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Dos años del asesinato de Asunta con los padres a un paso del juicio

La fiscalía pide 18 años de cárcel para Porto y Basterra, que se declaran inocentes

Vídeo: Atlas / Foto: Óscar Corral

Hace justo dos años, el 21 de septiembre de 2013, un respetado matrimonio residente en el centro de Santiago, formado por la abogada Rosario Porto y el periodista Alfonso Basterra, acudió a la comisaría de la capital gallega para denunciar la desaparición de su hija, una niña de 12 años a la que su madre decía entonces haber dejado sola en casa unas horas antes.

El cadáver de Asunta fue hallado poco después en una pista forestal cercana a la ciudad en la que vivía y la compasión que despertaron en sus vecinos los compungidos padres se convirtió en una ola de repudio cuando ambos fueron detenidos, apenas unos días después, acusados de ser los asesinos de la pequeña. El próximo 29 de septiembre Porto y Basterra se sentarán en el banquillo con una petición de pena de la fiscalía de 18 años de cárcel, tras dos años en prisión provisional y manteniendo ambos durante todo este tiempo que son inocentes.

El juicio con jurado que arrancará la próxima semana deberá demostrar el plan preconcebido que según concluyó el instructor del caso, José Antonio Vázquez Taín, urdieron Porto y Basterra durante meses para acabar con la vida de su hija. El tribunal deberá determinar si la abogada y el periodista, que estaban separados cuando ocurrieron los hechos, comieron el día de la muerte de la pequeña en casa de Basterra y, con la intención de matar a Asunta, le suministraron un medicamento que les permitiese asfixiarla posteriormente sin que opusiera resistencia. Según la acusación, la mujer llevó después de las seis de la tarde a su hija desde Santiago a su chalé de Montouto, en el limítrofe municipio de Teo, y allí junto a su exmarido, entre las seis y las ocho, ambos “asfixiaron a su hija por medio de la compresión que le aplicaron sobre la boca y la nariz”. El cuerpo de la menor, mantiene la fiscalía, atado de pies y manos por unas cuerdas naranjas, fue trasladado por sus padres y abandonado en la cuneta del camino forestal donde fue hallado a las dos de la madrugada del 22 de septiembre de 2013.

Las versiones "confusas" y contradictorias que dieron los padres sobre lo que ocurrió el día en que murió Asunta fueron las que desencadenaron su arresto pero también su imputación por asesinato. Unas cámaras ubicadas en una rotonda de salida de Santiago hacia Teo grabaron a la madre con Asunta en el coche dirigiéndose al chalé donde presuntamente murió la cría, pese a que la abogada había declarado en comisaría que había dejado sola a la menor en su piso compostelano, un relato corroborado en un principio por su exmarido. Las pesquisas policiales descubrieron además que Asunta había sido drogada durante tres meses con el ansiolítico Lorazepam, el mismo que presuntamente le fue suministrado en su última comida en casa de su padre, lo que ha llevado a los investigadores a concluir que Porto y Basterra planearon el asesinato de su hija durante tiempo.

Por la sede en Santiago de la Audiencia Provincial de A Coruña desfilarán desde el 29 de septiembre un total de 84 testigos —desde compañeras y amigas de Asunta, hasta profesores y vecinos— y unos 60 peritos. La declaración de Porto y Basterra está prevista para el 30 de septiembre y el 1 y 2 de octubre y el juicio se prolongará hasta finales de este último mes.

El juicio del asesinato de Asunta, al que los medios han dedicado una enorme cobertura, estaba previsto que comenzase en un primer momento el pasado 23 de junio, pero las dificultades para encontrar a los 11 miembros apropiados para integrar el jurado que decidirá la culpabilidad o inocencia de Porto y Basterra obligaron a retrasarlo.

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