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Iglesias traslada a sus bases la decisión sobre nuevas elecciones

El líder de Podemos da por roto el diálogo para tratar de entenderse con el PSOE

Iglesias comparece el viernes junto a la ejecutiva de Podemos en el Congreso.
Iglesias comparece el viernes junto a la ejecutiva de Podemos en el Congreso.

Pablo Iglesias dio el viernes por roto el diálogo para tratar de entenderse con el PSOE. No asumió responsabilidades. Culpó a los socialistas y a Ciudadanos por no querer, afirmó, “moverse” y cambiar el acuerdo suscrito entre Pedro Sánchez y Albert Rivera. Dejó además en manos de los simpatizantes del partido la decisión sobre una hipotética repetición de la votación de investidura. Convocará a los inscritos en su página web —unas 400.000 personas— a pronunciarse sobre el pacto del PSOE y Ciudadanos. Iglesias quiere así legitimar su posición y evitar cargar con la culpa de unas nuevas elecciones.

La formación emergente someterá al voto de sus bases, del 14 al 16 de abril, dos preguntas que, por su formulación, eluden fijar una posición precisa ante un nuevo debate de investidura del secretario general de los socialistas. La primera: “¿Quieres un Gobierno basado en el pacto Rivera-Sánchez?”. Y la segunda: “¿Estás de acuerdo con la propuesta de Gobierno de cambio que defiende Podemos, En Comú Podem y En Marea?”. Es decir, Podemos no pregunta por el sentido del voto —en contra, abstención o favorable— y añade una cuestión simplemente para avalar la propuesta del Gobierno de coalición que Iglesias y su núcleo duro llevan defendiendo públicamente desde el pasado enero.

El líder del partido, que un día después de la reunión a tres con los equipos negociadores del PSOE y Ciudadanos compareció rodeado de su ejecutiva y de representantes de las alianzas territoriales catalana y gallega, votará no al pacto entre esas formaciones. “Creo que no sería honesto si no dijera lo que pienso”, afirmó. ¿Qué ocurriría si ganara el sí? Iglesias sugirió que tanto él como su núcleo duro asumirían las consecuencias de la decisión de los simpatizantes, que se anunciará el próximo día 18. “Lo que digan las bases es un mandato. Si las bases establecen que tenemos que apoyar un Gobierno basado en el pacto Rivera-Sánchez tendremos que asumir nuestras responsabilidades políticas”, opinó, aunque evitó decir si se refería a una dimisión.

Lo que hizo el viernes la plana mayor de Podemos fue, en definitiva, justificar su actuación desde el pasado 21 de diciembre. El jueves por la tarde acudió a la reunión a tres bandas con un documento que incluía 20 “cesiones” con respecto a su programa electoral. Lo entregó a los negociadores del PSOE y de Ciudadanos. El propio Albert Rivera tardó tan solo unas horas en rechazarlo. Los socialistas no lo hicieron, al menos públicamente. A pesar de ello, para Podemos lo escuchado en las dos horas y media de encuentro fue suficiente para dar por rotas las negociaciones lo que escucharon en las dos horas y media de encuentro.

Inmovilismo

“Hemos recibido una respuesta legítima, pero inmovilista. Ni el PSOE ni Ciudadanos estaban dispuestos a moverse”, aseguró Iglesias. “Ciudadanos dijo que solo admitían retoques a su documento. A Podemos le dijeron que no a todo”, agregó. “Se mostraron contrarios a cualquier fórmula de Gobierno que incluyera a Podemos en ese Gobierno. Nuestras propuestas fueron recibidas con inmovilismo y salimos muy decepcionados de esa reunión. El PSOE no contempló la posibilidad de seguir una vía distinta de la de su acuerdo con Ciudadanos”, prosiguió Iglesias, quien aseguró que su formación sigue abierta a la posibilidad de conformar un Ejecutivo de coalición.

Con todo, el secretario general de la formación afirmó también que evitará nuevas escenificaciones. Es decir, no habrá más reuniones. “La gente está cansada de paripés”, consideró en referencia a la cita del jueves, que tanto Podemos como Ciudadanos dieron por fracasada antes de que se celebrara.

Iglesias habló el viernes alrededor de una hora en la sala de prensa del Congreso de los Diputados. Lo hizo tras renunciar el jueves a pronunciarse al término de ese intento de negociación a tres. Aplazó sus declaraciones para solemnizar la puesta en escena de la ruptura. En cualquier caso, tanto el contenido del encuentro como la decisión de no volver a sentarse fue analizada por la ejecutiva y el grupo parlamentario del partido a primera hora de la mañana.

Nueva campaña

Las palabras de Iglesias dejaron claro también que ya comienzan a construirse los relatos de las distintas formaciones políticas con vistas a una repetición de las elecciones. Iglesias interviene este fin de semana en Barcelona e Íñigo Errejón viaja a Navarra para una reunión interparlamentaria. De alguna forma, parece haber comenzado la precampaña. En este contexto, el principal objetivo de Podemos consiste en no parecer el principal culpable de una falta de acuerdo, como el viernes afirmaron tanto el PSOE como Ciudadanos. Por esta razón, lleva una semana enfatizando sus buenas intenciones y hablando de cesiones.

“Hemos cedido mucho, pero hemos encontrado dos interlocutores que nos han dicho de manera muy clara, y con muy buen tono, que no están dispuestos a ceder en casi nada”, mantuvo. En cualquier caso, sí lanzó un mensaje a la dirección del PSOE. Se trata de una hipotética concesión retrospectiva, de la que nunca quisieron hablar los dirigentes de Podemos, y que ahora ya no tiene sentido. “Si nos hubieran ofrecido al menos la posibilidad de un Gobierno a tres, lo hubiéramos considerado”, concluyó Iglesias. Ciudadanos, de todas formas, rechazaría de plano esa opción.

Rajoy no figura en la consulta

El referéndum interno que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, decidió convocar el viernes para que los simpatizantes del partido se pronuncien sobre el apoyo a un Gobierno basado en el pacto entre Pedro Sánchez y Albert Rivera no menciona al presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy.

Las dos preguntas que planteará Podemos cuestionan a las bases sobre ese pacto y sobre el Gobierno de coalición con los socialistas, IU-Unidad Popular y Compromís. No solo la consulta no plantea abiertamente la hipótesis de la abstención en una investidura de Sánchez, sino que evita una reflexión muy instalada en el partido tras las elecciones autonómicas y municipales de mayo. Es decir, aceptar un acuerdo con el PSOE con el objetivo de echar al PP de las instituciones.

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