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Vida de periodista

Joaquín Estefanía, exdirector de EL PAÍS, recibe el premio a la trayectoria de la Asociación de la Prensa

Joaquin Estefania recibe el premio de la APM a toda su trayectoria profesional de manos de Victoria Prego.
Joaquin Estefania recibe el premio de la APM a toda su trayectoria profesional de manos de Victoria Prego.

Joaquín Estefanía (Madrid, 1951) contó ayer, en el acto en el que recibió de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) el premio a la trayectoria profesional, que uno de sus maestros, Jesús de la Serna, refería una anécdota que había ocurrido en la vieja redacción de Informaciones: dos periodistas adversarios se ignoraban mutuamente hasta que ambos se jubilaron y uno de ellos decidió empezar a saludar al otro. Le dijo: "Buenos días, maestro". Le gritó el otro: "¡Más maestro serás tú!".

Estefanía habló de sus maestros en el acto en el que se le rindió homenaje a él y a otros compañeros del oficio. Tuvo como maestro a De la Serna (que tampoco quería ser llamado maestro) y él mismo es maestro de periodistas, como director que ha sido de la Escuela de Periodismo de EL PAÍS. Fue, desde 1988 a 1993, director de este periódico, y antes, desde que empezó a escribir en el citado Informaciones, pasó por Cuadernos para el Diálogo y Cinco Días. Sus referentes tienen hoy su edad, más o menos, porque el franquismo aniquiló generaciones de periodistas de los que pudimos aprender. Pero entre esos maestros, de cuya denominación De la Serna huía como del demonio, Estefanía quiso citar precisamente a Jesús ("era la modestia, la humildad"), que como él fue subdirector de EL PAÍS y director de la Escuela; a Eduardo Barrenechea ("que me enseñó la dureza del oficio"), y a Javier Pradera. De este, que fue editor y director de Opinión de este diario dijo Estefanía: "Le debo mi esqueleto intelectual", y el concepto del que parte su pasión por la igualdad. De los tres, Estefanía aprendió una manera de abordar el oficio, que pasa por el compromiso con el rigor y la pasión por escuchar la opinión contraria. Como ellos, está contra "el desprecio de los interlocutores".

El acto, presentado por la periodista de la Cadena SER Pepa Bueno, fue en la sede la Comunidad de Madrid, cuya presidenta, Cristina Cifuentes, igual que la presidenta de la APM, Carmen del Riego, se felicitó de que los periodistas, al menos una vez al año, no aprovechen que están juntos para hablar mal de los que ejercen el oficio. Del Riego, defendió la profesión "en este tiempo difícil, tanto para el papel como para el digital" y alertó contra la costumbre de creer que el periodismo lo puede desempeñar cualquiera y contra la tendencia a sentir que, en lugar de buscar la verdad, los periodistas debemos imponernos la idea de que las cosas "son blancas o negras".

La APM entregó otros premios. José María Olmos y Ana I. Gracia recogieron muy emocionados el premio a la mejor cobertura de 2014, por su trabajo en El Confidencial sobre el caso del Pequeño Nicolás; a la periodista joven, Pilar Cebrián (free lance) por su cobertura como enviada especial al Magreb y Oriente Próximo; y a Pedro Blasco (ahora también free lance) por su constante dedicación al trabajo periodístico sobre lo que sucede en Madrid.