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Momentos estelares del Congreso (I)

De la Ley de Amnistía al "Váyase, señor González", un repaso a algunos de los debates imprescindibles del Parlamento de la democracia

El presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, (1º d), y los vicepresidentes Enrique Fuentes Quintana (3º d) y el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado (2º d), aplauden en pie desde sus escaños en el Congreso, junto al resto de diputados, tras la aprobación de la ley de Amnistía, consagrando la reconciliación entre vencedores y vencidos de la Guerra Civil. Ampliar foto
Ley de Amnistía.  El presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, (1º d), y los vicepresidentes Enrique Fuentes Quintana (3º d) y el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado (2º d), aplauden en pie desde sus escaños en el Congreso, junto al resto de diputados, tras la aprobación de la ley de Amnistía, consagrando la reconciliación entre vencedores y vencidos de la Guerra Civil.

14/10/1977 - LA LEY DE AMNISTÍA

Las Cortes consagran la reconciliación nacional

La crónica de EL PAÍS. Un aplauso largo, vibrante e intenso saludó ayer en el hemiciclo del Congreso de Diputados la aprobación de la ley de amnistía, que, aunque con algunas limitaciones, coloca una piedra definitiva para la reconciliación entre vencedores y vencidos de la guerra y la posguerra española. Sólo un grupo parlamentario, Alianza Popular, se abstuvo de aplaudir, tras haberse abstenido. En el banco azul, todos los miembros del Gobierno aplaudieron ampliamente. El vicepresidente primero y ministro de la Defensa, teniente general Gutiérrez Mellado, de pie junto al presidente Suárez, aplaudió durante unos segundos y volvió a hacerlo cuando observó las miradas y las cámaras fotográficas pendientes de su actitud. Junto a los perfiles de reivindicación permanente de las fuerzas de la oposición y de la izquierda, la amnistía aprobada significa un reforzamiento de la política de pacto promovida desde La Moncloa. Con la amnistía posible de UCD, Adolfo Suárez redondea su oferta de credibilidad a las fuerzas de la izquierda, a la vez que deja al descubierto su flanco débil: la falta de respaldo de determinados sectores del Ejército a su política. La proposición de ley fue aprobada por 296 votos favorables, dos en contra, dieciocho abstenciones y un voto nulo.

La frase. Marcelino Camacho, que pasó preso cerca de un año en la prisión de Carabanchel durante el franquismo, fue el portavoz del PCE en el debate: “Nosotros considerábamos que la pieza capital de esta política de reconciliación nacional tenía que ser la amnistía. ¿Cómo podríamos reconciliarnos los que nos habíamos estado matando los unos a los otros si no borrábamos ese pasado de una vez para siempre?”.

El momento. La postura de Alianza Popular, renuente a la amnistía, fue defendida por el último ministro de la Presidencia del franquismo, Antonio Carro: “Con la aprobación de esta nueva, de esta enésima amnistía, mucho me parece que estamos deslizándonos por el plano inclinado del menosprecio de las leyes, del desgobierno y, en fin, de la anarquía”, dramatizó. La derecha se colocaba así “objetivamente en disposición para una posible regresión política”, escribía Bonifacio de la Cuadra en El País. En la tribuna estuvieron presentes exmilitares de la Unión Militar Democrática a pesar de que la Ley de Amnistía no les alcanzaba.

 

31/10/1978 - PLENO DE APROBACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN

Adolfo Suárez y los componentes del Gobierno de UCD (Senado y Congreso), una vez aprobada la Constitución. ampliar foto
La Constitución  Adolfo Suárez y los componentes del Gobierno de UCD (Senado y Congreso), una vez aprobada la Constitución.

AP vota en todas las direcciones

La votación. 326 votos a favor; 6 en contra; 13 abstenciones.

La crónica de EL PAÍS. El Congreso de los Diputados aprobó masivamente el definitivo proyecto de Constitución, que será sometido a referéndum de los españoles. En la votación no hubo grandes sorpresas. La mayor expectación la concitaron el PNV (que se abstuvo) y AP, que produjo votos para cada opción (ocho afirmativos, cinco negativos y tres abstenciones). Los discursos de explicación de voto no tuvieron un nivel adecuado al momento histórico, excepto tal vez el de Joan Reventós. El interés de la sesión plenaria de ayer trascendía del hecho constituyente y se proyectaba hacia la coyuntura política posconstitucional, sobre cuyo devenir nadie arrojó demasiada luz, aunque sí esperanzados propósitos.

