quienes se declaran futuros votantes del PP pertenecen a esa franja de edad, la que es un enorme caladero de votos que supone el 40% de la población española. En cambio, entre los menores de 35 años el partido de Iglesias solo puede aspirar a dirigirse al 21% de la población.

En este contexto, Podemos mirará también a las llamadas "viejas clases medias". Es decir, pequeños y medianos empresarios, autónomos o agricultores. Un sector del electorado más asentado en las pequeñas ciudades, sobre todo de Andalucía, Castilla-La Mancha y Castilla y León. Es una franja de votantes en la que el pasado 20-D la formación despertó más recelos: en ese electorado solo le votó un 12,6%, muy por debajo de la media, que rondaba el 20%, de las nuevas clases medias de trabajadores asalariados e incluso de profesionales y directivos.

La coalición con la federación de Alberto Garzón puede ayudar a Unidos Podemos a penetrar en el territorio. Pero para convencer al mayor número de simpatizantes y evitar el miedo, la alianza intentará compaginar mensajes tradicionales de la izquierda con una campaña que mira también al voto moderado, los decepcionados del PSOE y al 30% de indecisos.

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