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Iglesias intenta buscar apoyos entre los simpatizantes de Junts pel Sí

El íder de Podemos pide a los electores catalanes quedarse para "echar a Rajoy juntos"

Errejón reivindica los "matices" de la Cataluña real frente a "los incendiarios"

Pablo Iglesias y Lluís Rabell, ayer en Sabadell. Ampliar foto
Pablo Iglesias y Lluís Rabell, ayer en Sabadell. EFE

Pablo Iglesias busca ir más allá de la preocupación por las encuestas que vaticinan un resultado modesto para la candidatura Catalunya sí que es Pot y trata de encontrar la fórmula para remontar en la recta final de la campaña catalana. El líder de Podemos ha intentado afinar el mensaje, y ha pasado de sortear el debate soberanista a pedir el voto de un sector de simpatizantes de la lista de Artur Mas. Podemos ha capitalizado la campaña del 27-S con una presencia constante en los actos, pero también quiere evitar que un resultado decepcionante repercuta en las generales.

Iglesias ha dejado claro este fin de semana que la candidatura de Lluís Rabell, formada por Podemos, ICV, EUiA y Equo, necesita ampliar el espectro de potenciales votantes para tener peso en el Parlamento catalán a partir del 28 de septiembre. Primero, pidió a los ciudadanos de izquierdas que no apoyen a Junts pel Sí, la lista impulsada por el presidente de la Generalitat y encabezada por Raül Romeva. Ayer fue más allá.

El líder del partido emergente apeló desde Sabadell a los electores que puedan sentirse tentados por el bloque soberanista —que tendría mayoría absoluta según la encuesta de Metroscopia que EL PAÍS publicó este domingo— no porque sean estrictamente independentistas sino porque buscan una fórmula de oposición al Gobierno del PP. “Entiendo perfectamente”, afirmó, “que muchos catalanes quieran escapar de Rajoy”. Pero les pidió que se queden “para echar a Rajoy todos juntos”. “En España hace falta un presidente que escuche a Cataluña y yo quiero ser ese presidente”, proclamó. 

Ya por la tarde, en Blanes (Girona), Iglesias redobló su crítica al líder de Convergència y al presidente del Gobierno. "La corrupción", dijo. "no distingue por lenguas, la corrupción puede hablar castellano, catalán o inglés. La corrupción es que sean en última instancia constructores y banqueros los que sobornan a los jefes de los partidos para que apliquen sus políticas".

Cataluña y los matices

Catalunya sí que es Pot se enfrenta, esencialmente, a dos dificultades. En primer lugar, el desconocimiento de su candidato, Lluís Rabell, que motivó el desembarco de las caras visibles del partido al completo durante la campaña electoral. En segundo lugar, sus dirigentes hacen equilibrios con la cuestión territorial ante unos comicios fuertemente polarizados en torno al choque soberanista entre partidarios de la independencia y sus detractores.

Pese a que sus estrategas han intentado desplazar el debate hacia los derechos sociales, la candidatura ha tenido, finalmente, que entrar al trapo, y el propio Íñigo Errejón se ha comprometido con la celebración de un referéndum que, según dijo, será “claro y catalán”. El secretario de Política de Podemos no renuncia, no obstante, a su oposición a “la partida entre sordos” y la “Cataluña de blanco y negro” y reivindica los múltiples “matices de la Cataluña real” frente a “los incendiarios”. Entre esos matices Podemos seguirá buscando su voto.