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Aplausos para Rivera e Iglesias, abucheos para Rajoy y Sánchez

Más de 1.000 universitarios forman colas kilométricas para el debate entre los candidatos

Albert Rivera y Pablo Iglesias durante el debate.
Albert Rivera y Pablo Iglesias durante el debate.

En el campus de la Universidad Carlos III (Leganés, Madrid), colas kilométricas. Jóvenes agolpados en fila india desde las ocho de la mañana para ver debatir a Albert Rivera (Ciudadanos) y Pablo Iglesias (Podemos). Corrillos. Tensión porque las puertas del auditorio no se abren. Pancartas reivindicando la educación pública. Máxima expectación, máximo interés, como demuestra que más de 1.000 espectadores y 80 periodistas abarroten la sala ¿No se decía que a los jóvenes no les interesa la política?

Iglesias: "No creo que el señor Rivera tenga ningún problema con las drogas"

Albert Rivera, líder de Ciudadanos, anunció ayer que presentará una demanda para proteger su honor contra Juan Carlos Monedero, cofundador de Podemos, que durante un acto insinuó con gestos que consume cocaína.

"Yo no creo que el señor Rivera tenga ningún problema con las drogas ni con la cocaína", ha dicho hoy al respecto Pablo Iglesias, líder de Podemos. "Todos los políticos somos objeto de broma, hay que tomarse esas cosas con más deportividad", ha añadido. "Todos somos objeto de bromas a veces más agradables, otras menos".

“A la gente joven claro que nos interesa la política. ¡Más que a nadie!”, rebate Lino, de 19 años, mientras espera a que avance la cola junto a sus amigos. “Vienen los dos que van a decidir la política en los próximos años, los dos más importantes, los que están removiendo el panorama político español. Es importante venir y ver qué nos pueden decir”, le continúa su amigo Álvaro, también de 19 años. “Claro, hay que ver qué opinan sobre la situación actual y la decisiones que pueden tomar”, remata Juan, el tercero del grupo.

Este no es un público como el que acude a los debates televisivos. Son estudiantes universitarios. Chicos y chicas apasionados por la política. Cuando Rivera pisa el escenario, rompen las palmas como si Rafael Nadal saltara a la pista. Pronto reaccionan los partidarios de Podemos, que intentan acompañar esas palmas con pitos. Y entonces, llega el castigo a los ausentes. La organización (la asociación Demos), proyecta un vídeo de Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, y otro de Pedro Sánchez, secretario general del PSOE. Un abucheo se extiende por el auditorio como una densa nube negra. Sube el volumen mientras los dos candidatos a La Moncloa que han rechazado acudir al debate hablan por la pantalla. Y suenan pitos. Y gritos. Se les echa en cara que no estén presentes.

“La política se hace con nosotros, con los jóvenes”, dice una representante de los organizadores mientras defiende la educación pública con dos atriles vacíos delante, los de Rajoy y Sánchez. Entonces, empieza el debate. Rivera frente a Iglesias. Iglesias frente a Rivera. Dos candidatos que minutos antes se tomaban juntos un café en el bar de la universidad y departían amigablemente. Los nombres que parecen despertar más curiosidad entre los votantes universitarios.

“Quería venir para ver la impresión que me dan en primera persona, no me parece lo mismo verlos por la tele”, explica Ana, de 23 años, antes de entrar a la sala. “En directo es bastante interesante. Como es en la Uni espero que toquen bastante el tema social”, remata.

“He venido porque de cara a las elecciones no tengo muy claro a quién voy a votar y quiero despejar alguna duda”, le acompaña su amiga Paloma.

Para eso están los debates. El próximo lunes, EL PAÍS reunirá a Sánchez, Rivera e Iglesias en el primero que se retransmite por la web en la historia de España, auténtico pistoletazo de salida de la campaña electoral del 20-D.

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