La frase. Jordi Pujol: “Nosotros, con la ayuda de ese gran instrumento de la Constitución, conseguiremos lo que les decía: consolidar la democracia, marchar adelante en el camino de la justicia y estructurar definitivamente España, de acuerdo con la realidad de sus diversas regiones y diversas nacionalidades”. El portavoz de la Minoría Catalana dio su apoyo a “una Constitución que se ha basado sobre la generosidad de muchos”. “Todos hemos cedido y todos hemos conquistado algo”.

El diputado abertzale Francisco Letamendia grita “Gora Euskadi askatuta ampliar foto
El diputado abertzale Francisco Letamendia grita “Gora Euskadi askatuta" antes de dimitir.

El momento. Francisco Letamendía (Euskadiko Ezkerra), quien ya había expresado su no a la Constitución con un tono seco y duro, al término de la intervención del portavoz peneuvista Xabier Arzallus gritó: “¡Mal, muy mal!”, mientras pateaba su escaño. Ocho días después, Letamendía dimitía como diputado desde la tribuna tras gritar con el puño en alto “Gora Euskadi askatuta” (foto). En 1979 volvería al Congreso como diputado de HB.

 

22/6/1981 - EL CONGRESO APRUEBA LA LEY DEL DIVORCIO

El ministro de Justicia, Francisco Fernández Ordóñez, sonriente al abandonar el pleno del Congreso en el que se aprobó la Ley del Divorcio. ampliar foto
Ley del Divorcio  El ministro de Justicia, Francisco Fernández Ordóñez, sonriente al abandonar el pleno del Congreso en el que se aprobó la Ley del Divorcio.

El matrimonio de UCD se rompe

La crónica de EL PAÍS. El Pleno del Congreso de los Diputados aprobó ayer, en una tumultuosa sesión, el proyecto de ley de Divorcio. Se rechazaron casi todas las enmiendas importantes introducidas por el Senado, entre ellas la vigencia del artículo 87, más conocido como cláusula de dureza, es decir, la posibilidad del juez para denegar el divorcio. Su supresión motivó que en UCD se volviera a hablar ayer tarde de ruptura interna y Óscar Alzaga, dirigente del sector democristiano, terminó la sesión anunciando a los periodistas su decisión de solicitar “hoy mismo al presidente del Gobierno” la dimisión del actual ministro de Justicia, Francisco Fernández Ordóñez.

La votación. Tras 17 meses de discusión legislativa, la última votación en el Congreso, referente a una cláusula que había incluido el Senado para que los jueces tuvieran la última palabra en los divorcios, arroja este resultado: 162 diputados votan a favor de su supresión, 128 en contra y siete en blanco. Estas cifras denotan que, por lo menos, los votos de treinta diputados de UCD se fugaron y se unieron a los de la izquierda.

Las frases. “Ya hemos visto que en esta Cámara hay una mayoría natural, pero, de signo progresista”, declaró el diputado socialista Javier Solana. Para Manuel Fraga (AP), se trataba de una simple coincidencia: “Las mayorías naturales son otras y muy distintas”. El democristiano Fernando Álvarez de Miranda: “La unidad de UCD es una farsa. Podemos ser una coalición, pero nunca un partido. Los modelos de sociedad que tenemos los democristianos y los socialdemócratas son demasiado distintos”.

El momento. El ministro de Justicia, Francisco Fernández Ordóñez, abandonó el hemiciclo a mitad de la sesión, nada más terminar el debate sobre el divorcio, porque cumplía 51 años. “Y me voy a celebrarlo con mi mujer, con la que, por cierto, llevo casado desde hace mucho tiempo”. Una fidelidad que tuvo su contrapunto en política. Ordoñez, ministro de UCD con Suárez y Calvo Sotelo, sería luego titular de Exteriores con el Gobierno socialista Felipe González.

