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Rajoy y Sánchez inician la campaña antes de ver al Rey

Los partidos activan sus equipos de campaña pero con menos pretensiones en los costes

Mariano Rajoy visita El Toboso este jueves.
Mariano Rajoy visita El Toboso este jueves.

“¡Por la cordura y la moderación!”. Fue un brindis y el pistoletazo de salida de la larga y dura precampaña del 26-J. Lo lanzó el precandidato Mariano Rajoy, presidente del Gobierno en funciones, desde el bar Rocinante en El Toboso, donde asumió al fin que “es absurdo” seguir esperando que el líder del PSOE, Pedro Sánchez, le haga un gesto a favor de la gran coalición para llamarle. “Él no quiere”, concluyó Rajoy y avanzó lo que le dirá al Rey el martes para justificar la repetición de las elecciones: “Es imposible, no tengo los votos”.

Rajoy, Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera hace meses que están en campaña. Casi desde la noche electoral que fraguó el 20-D ese resultado alambicado y difícil de gestionar que se ha demostrado imposible para los principales líderes políticos. Los partidos aún no han puesto en marcha oficialmente sus cuarteles de campaña pero sí oficiosamente.

Los líderes no solo llevan días probándose ese traje de candidato sino que empiezan a ensayar los mensajes fuerza de este nuevo periodo electoral. No habrá grandes cambios. Los carteles electorales serán los mismos, los programas serán muy parecidos aunque con retoques, se producirán pequeños encajes en las listas y las encuestas vaticinan, por ahora, un panorama muy similar.

El precandidato del primer partido, Mariano Rajoy, no variará y en el PP creen incluso que esa es una de sus bazas a favor. Apuestan por su solidez, su conocimiento de los asuntos y los grandes problemas y mantienen que su evidente veteranía (61 años y casi 40 en política) puede incluso beneficiarle frente a la juventud e inexperiencia de los otros rivales.

Más barata que nunca

El PP recortará el coste de su campaña, que será más modesta y de calle que nunca, incorporará a su anterior programa los cinco objetivos de los pactos de Estado ofrecidos ahora al PSOE, y hará algunos cambios más bien obligados en las listas, como el número uno por Segovia (el imputado Pedro Gómez de la Serna) o el dimitido ex ministro de Industria (José Manuel Soria, que fue número uno por Las Palmas de Gran Canaria).

El líder popular esbozó este jueves desde El Toboso (Toledo), donde inauguró entre citas y referencias a Cervantes, El Quijote y Dulcinea esta etapa de la precampaña, uno de los puntos en los que basará su discurso y que consistirá en culpar de todo lo que está pasando a Pedro Sánchez: “Lo que va a quedar muy claro es que el único gobierno que podía formarse es el que yo propuse el 21 de diciembre y es el que se hubiera producido en toda Europa: el PP lo ha intentado y hubiera sido lo mejor”.

El aún presidente en funciones aprovechó para lamentar no solo que Sánchez no haya querido nada con él estos meses sino que haya pretendido un gobierno de “radicales y extremistas”. Rajoy anticipó que el martes que viene, cuando vaya el último a ver al rey Felipe VI para concluir la ronda de contactos políticos antes de convocar automáticamente las elecciones, le dirá que no pudo ser: “Al Rey le voy a decir lo mismo de siempre, que no tengo los votos para la investidura”. El dirigente popular concluyó: “No ha sido posible, él (Pedro Sánchez) no quiere y qué le voy a hacer yo, dejemos el procesal (por el procedimiento previsto) porque seguir es un poco absurdo”.

Rajoy le lanzó este jueves a primera hora desde Twitter un postrero ofrecimiento de pacto a Sánchez y recibió la esperada negativa por la misma vía. El precandidato socialista replicó: “Rajoy sabe que el @PSOE quiere cambiar las políticas y el Gobierno. Nosotros estamos por un gobierno de cambio y otros están en campaña”. Desde su equipo en Ferraz se matizó de inmediato: La máquina electoral del PSOE “no se ha desconectado nunca sino que quedó ralentizada”. Fuentes de la dirección del PSOR no obstante precisan que oficialmente no puede decirse todavía que la campaña está en marcha porque tendrá que ser una reunión de la comisión ejecutiva la que active su puesta en marcha. Eso ocurrirá después de que la semana próxima se constate que ningún político tiene votos para pedir la investidura.

En el PSOE no hay preocupación ni apuro porque el programa será prácticamente el mismo con algún retoque y el comité electoral volverá a ser dirigido por César Luena, secretario de Organización y número dos del partido.

Podemos y Ciudadanos

Podemos, por su parte, prepara ya la próxima campaña con la incógnita de la coalición con Izquierda Unida en la que trabajan Pablo Iglesias y Alberto Garzón. Aunque las negociaciones están avanzadas, pueden frustrarse como ocurrió para el 20-D. La colaboración con IU determinará el diseño de la campaña, informa Francesco Manetto.

Íñigo Errejón, distanciado de Iglesias desde la destitución de Sergio Pascual como secretario de Organización de Podemos, ha sido desde las europeas de 2014 el principal responsable de la estrategia y las campañas electorales. Iglesias ha asegurado que quiere seguir contando con él como colaborador cercano pero no ha despejado todavía la duda de si estará en primera línea otra vez para las elecciones del 26 de junio.

Es previsible que si Podemos e IU concurren juntos a las urnas, la federación de izquierdas reclamará, además de puestos clave en las listas, una presencia y un peso en el comité de campaña. En ese caso, la influencia de Errejón podría quedar más reducida.

Los dirigentes de Ciudadanos mantienen su voluntad de negociar la formación de Gobierno hasta el último suspiro, pero también han dado los pasos preliminares para planificar la posible campaña, informa Juan José Mateo. José Manuel Villegas, vicesecretario general; Fran Hervías, secretario de organización; y Fernando de Páramo, de comunicación, ya han establecido algunas líneas estratégicas y además incorporarían a otros dirigentes y expertos en comunicación. Los estrategas de Ciudadanos no han preparado un discurso de ruptura con el PSOE, partido con el que han firmado un acuerdo de Gobierno, aunque saben que muchas de las críticas del PP se basarán en ese pacto para recuperar al electorado de centroderecha.

Ante el 26-J, la formación emergente no repetirá primarias por “falta de tiempo”. Hará una campaña menos presidencialista, en la que Rivera mantendrá el papel principal, pero con más portavoces. El número de mítines e intervenciones se acortará teniendo en cuenta que ha habido cinco campañas en poco más de un año. Y ese factor se tendrá en cuenta para el programa.