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El PP ganará, pero quedará en manos de Ciudadanos, según el CIS

La campaña electoral arranca con la expectativa de un Parlamento fragmentado, una ventaja amplia del PP y la única opción de un acuerdo entre los populares y Ciudadanos

El PP ganará, pero quedará en manos de Ciudadanos, según el CIS

La campaña electoral arranca con la expectativa de un Parlamento fragmentado, una ventaja amplia del PP y la única opción viable de un acuerdo entre los populares y Ciudadanos para sacar adelante la investidura del próximo presidente del Gobierno en la segunda quincena del mes de enero. Al menos, esos son los datos fundamentales del macrosondeo del CIS conocido el jueves, que muestra una notable caída del PSOE que le hace casi imposible lograr una mayoría alternativa a la del PP en el futuro Congreso de los Diputados.

El PP está en condiciones de ganar las elecciones generales del próximo 20 de diciembre, según el macrosondeo del CIS hecho público el jueves, en la víspera de la campaña electoral. El estudio muestra un panorama político insólito en el que se confirma la ausencia de mayorías absolutas y se obliga a pactos entre los principales partidos. De todas las combinaciones de acuerdos posibles, la más real y verosímil sería la del PP con respaldo de Ciudadanos. Es la única opción que superaría los 176 escaños que marcan la mayoría absoluta.

La encuesta oficial se hizo entre el 27 de octubre y el 16 de noviembre, con 17.452 entrevistas, número muy elevado que permite territorializarla, con distribución de escaños por circunscripciones. Como es habitual, casi todos los partidos pusieron en duda la llamada cocina, término con el que se designa la interpretación posterior de los datos en bruto.

Los populares obtendrían entre 120 y 128 escaños y el 28,6% de los votos. Sería la primera vez en democracia que el primer partido, el que tiene que asumir la iniciativa para formar Gobierno, queda por debajo del 30% de los votos y con un número tan escaso de escaños. El partido de Mariano Rajoy perdería más de 80 diputados con respecto a las generales de 2011, cuando el PP logró una mayoría absoluta casi hegemónica con la que gobernó en España, en la mayoría de las comunidades y los Ayuntamientos. Pero su diferencia sobre el segundo sería notable y estaría en casi 8 puntos.

El futuro del líder del PP

Si se cumpliera el panorama que describe la encuesta, quedaría la incógnita para el mes de enero de si se produce ese acuerdo o si Albert Rivera, líder de Ciudadanos, tiene fuerza suficiente como para exigir que el presidente del PP no sea Mariano Rajoy, como ha insinuado. Podría no ser necesario el voto favorable de Ciudadanos en la investidura porque cabría la opción de un presidente elegido en segunda vuelta con mayoría simple.

Del sondeo se deducen incertidumbres de futuro como que el partido que tendría que afrontar el problema de Cataluña, el PP, sólo tendría cuatro de los 47 escaños en disputa en esa comunidad. Es decir, un nivel mínimo de representación.

La ventaja para el PP es que no es fácil ver una mayoría alternativa que les excluya del Gobierno. El PSOE logra mantener el segundo puesto, pero solo obtendría entre 77 y 89 escaños, es decir, unos 20 menos que los actuales, en su mínimo histórico y con muchas dificultades para Pedro Sánchez a la hora de buscar opciones alternativas.

La única buena noticia para los socialistas es que, en vísperas de la campaña, mantiene el segundo lugar, lo que le favorece en la aplicación de la Ley D’Hont que sirve para distribuir los escaños. También le sirve para apelar en campaña al voto útil como único partido que puede arrebatar el Gobierno al PP. El PSOE tendría el 20,8% de los votos. Trae noticias tan malas para Sánchez como que el PSOE en Madrid sería la cuarta fuerza con solo cinco de 36 escaños. Un batacazo notable que podría ser aun mayor si no fuera porque resiste en Andalucía.

El tercer partido es Ciudadanos, que logra el 19% de los votos, entre 63 y 66 escaños. Con esos datos, Rivera puede condicionar la vida política, aunque al no haber alternativa de Gobierno al PP está obligado a tomar partido, sin otras opciones. Nunca una tercera candidatura ha tenido un número tan elevado de escaños en España. Y está a menos de dos puntos del segundo, el PSOE.

El cuarto puesto es para Podemos. En este caso, habría que sumar a los datos del partido de Pablo Iglesias los resultados de candidaturas afines con las que se presenta en Galicia, Cataluña y Valencia. Podemos tendría 23 o 25 escaños y el 9,1% de los votos; Compromís-Podemos, en Valencia, el 2,1% y 7 escaños; En Marea (Galicia) entre 5 y 6 escaños y 1,3% y En Comú Podem, en Cataluña, entre 10 y 11 y 3,2%. Sumarían entre 45 y 49 escaños, con datos tan llamativos como ser la primera fuerza en Cataluña, se supone que recogiendo votos de opciones como la CUP que no se presentan.

Condicionar la política

Los dos partidos emergentes desde sus respectivas posiciones pueden tener escaños suficientes para ser determinantes en cambios legales o institucionales. PP y PSOE no tienen aseguradas las mayorías reforzadas requeridas para las grandes decisiones, por ejemplo, los 210 que exigen las reformas constitucionales.

IU, con Alberto Garzón, tendría un honroso resultado de tres o cuatro escaños. Tenía 11, pero hay que tener en cuenta el contexto, su situación y la fragmentación que vive la izquierda.
UPyD y Unió se convertirían en extraparlamentarias, y Democracia i Llibertat, nuevo nombre de Convergència, lograría nueve.

A la pregunta de si aún puede haber cambios se responde con el dato de que el 75% tienen decidido ya que irá a las urnas, pero de ellos hay un 41% que todavía no sabe a quién votará.

La mayoría cree que Rajoy vencerá el 20-D

Al PP le favorecen las preguntas filtro, así llamadas porque sirven para interpretar la intención directa de voto, junto a variables como el recuerdo de voto o la simpatía. Por ejemplo, la pregunta que señala que el 52,4% de los electores cree que ganarán los populares.

El PP y el PSOE siguen teniendo una ventaja sobre el resto, siempre según el sondeo: la distribución homogénea de sus votos. El PP solo se queda sin representación en dos circunscripciones: Girona y Lleida. El PSOE en tres: Ávila, Lleida y Melilla.

De los partidos nuevos, Podemos tiene una implantación muy irregular y le perjudica que en muchas circunscripciones el número de escaños a repartir es muy bajo, es decir, esos votos los pierde porque no se traducen en representación parlamentaria. Eso le ocurre, por ejemplo, en todas las circunscripciones de Castilla y León y Castilla-La Mancha. Ciudadanos se queda sin diputados en el País Vasco y un total de 13 circunscripciones.

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