 

6/10/1983 - LA DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO

Una mujer hace el signo feminista en una manifestación a favor del aborto libre y gratuito durante el debate del Congreso el 4 de octubre de 1983. ampliar foto
Despenalización del aborto  Una mujer hace el signo feminista en una manifestación a favor del aborto libre y gratuito durante el debate del Congreso el 4 de octubre de 1983.

Aún hubo que esperar dos años más

La crónica de El País. El Pleno del Congreso de los Diputados aprobó ayer el proyecto de ley que despenaliza tres supuestos de interrupción voluntaria del embarazo: cuando peligre la vida de la madre, en casos de violación, y cuando el feto presente malformaciones. Al Grupo Parlamentario Socialista, que necesitaba la mitad más uno de los votos de la Cámara, le sobraron 10 papeletas, ya que contó con 186 favorables (los socialistas y de tres diputados de la Minoría Catalana), 109 en contra y cuatro abstenciones (los comunistas entre ellos). La disciplina interna que mostraron los grupos parlamentarios a la hora de votar y las ausencias registradas, más de cincuenta, convirtieron la votación en un acto frío y rutinario, que contrastaba con los incidentes protagonizados por policía y feministas a las puertas del hemiciclo. Los grupos feministas criticaban la no gratuidad de las intervenciones médicas.

La frase. “Será el Tribunal Constitucional quien nos dé la razón”. El diputado del Grupo Popular que intervino en el debate José María Ruiz Gallardón anunció un recurso ante el Tribunal Constitucional. Con ello, consiguió retrasar dos años la entrada en vigor de la reforma. Pero no lograron que el tribunal les diera la razón.

Los momentos. Las 20 diputadas que se hallaban presentes en la Cámara repartieron sus votos de la siguiente manera: las 16 socialistas lo hicieron a favor; dos del Grupo Popular, en contra; y otras dos de la Minoría Vasca, también en contra. El Grupo Popular votó disciplinadamente en contra del proyecto de ley, y la única incidencia que se registró fue la protagonizada por Carlos Ruiz Soto, médico y uno de los más fervientes opositores al proyecto. Al ser citado para que emitiera su voto, convirtió este en una consigna, y gritó: ¡No al aborto! Sólo un diputado del PSOE pidió votar en conciencia, pero fue convencido por su compañero Antonio Sotillo de que debía votar a favor.

 

3/11/1983 - DEBATE DE LAS MEDIDAS CONTRA EL TERRORISMO

El presidente del Congreso, Felipe González, y el ministro del Interior, José Barrionuevo (al fondo), en el debate del Congreso en el que se presentaron las medidas antiterroristas. ampliar foto
Medidas antiterroristas  El presidente del Congreso, Felipe González, y el ministro del Interior, José Barrionuevo (al fondo), en el debate del Congreso en el que se presentaron las medidas antiterroristas.

El día que Fraga aplaudió a González

La crónica de El País. La sesión informativa sobre el terrorismo celebrada ayer en el Congreso de los Diputados, estuvo llena de sobreentendidos que, de alguna manera, evidenciaban un consenso casi generalizado en torno a las medidas antiterroristas insinuadas pero no precisadas por el presidente Felipe González. Las posibles resoluciones contra medios informativos que hagan apología del terrorismo, una eventual ilegalización de algunos de los partidos que componen la coalición abertzale Herri Batasuna y, sobre todo, una posible puesta en marcha de tácticas de guerra sucia, flotaron sobre la sesión. Sólo el miembro del Grupo Mixto y dirigente de Euskadiko Ezkerra, Juan María Bandrés, y, en menor medida, el comunista Santiago Carrillo criticaron algunas de las medidas citadas por González, elogiosamente valoradas por el diputado de la Coalición Popular José María Ruiz Gallardón como “medidas de excepción”.

La frase. Felipe González: “El Gobierno no va a aceptar ni el chantaje ni la negociación en ningún caso con las bandas terroristas. Que no les quede la más mínima esperanza de que puedan extorsionar a las instituciones representativas del Estado de derecho. Mantendremos, por consiguiente, esa posición para que se anule, se suprima cualquier resquicio de expectativa en una negociación de la que muchas veces se habla”.

