Rajoy quiere eludir un duelo sobre corrupción

El presidente intentará protagonizar un debate “limpio, serio y de propuestas”

El presidente Mariano Rajoy a su llegada al mitin de campaña celebrado el domingo en Las Rozas.
El presidente Mariano Rajoy a su llegada al mitin de campaña celebrado el domingo en Las Rozas.ANDREA COMAS (REUTERS)

El método Rajoy. El candidato del PP se ha preparado el gran debate Cara a cara 2015 de esta campaña como hace casi todo en la vida, organizándose bien el tiempo para estudiarse los temas como si se tratase de nuevo de superar unas oposiciones. Hay un examen que aprobar, una serie de asuntos que conocer y unas horas limitadas para dominarlos. Enfrente, además, hay un rival, del que se cree muy por encima sin necesidad de demostrarlo. Al aspirante Mariano Rajoy solo le gustan los debates presidenciales clásicos, entre los dos grandes rivales con probabilidades reales de presidir el Gobierno, para confrontar sus modelos, sus conocimientos y sus experiencias. En ese envite se mueve mejor, se siente más cómodo. Relucen más sus habilidades.

El líder del PP se había programado una serie de horas en esta última semana para refrescarse las cifras más lucidas y las propuestas más novedosas de su programa con las que encarar la juventud y frescura de su rival, que tiene 17 años menos y otra planta mediática pese a su similar estatura física. La caravana electoral, los contratiempos y sus obligaciones presidenciales han trastocado al final su programa de trabajo. El pasado martes arrancó unas horas a su vuelta de un mitin en Sevilla para ponerse al día. Este sábado y domingo también se los había reservado para reunirse con su jefe de campaña, Jorge Moragas, con la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, con su gurú electoral Pedro Arriola, y con su jefa de comunicación en el Ejecutivo, Carmen Martínez Castro. Lo hizo, pero menos de lo que hubiera deseado. Eso sí, no revisó los anteriores debates ni pasó por el departamento de telegenia del PP ni utilizó un falso sparring.

Las noticias del atentado de Kabul, en el que murieron dos policías españoles, cambiaron y limitaron su agenda. Regresó el viernes de mitinear por Alicante y Murcia a las 1.15 de la madrugada y gastó mucho fin de semana en llamadas. Pero el presidente no abandonó del todo sus rutinas. Lo que él llama ahora su “método”. Cree que el “método” es bueno para todo en la vida y le sirve para fijarse unos hábitos y unas reacciones.

En su equipo sostienen que el candidato popular quiere un duelo limpio, serio, de propuestas para que se enfrenten los dos modelos principales en juego: el de perseverar en lo hecho o aventurarse en el riesgo de las recetas del pasado y el paro. Pero se malician que Sánchez quiera entrar en el cuerpo a cuerpo duro, sucio incluso, por los asuntos de corrupción que han empapado al PP durante todo su mandato. Por si acaso, Rajoy ya ha advertido a Sánchez en un reportaje en Abc: “Si baja al fango, actuaré en legítima defensa”.

Los estrategas del PP mantienen que aunque los debates son importantes y tienen mucha audiencia no mueven históricamente mucho porcentaje de voto, “aunque hay que ganarlos”. Rajoy defiende que el que mantuvo con el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011 apenas movió el 0,25%. Esa es la tesis con la que Arriola le ha convencido de aceptar solo este cara a cara, pese a algunos discrepantes en el PP, y de mandar a Santamaría a los otros para eludir que se le confunda con cualquiera.

Sobre la firma

Javier Casqueiro

Es corresponsal político de EL PAÍS, donde lleva más de 30 años especializado en este tipo de información con distintas responsabilidades. Fue corresponsal diplomático, vivió en Washington y Rabat, se encargó del área Nacional en Cuatro y CNN+. Y en la prehistoria trabajó seis años en La Voz de Galicia. Colabora en tertulias de radio y televisión.

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