Arrimadas gana peso político en Ciudadanos

La líder de la oposición en Cataluña se convierte en la primera persona con un peso político específico, un discurso propio y proyección pública en el partido sin llamarse Albert Rivera

Inés Arrimadas, en una imagen de archivo.
Inés Arrimadas, en una imagen de archivo. Albert Garcia

Mariano Rajoy anunció el martes que esperaba convencer a Ciudadanos para que formara parte de una mayoría estable de Gobierno. De darle la réplica se encargó Inés Arrimadas, jefa de la oposición en Cataluña, que expresó la negativa de su formación a entrar en el Ejecutivo. Que esta política de 34 años ejerciera de portavoz frente al presidente en funciones refleja su imparable ascenso en el escalafón de un partido al que el PP y el PSOE han criticado por la supuesta falta de experiencia de sus dirigentes y la ausencia de mujeres en puestos de responsabilidad. Arrimadas es la primera representante de Ciudadanos que logra tener un peso político específico, un discurso propio y proyección pública sin llamarse Albert Rivera.

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Los datos explican los galones internos de una política llamada a dar un paso adelante tras la campaña electoral de las generales, en la que Ciudadanos sufrió para convencer a los votantes de que tiene equipos cualificados. Con ella de candidata, el partido sumó un 18% de los votos en las elecciones catalanas de septiembre y se disparó hasta los 25 diputados, récord de una formación constitucionalista en Cataluña. Solo dos meses y medio después, y sin ella al frente, Ciudadanos se hundió a un 13% en las elecciones generales — “Esperábamos un mejor resultado, al menos aguantar en el 15%”, admitió un miembro de la Ejecutiva de la formación la misma noche electoral—

Arrimadas, que defiende la fortaleza de los equipos del partido y que no se vota en la misma clave en catalanas y en generales, ha protagonizado un viaje vertiginoso. Hace cuatro años no estaba en política. Hace ocho meses era diputada rasa en Cataluña. Cuando se anunciaron las elecciones catalanas, solo la conocían el 30% de los electores, según el CIS. Un mes después de aquel sondeo, el 73% de los votantes ya declaraba saber quién era, según los datos de este organismo. A eso ayuda, dicen en Ciudadanos, que hable con sello propio: ahí están, por ejemplo, los “no cuela señor Mas” con los que atacó al candidato de Junts pel Sí en su primera comparecencia en el Parlament tras la cita electoral.

“Soy consciente de la repercusión mediática que tengo”, cuenta Arrimadas en conversación con EL PAÍS. “Se explica por dos motivos. Primero, aparte de tener una portavocía en Cataluña, formo parte del grupo de personas que dirige el partido a nivel nacional. En segundo lugar, el tema catalán es muy importante en toda España y hemos sacado un resultado muy bueno”, prosigue. “Jamás en mi vida había pensado llegar tan lejos en política, en el sentido de tener tanta responsabilidad”, añade. “La situación política en toda España, y en Cataluña, está cambiando mucho, y eso ha requerido que los partidos también se adapten”, razona. “La situación es tan grave que requiere que gente que a lo mejor nunca habíamos pensado en dedicarnos a la política nos impliquemos. Como esperemos que los políticos y los partidos de siempre solucionen lo que hay, vamos mal”, opina. “La situación que estamos viviendo no se la había imaginado nadie. La excepcionalidad del momento requiere también que personas de otros ámbitos adquieran responsabilidades excepcionales”.

La estructura organizativa de Ciudadanos está diseñada para evitar la aparición de barones territoriales. El partido articula sus delegaciones autonómicas a través de direcciones colegiadas en las que la Ejecutiva nacional nombra a dos de los tres miembros. Si hay algo parecido a un barón autonómico en Ciudadanos, esa es Arrimadas. Ningún otro político del partido ha ejercido como ella de contrapeso, reemplazo y cómplice de Rivera durante la campaña electoral del 20-D. Su agenda casi replicó la del candidato durante la campaña. En un reflejo de su peso interno, dio mítines por toda España: en Andalucía, en Madrid, en Castilla y León, en Cataluña… Cuando Rivera no pudo acudir a sus actos electorales en Galicia y Asturias, porque coincidía con el funeral de Estado de los policías asesinados en un atentado en la embajada de Kabul (Afganistán), quien le sustituyo fue Arrimadas. Los dos políticos trabajaron escaño con escaño en la anterior legislatura catalana, cuando ambos eran diputados en el Parlament. Formar parte de un pequeño grupo de nueve representantes obligó a la hoy líder de la oposición a curtirse rápidamente en la vida política, según reconoce. Hoy es el ariete de Ciudadanos contra el independentismo.

Como dijo un miembro de la Ejecutiva de Ciudadanos: “Tiene muy clara las ideas. No es una política de eslóganes. Liderar la oposición, sabiendo que todo la política nacional gira alrededor de Cataluña, requiere ser un primer espada".

Sobre la firma

Juan José Mateo

Es redactor de la sección de Madrid y está especializado en información política. Trabaja en el EL PAÍS desde 2005. Es licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo por la Escuela UAM / EL PAÍS.

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