El momento. Manuel Fraga, líder de Alianza Popular, inició el aplauso que la oposición cuando Felipe González rechazó explícitamente cualquier negociación con los terroristas. Fraga solicitó, sin citar expresamente a esta coalición, la ilegalización de Herri Batasuna, y un nada explícito apoyo a la guerra sucia: “El terrorismo es el que hace la más sucia de las guerras. Nosotros pensamos que es buena la política de no dejar vivir tranquilos a quienes hacen la apología del terrorismo”.

 

23/10/ 1984 - II DEBATE DEL ESTADO DE LA NACIÓN

El presidente del Gobierno, Felipe González, durante el debate. ampliar foto
Debate del Estado de la Nación  El presidente del Gobierno, Felipe González, durante el debate.

A la OTAN

La crónica de EL PAÍS. González sorprendió a los grupos de la oposición al invitarles a conseguir un consenso sobre defensa nacional, que incluya la permanencia en la OTAN y la disminución de la presencia militar estadounidense en España. La propuesta fue acogida, globalmente, de forma positiva, pero el jefe de la oposición conservadora, Manuel Fraga, eludió dar una respuesta. Felipe González expuso públicamente, por primera vez, su opinión de que España debe continuar dentro de la Alianza aunque sin integrarse en su estructura militar y reducir la presencia militar de EE UU. Anunció, en este sentido, que el referéndum sobre esa cuestión se celebrará antes de finalizar febrero de 1986.

(En el referéndum, el 52,5% de los votantes apoyó la permanencia de España en la OTAN, frente al 39,8% que votó no. El no triunfó en Cataluña, Navarra, País Vasco y Canarias).

Las frases. “España, en cuanto Estado que forma parte del Tratado de Washington, pertenece a la Alianza Atlántica y participa de los Órganos de la Alianza. En mi opinión, éste es un punto de partida inexcusable, el estatus actual, para nuestro diálogo político y con probabilidad de que sea el que mayor grado de consenso hipotético comporte. Por consiguiente, estaría, si ello es así, por la no denuncia del Tratado”.

Manuel Fraga, líder de la oposición, junto a los demás miembros de Alianza Popular durante el discurso, de una hora y 50 minutos del presidente Felipe González. ampliar foto
Fraga en el debate  Manuel Fraga, líder de la oposición, junto a los demás miembros de Alianza Popular durante el discurso, de una hora y 50 minutos del presidente Felipe González.

El momento. Los golpes bajos (según definición de un diputado Miquel Roca, de la Minoría Catalana) entre Felipe González y Manuel Fraga. González: “Cuando el señor Fraga dice ahora que los ciudadanos se sienten menos protegidos en sus derechos y libertades que antes, ¿a qué época se refiere el señor Fraga?”. Y ante el conato de escándalo que crecía en la Cámara, apenas reprimido por el presidente de la misma, Gregorio Peces-Barba, González agregó de inmediato que, naturalmente, ni se le había ocurrido referirse a la época en que el señor Fraga era ministro de Gobernación con Franco.

Fraga replicó: “No me avergüenzo de nada de lo que he hecho por España en mi vida, ni creo que la Constitución, en cuya elaboración hemos participado, pretenda dividir a los españoles entre los de antes y los de ahora”. González se vio forzado a puntualizar, ante esta muestra de indignación de su oponente, que España tiene mucho que agradecer a Manuel Fraga por cuanto ha incluido a muchos españoles dentro del marco de la Constitución. En cualquier caso, este reconocimiento no pareció ser del agrado del líder conservador.

 

El ministro del Interior, José Luis Corcuera, durante el debate de la ley. ampliar foto
Ley de Seguridad Ciudadana  El ministro del Interior, José Luis Corcuera, durante el debate de la ley.

14/11/1991 - LA LEY DE SEGURIDAD CIUDADANA

La puerta de Corcuera “sale zumbando”

La crónica de El País. El proyecto de Ley de Seguridad Ciudadana fue aprobado en el Congreso de los Diputados con 187 votos a favor, 107 en contra y una abstención. Dieron su voto al polémico texto los Grupos Socialista, Catalán y Vasco, mientras PP, IU, CDS, EA y EE votaban en contra. El debate terminó al anochecer con una bronca a base de pateos y abucheos entre los grupos socialista y popular a propósito de la última intervención del ministro del Interior, José Luis Corcuera, y de una referencia de Federico Trillo a Alfonso Guerra. (Dos años más tarde el Tribunal Constitucional anulaba el precepto de la ley de Protección de la Seguridad Ciudadana por el que se permitía a los policías entrar y registrar un domicilio sin autorización del juez cuando persiguen delitos de narcotráfico).

