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Rivera domina el ritmo del debate ante un Iglesias “cansado”

Los expertos consideran que el candidato de Ciudadanos ganó al de Podemos en su debate en La Sexta

Pablo Iglesias, líder de Podemos (derecha) y Albert Ribera, presidente de Ciudadanos
Pablo Iglesias, líder de Podemos (derecha) y Albert Ribera, presidente de Ciudadanos.

"Cansado". Así se definió Pablo Iglesias, candidato de Podemos a la presidencia del Gobierno, en el arranque de su debate televisado (La Sexta) con Albert Rivera, su homólogo de Ciudadanos. Ese arranque, según los expertos consultados, le arrebató la iniciativa, le colocó a rebufo de su contrario y le dejó ya por detrás durante todo el diálogo. Iglesias llegó a darle varias veces la razón a Rivera, lo que selló su derrota en un programa que concitó una audiencia millonaria.

"Rivera obviamente le pegó un repaso espectacular en cuanto a estilo y contenidos. El inicio de Iglesias aludiendo al cansancio es un horror. Es como salir a un partido diciendo, qué cansancio llevamos", opina Luis Arroyo, experto en comunicación política. "Me sorprendió mucho desde el punto de vista técnico que Iglesias le diera tantas veces la razón a Rivera, porque se supone que son especialistas en estas cosas y eso es de primero de comunicación: 'Sí, sí, estoy de acuerdo, voy a terminar votando a Ciudadanos, estamos de acuerdo...' Un debate es fundamental llevar tú el ritmo y es evidente que el ritmo lo llevó más Rivera que Iglesias", prosigue este especialista. "Así como Rivera se ha bregado en el Parlamento de Cataluña en un ambiente muy hostil, con mucho esfuerzo, manejando muy bien las expectativas, Iglesias pasó de los cómodos platós a la realidad de la competición electoral y no ha sabido adaptarse", sentencia.

"A Iglesias le resultó muy difícil situarse frente a un candidato que no es ni representa lo que en Podemos han bautizado como la casta. Dio la impresión de que su discurso habitual no le servía para la conversación con Rivera, y que se dio cuenta cuando era tarde", argumenta Gustavo Entrala, fundador de la agencia 101. "El discurso de Rivera se compuso de propuestas concretas sobre Economía. Al tratarse de una argumentación sobre temas específicos, Rivera le complicó la vida a Pablo Iglesias. Se posicionó en clave ganadora", sigue. "Rivera lleva bien preparados los argumentos concretos sobre las medidas que propone. Pero que tenga cuidado porque sus próximos adversarios van a prepararse muy bien en los siguientes debates. Es fácil, por ejemplo, poner en tela de juicio que Dinamarca sea realmente el país que España quiere ser", añade.  "A Rivera le pediría dejar un poco más de espacio a su interlocutor, mostrarse un poco más seguro de sí mismo y parecer más relajado. Con frecuencia echa el cuerpo sobre la mesa como abalanzándose sobre su interlocutor. Eso, al igual que las interrupciones, manifiesta ansiedad. Y la ansiedad puede con facilidad llevarte a cometer errores".

La conversación tuvo lugar en una cafetería de Nou Barris (Barcelona). Los dos líderes acudieron acompañados por sus equipos de comunicación, tras preparar al detalle la intervención. Frente a las cámaras, Rivera apareció más cómodo y tendió a interrumpir a Iglesias, que aparentemente vivió con más tensión el formato.

El politólogo Pablo Simón, profesor de la Universidad Carlos III y miembro del colectivo Politikon, cree que a Rivera “le vino bien que se hablara mucho de economía”, un terreno en el que se le vio “más armado que Iglesias”. En su opinión, además, ambos afrontaban una pelea que depende de las expectativas actuales de las dos formaciones, que han cambiado después de las elecciones catalanas del 27 de septiembre. Es decir, el secretario general de Podemos “llegaba en condiciones de reprís”, mientras que el presidente de Ciudadanos estaba en estos momentos en condiciones de ventaja, según el panorama que dibujan las encuestas.

En este contexto, explica Simón, para Iglesias “contraponer su proyecto al de Rivera ahora le suma”. En febrero, por ejemplo, hubiera supuesto rebajarse al nivel de un potencial adversario. En cualquier caso, considera que en el debate Rivera tampoco arriesgó y se ciñó a sus propuestas frente a un programa que Podemos aún no ha presentado.

A pesar de ello, el número dos del partido emergente, Íñigo Errejón, fue uno de los encargados de defender los argumentos de Iglesias desde el término del debate con Rivera. En eso se centran en Podemos. En los argumentos y en las propuestas de corte social frente a Ciudadanos para destacar el valor de la intervención de su secretario general más allá de la imagen ofrecida en el debate. "No se trata solo de cambiar las caras, hay que transformar las instituciones", afirmó el secretario de Política. "Cuando la gente cobra más la economía se expande y se construye un país próspero", señaló, por ejemplo, en referencia a la propuesta de aumento del salario mínimo.  Errejón ha defendido también su discurso sobre los servicios sociales. "Servicios públicos a la altura de la gente que ha trabajado por nuestro país para tener una sociedad más próspera", afirmó. 

La tarde de este lunes, Errejón publicó una carta abierta, publicada en su cuenta de Facebook, en la que considera que "ayer se vio que por primera vez vamos a tener unas elecciones generales con candidatos dispuestos a debatir en campo abierto, dispuestos a presentar su proyecto con valentía". Y trató de animar a los suyos: "Por nuestra parte nos sentimos con más fuerza, con más ganas que nunca. Porque nunca hemos estado tan cerca y porque con vuestro aliento no hay ningún reto que nos parezca demasiado grande".

"Rivera fue el ganador del debate, pero lo importante era proponer", argumenta, en cambio, Fernando de Páramo, secretario de Comunicación de Ciudadanos, que acompañó al presidente de esa formación al debate y le ayudó a prepararle. "Vi un proyecto y un candidato a la presidencia preparado para gobernar en Albert. Demostramos que se puede debatir con ideas pero también cuadrando las cuentas", añade. "La responsabilidad de la nueva política no es solo propuestas, sino cuantificarlas y trabajarlas".

 

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