El final de ETA

Un jefe de ETA vitorea a la banda en el juicio de su último asesinato

Los seis acusados se declaran miembros de la banda ante las ocho jueces del tribunal de París

Mikel Carrera Sarobe, Ata, de 43 años, el último general de ETA, entró este lunes en la sala acristalada del Tribunal de lo Criminal, miró hacia el medio centenar de personas del público y, puño izquierdo en alto, gritó con todas sus fuerzas "Gora ETA". Nadie respondió entre el público. Sí lo hicieron algunos asistentes cuando, al final de la primera sesión, los acusados volvieron a lanzar vivas a la organización terrorista y anunciaron que no regresarán a la sala. Arrancó así uno de los últimos y más simbólicos juicios contra seis miembros de la banda, entre los que figuran, además de Ata, los también dirigentes Arkaitz Aguirregabiria, de 32, lugarteniente de Carrera, y Xabier Goienetxea, de 35.

Los tres forman aún parte del núcleo duro de la organización terrorista que se opuso al cese de la lucha armada. Junto con Joseba Fernández Aspurz, Iosu Urbieta Alcorta e Izaskun Lesaca, son juzgados por la muerte del policía francés Jean-Serge Nerin, de 52 años, padre de tres hijos, el 16 de marzo de 2010, el último homicidio cometido por ETA, tras el frustrado intento de robar media docena de coches en Villiers-en-Bière.

Solo uno de los abogados hizo una refererencia al agente francés asesinado en el tiroteto

Nada más comenzar la vista, Izaskun Lesaca leyó un breve comunicado en nombre de los seis. Dijo que todos los acusados son "militantes de ETA", que los Estados francés y español "ocupan" el País Vasco y que solo reconocen "la legitimidad del pueblo vasco", por lo que se negaban a aceptar al tribunal y, por lo tanto, no se pondrán de pie cuando entren las jueces en contra de la norma establecida en Francia.

Cuando la presidenta del tribunal, Jacqueline Audax, pidió la identificación de los seis, Carrera señaló que él es miembro de ETA desde su nacimiento. A lo largo de toda la larga lectura de los hechos contenidos en el sumario, Carrera, Aguirregabiria y Goienetxea, que se sentaron juntos, mantuvieron una permanente y animada conversación entre ellos sin prestar atención a Audax.

En el interior del receptáculo blindado, los seis etarras eran vigilados por ocho policías armados y con chalecos antibalas. Otros cuatro agentes observaban al medio centenar de familiares y amigos, y dos más estaban en la puerta de acceso a la sala. En la zona de las acusaciones, estaban Julienne Nerin, viuda del agente asesinado, y los otros tres policías que participaron en el doble tiroteo que mantuvieron los etarras.

Muerte "fortuita"

La primera referencia a la víctima en esta sesión del juicio partió de Robert Gastone, abogado de Goienetxea. Calificó de "tragedia" lo ocurrido en Villiers-en-Bière para añadir que Nerin "no tendría que haber muerto". Seguramente, hacía referencia a que la intención del comando de ETA no era matar a nadie, como la banda aseguró en el correspondiente comunicado. En el primer tiroteo, los cinco etarras participantes fueron, según los investigadores, los primeros en desenfundar sus armas y disparar a corta distancia a los agentes, pero ninguno fue alcanzado. Aguirregabiria, por el contrario, aseguró que los agentes dispararon primero y que la muerte de Nerin fue "fortuita".

El único detenido entonces, Fernández Aspurz, declaró a la policía que no había tirado a dar. Fue en un segundo tiroteo, tras la llegada de Carrera Sarobe al lugar del drama, cuando se produjeron los disparos mortales. Jean-Serge Nerin fue alcanzado por tres balas procedentes de dos pistolas que, según el relato descrito este lunes en el tribunal, eran las de Carrera y Goienetxea. El abogado de este lo negó y pidió más pruebas.

Carrera, Aguirregabiria y Goienetxea, que fue responsable de logística y no fue detenido hasta julio pasado, protagonizaron todas las últimas acciones de relieve —atentados y aprovisionamiento— de ETA. Un año después de la detención de los dos primeros en 2010, la banda anunció el fin de la lucha armada. No obstante, y como recuerdan los investigadores en esta causa, ETA aún conserva al menos 250 pistolas de las 334 que robó en 2006 en Francia, así como miles de matrículas y material para fabricar explosivos. "El recorrido de ETA terminará cuando el País Vasco sea libre", afirmó Aguirregabiria en su intervención.

Carrera ya fue condenado en 2013 a reclusión perpetua —la más alta condena a un etarra en Francia— por el asesinato de dos guardias civiles en Cap Breton en 2007. El juicio que ha comenzado este lunes se prolongará durante un mes.

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