La frase. José Luis Corcuera, ministro de Interior: “Esta simplificación ha llevado a que no sólo se conozca esta ley como la ley de la patada en la puerta, sino a que se siga utilizando lo de la patada en la puerta. ¡Si yo no quiero que peguen una patada en la puerta! Perdón; si no es necesario. Porque debo decirles que, cuando es necesario, no se hace con patada en la puerta; no se hace así. Los TEDAX los GEOS y los GOES han establecido procedimientos técnicos que son una maravilla, sale la puerta zumbando. ¿Entienden ustedes? No hay que pegar una patada en la puerta".

El momento. Tras nueve horas de discusión, la tensión estalló en acusaciones de indignidad, pateos, abucheos, aplausos y cruce de gritos desencadenados por un ataque frontal del portavoz popular Federico Trillo a Alfonso Guerra. Trillo se refirió a Guerra como "difamador" y el número dos del PSOE dijo lamentar que el PP no tuviera “alguien con más alta catadura moral”. La trifulca tuvo su origen en el comentario de Corcuera que afirmó que al menos dos diputados del PP le habían dicho que estaban de acuerdo con el proyecto de Ley de Seguridad. Trillo, visiblemente airado, subió al estrado y dijo que creía que “la insinuación, la difamación y la maledicencia” habían desaparecido del actual Gobierno tras la salida del mismo de Alfonso Guerra. Guerra había dimitido en enero de ese año tras el escándalo de corrupción y tráfico de influencias en que se vio involucrado su hermano Juan.

 

Felipe González y José María Aznar, en la sesión. ampliar foto
Debate del Estado de la Nación  Felipe González y José María Aznar, en la sesión.

19/4/1994 - DEBATE DEL ESTADO DE LA NACIÓN GONZÁLEZ-AZNAR

Váyase, señor González”

La crónica de El País. José María Aznar se empleó ayer a fondo en el acoso a Felipe González, pero éste dejó claro que no tiene intención de dimitir por los casos de corrupción que han puesto en entredicho su gestión (como los del exdirector de la Guardia Civil, Luis Roldán, o el exgobernador del Banco de España, Mariano Rubio). En sus planes está terminar la legislatura, que sólo lleva nueve meses, claramente en contra de las pretensiones del presidente del Partido Popular, quien ayer le emplazó a renunciar ante el Rey y a proponer en su lugar a un miembro del PSOE. “Váyase" fue su consejo en la primera jornada del debate sobre el estado de la nación. “Es usted”, concluyó Aznar dirigiendo la mirada hacia el asiento de González, “el responsable de haber contribuido a crear el más irrespirable clima moral de nuestra historia reciente”. El líder de IU, Julio Anguita, también le pidió que hiciera las maletas.

La frase. Felipe González: “Quiero fijar la posición del Gobierno ante las denuncias de corrupción que han aparecido en las últimas semanas creando un clima de gran preocupación en la opinión pública. El Gobierno, asumiendo plenamente sus responsabilidades, considera imprescindible hacer frente a estos problemas y restaurar la confianza social. Lo que es cierto es que vivimos ese clima de desconfianza, incluso el riesgo de desafección frente a los valores democráticos que debilitan la capacidad para resolver los desafíos de la crisis”. Sobre Mariano Rubio: “Me considero directamente concernido por él al haber propuesto su nombramiento y haber apoyado hace dos años la honorabilidad del exgobernador con ocasión de la crisis de Ibercorp”

El momento. El líder conservador, José María Aznar, fue jaleado con entusiasmo por su grupo, en tanto que González pidió a los suyos que mantuvieran el silencio y no le aplaudieran para que quedara patente que el ruido sólo venía de los bancos de la derecha. Esto no siempre se logró, ya que los socialistas abuchearon cuando desde el PP se llamaba a González "embustero" o "caradura".

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