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El primer gran examen universal de español empieza el año que viene

La futura prueba para acreditar el nivel de idioma admitirá todos las variedades lingüísticas y se realizará en línea

Los ministros García Margallo y Méndez de Vigo con el director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, en la presentación del Siele.
Los ministros García-Margallo y Méndez de Vigo con el director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, en la presentación del Siele. EFE

El español de Buenos Aires, el que se habla en las calles de la capital de México o el que se escucha por Madrid, entre otros. Todas las variedades lingüísticas que suman más de 500 millones de hispanohablantes en el mundo tendrán la misma validez para pasar el primer gran examen internacional de español, que comenzará a aplicarse el año que viene. El Servicio Internacional de Evaluación de la Lengua Española (SIELE) permitirá certificar el grado de conocimiento del castellano de cualquier estudiante por medios electrónicos, a través de internet, con un plazo de validez de dos años.

Algunas claves del examen

La prueba constará de cuatro partes: comprensión de lectura, comprensión auditiva, expresión e interacción escritas y expresión e interacción orales. Las dos primeras serán corregidas de forma automática. Las otras, por evaluadores. El plazo máximo para obtener el certificado será de unos 15 días, según fuentes consultadas.

La duración máxima prevista es de tres horas en el caso del examen global y entre 45 y 60 minutos por prueba para los que decidan hacer solo una parte, según fuentes consultadas. El precio del examen tampoco está fijado aún. Las tarifas de otras pruebas internacionales, como el TOEFL, varían por países.

La valoración más alta son 1.000 puntos. No hay aprobados ni suspensos. El resultado tendrá su equivalencia en el Marco Europeo de Referencia, que incluye seis niveles con letras (A1, A2, B1, B2, C1 y C2 desde inicial a maestría).

El examen se realizará en centros acreditados que los organizadores prevén abrir en los cinco continentes. Los examinadores serán acreditados y formados por las universidades participantes (Salamanca y Universidad Nacional Autónoma de México) y el Instituto Cervantes.

El examen panhispánico está impulsado por el Instituto Cervantes, la Universidad de Salamanca y la Universidad Nacional Autónoma de México. Es similar a pruebas tan internacionales como el TOEFL, el test que evalúa el inglés estadounidense como lengua extranjera. En la sede principal del Cervantes, ubicada en el centro de Madrid, se formalizó este jueves el convenio de las tres instituciones con Telefónica, que será la encargada del desarrollo tecnológico y la comercialización del servicio. La presentación oficial del SIELE se produjo el pasado 30 de junio en México, con la presencia de los Reyes de España. 

El modelo se dirige tanto a estudiantes de español (21 millones en todo el mundo) como a hablantes nativos. Cualquier aspirante podrá obtener un máximo de 1.000 puntos. No habrá aprobados ni suspensos. Con el resultado se establecerán equivalencias con el marco europeo de referencia (seis niveles, desde básico a maestría). Esta evaluación constará de cuatro partes: comprensión de lectura, comprensión auditiva, expresión e interacción escritas y expresión e interacción orales.

El aspirante podrá realizar el examen completo, con el que obtendrá un certificado, o afrontar una o varias de las cuatro pruebas de forma independiente. En este último caso, recibirá solo un informe de nivel.

Los organizadores prevén conseguir hasta 300.000 candidatos en una primera fase y llegar a 750.000 examinados en un plazo de cinco años. Ya existen distintos modelos de exámenes para acreditar el conocimiento del español, pero este aspira a ser más reconocido y promete convertirse en una prueba ágil y asequible. El modelo es “un sistema de acreditación más rápido, con plazos más cortos y más universal”, señaló el director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha. “Hemos llegado con retraso”, destacó durante su intervención en el acto de la firma.

El director del Cervantes mencionó las fórmulas y las cifras de otros países y otros idiomas. Aludió a los 100 tipos de certificados distintos de inglés que expide la Universidad de Cambridge o las 149 sedes de en 92 países del Goethe, referente del alemán. El Instituto Cervantes —la “marca España por excelencia”, recordó su director— dispone de 92 centros en 44 países. Su presencia es “muy limitada” en Asia, con solo un centro cultural extranjero en China. García de la Concha lamentó que carece del reconocimiento como lengua vehicular en Japón, al contrario que el inglés o el francés.

 

China, Brasil y EE UU

 

Quizá por eso, la primera fase de implantación del SIELE se concentrará principalmente en China, donde esperan abrir 60 sedes en los tres primeros años; junto con Brasil (120 centros) y en Estados Unidos (100 centros). El certificado está “pensado y proyectado para servir al mayor conocimiento del español y acreditarlo”, añadió el principal responsable del instituto español. Aunque hay diferencias entre las distintas variedades lingüísticas del castellano, explicó García de la Concha, “el léxico español es común en un 91% de los registros”. El futuro examen, realizado por vía telemática desde la plataforma que gestionará y comercializará Telefónica Educación Digital, reconocerá y evaluará todas esas variedades.

El proyecto está abierto a la participación de todas las universidades de los países hispanoablantes. A la presentación española acudieron representantes de los principales campus madrileños y el director de Telefónica, César Alierta. El ministro de Educación Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, destacó la “visión panhispánica de la lengua” que impulsa este proyecto y consideró que situar la enseñanza del español en la red es “un desafío clave”. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, definió la firma del convenio como “uno de los actos más importantes” al que ha acudido desde que ocupa ese puesto. Aprovechó la presentación para hablar de su propio libro, parafraseando a Francisco Umbral, como él mismo dijo. Publicará su correspondencia epistolar con varias personalidades en una obra titulada Todos los cielos conducen a España. “La expansión del español en las redes no ha hecho más que empezar”, auguró Margallo.

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