El padre de Asunta recurre su condena y pide la absolución

La defensa de Alfonso Basterra esgrime la ausencia de pruebas de cargo y la vulneración de la presunción de inocencia por parte de un jurado que omitió "contraindicios relevantes"

Alfonso Basterra y Rosario Porto, padre de Asunta, durante el juicio.
Alfonso Basterra y Rosario Porto, padre de Asunta, durante el juicio.OSCAR CORRAL

Sesenta y tres páginas ocupa el recurso de apelación presentado este miércoles, al límite del plazo con el que contaba, por Belén Hospido, la abogada de Alfonso Basterra. La representante legal del padre de Asunta, condenado en primera instancia a 18 años de prisión, después de que un jurado popular lo considerase coautor, junto a su exesposa, del asesinato de la niña, pide al Tribunal Superior de Justicia de Galicia la absolución de su cliente o, en su caso, la celebración de un nuevo juicio. Hospido considera que Basterra fue sentenciado sin "prueba de cargo válida alguna" por unos jurados que no respetaron la presunción de inocencia ni tuvieron en cuenta "hechos que constituían auténticos y relevantes contraindicios", que no convenían ni encajaban en sus conclusiones.

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A la espera del recurso que presente, probablemente mañana, José Luis Gutiérrez Aranguren, el abogado Rosario Porto, madre de la víctima sobre la que pesa la misma condena, Hospido hace valer la endeblez de unas pruebas consolidadas por el veredicto popular y la consiguiente sentencia del juez de la Audiencia de A Coruña. Aquí, dice, "ni los considerados hechos base por el jurado se hallan plenamente probados", y este llega, "incluso, en algunos casos, a invertir la carga de la prueba", de tal manera que "aplica presunciones de culpabilidad, inadmisibles en un procedimiento penal". No es "posible", defiende la letrada, "suplir" la carencia de pruebas en el caso Asunta.

El recurso interpuesto ante la Sala de lo Civil y Penal del Superior, que ahora debe ser admitido por el magistrado presidente del tribunal del jurado, Jorge Cid, incide en que este propio juez se "extralimitó" en sus funciones "añadiendo indicios y reforzándolos" a la hora de revestir el veredicto de empaque legal en la sentencia.

"La condena carece de toda base razonable", afirma Hospido, pero además, según ella, "en el procedimiento de esta causa, en el juicio oral, en el objeto del veredicto y en la sentencia dictada se han quebrantado normas y garantías procesales" del imputado. Entre los motivos que, de no lograr la libre absolución, deberían desembocar en la celebración de un nuevo juicio para Basterra, la abogada cita, por ejemplo, la "indefensión consecuente de la retransmisión", a través de los medios, "de forma indiscriminada". Esto, defiende, afecta a la garantía de un juez imparcial y a la "no contaminación de los testigos", y puede terminar "influenciando" a los jurados a través de personas de su entorno que han visto sesgados resúmenes televisivos.

Hospido también recuerda que el magistrado impidió, durante el juicio, que algunos testigos y peritos contestasen a sus preguntas, y que sin embargo permitió que solo se presentase un perito, y no todos los que intervinieron en su día, para dar cuenta de algunas pruebas periciales imposibles de reproducir en la sala. Además, protesta contra el hecho de que el magistrado admitiese que el jurado popular alterase en su acta la redacción del objeto del veredicto. Según denuncia, los jurados cambiaron la frase "haber dado muerte intencionadamente" por "haber dado muerte sin posibilidad de defenderse", lo cual tuvo "como consecuencia" la de "pasar de describir un homicidio simple a un homicidio agravado o asesinato".

Según la abogada de Basterra, buena parte de la indefensión de su representado se debe a algunas prácticas irregulares del juez instructor, José Antonio Vázquez Taín, que entre otras cosas autorizó la grabación (luego anulada por instancias superiores) de una conversación con su expareja en los calabozos de la Guardia Civil en A Coruña. Asegura, además, que se llevaron a cabo actuaciones que jamás quedaron reflejadas en documentos escritos, y que de otras se tuvo que enterar no a través del sumario, sino de programas televisivos.

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