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La LOMCE no olvida a nadie

La Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa ha cambiado la estructura del sistema educativo español para aumentar su calidad

El principal objetivo de un sistema educativo avanzado debe ser desarrollar al máximo el potencial de cada alumno a la vez que se garantiza un mínimo nivel de formación al conjunto.

La Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) ha cambiado la estructura, los contenidos y el funcionamiento del sistema educativo español para aumentar su calidad y adaptar la formación a las necesidades de la vida social y profesional de las personas, teniendo en el horizonte el objetivo de reducción de la tasa de abandono educativo temprano.

Para ello, la LOMCE crea vías y trayectorias educativas que favorecerán las posibilidades de permanencia en el sistema de los estudiantes con mayor riesgo de abandono, lo que sin duda se traducirá en mayor equidad, e introduce mecanismos, como las evaluaciones externas finales de etapa.

Entre las mejoras abordadas destaca la creación de la Formación Profesional básica. Es una apuesta firme por garantizar la formación del alumnado que cursa enseñanzas obligatorias favoreciendo las posibilidades de permanencia en el sistema de los estudiantes con mayor riesgo de abandono. Los programas de Garantía Social o los de Cualificación Profesional Inicial, no conducían a ningún título ni permitían seguir una trayectoria formativa completa.

Los nuevos ciclos de Formación Profesional básica suplen esa carencia y ofrecen una vía alternativa que combina la adquisición de las competencias propias de los perfiles profesionales con la adquisición de las competencias personales y sociales propias del aprendizaje permanente, necesarias para el desarrollo personal y profesional del alumno. Su superación permitirá la obtención del Título Profesional Básico de la familia correspondiente, con valor académico y profesional, y el acceso a la Formación Profesional de Grado Medio. Ello supone un avance extraordinario sobre los programas precedentes.

Por su parte, las evaluaciones finales externas reguladas en la LOMCE proporcionan la definición de los objetivos comunes que se deben superar al final de cada etapa, información sobre el progreso del alumnado, detección temprana de deficiencias en el aprendizaje, motivación y premio al esfuerzo. Diferentes estudios internacionales coinciden en que los test externos y estandarizados mejoran los resultados.

En la última Conferencia Sectorial de Educación celebrada el pasado día 13 de agosto el ministro de Educación, en beneficio de toda la comunidad educativa, ha ofrecido la apertura inmediata de un proceso de análisis y reflexión en el que participen las comunidades autónomas, para tratar de definir un marco adecuado de la evaluación en ESO y bachillerato dentro de los límites jurídicos que establece la LOMCE. En dicho proceso se abordará la situación de los titulados en Formación Profesional básica respecto de la obtención del título de ESO en el curso 2015-2016, y la posible respuesta educativa a los alumnos que, habiendo superado los estudios de ESO y bachillerato, no hubieran superado la respectiva evaluación final.

En una materia esencial para nuestros ciudadanos y el futuro de nuestro país como es el desarrollo del sistema educativo, la lealtad institucional entre las Administraciones debe presidir las actuaciones que se aborden. La apertura del proceso de reflexión es una prueba de esa lealtad institucional. Estamos seguros de que la prudencia nos permitirá llevar a buen término la progresiva implantación de la LOMCE, a la que estamos obligados por la misma Ley.

Marcial Marín es secretario de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades.