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REPORTAJE

Un retraso nuclear de cuatro años

El cementerio de residuos radiactivos se debía haber rematado en 2011

En este tiempo, las centrales han hecho silos en sus instalaciones para seguir operando

Salida de trabajadores de la central nuclear de Garoña (Burgos), en 2012.
Salida de trabajadores de la central nuclear de Garoña (Burgos), en 2012.

El previsible parón que puede sufrir la construcción del almacén para residuos radiactivos previsto en Villar de Cañas (Cuenca) —que ya lleva acumulados cuatro años de retraso— vuelve a plantear una duda recurrente: ¿qué hacer con este tipo de desechos?

Esta cuestión —que al igual que España se la hacen los otros 29 países del mundo que generan electricidad con reactores—, parecía que se había resuelto en 2004, al menos, para unas cuantas décadas. Todos los partidos apoyaron entonces en el Congreso la construcción de un Almacén Temporal Centralizado (ATC) para guardar los más de 12.800 metros cúbicos de combustible usado y otros residuos de alta actividad que las centrales generarán durante su vida útil, prevista entonces en 40 años. Ese ATC está pensado para unos 60 años de vida. En ese tiempo, se supone que se encontrará una solución definitiva para unos desechos que están activos durante milenios.

En 2006, el Gobierno socialista aprobó el sexto Plan General de Residuos Radiactivos, en el que se contemplaba la construcción del ATC debía estar rematada en 2011. El PSOE inició el proceso para seleccionar un emplazamiento, que fue rematado por el PP. Nada más llegar a La Moncloa, a finales de 2011, los populares eligieron Villar de Cañas. El OK de la entonces presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal (PP), fue determinante, por encima de las razones técnicas o geológicas. El resto de municipios aspirantes se fueron cayendo por la oposición de los Gobiernos regionales.

Pero Castilla-La Mancha cambió de manos en mayo y el Ejecutivo de Emiliano García-Page (PSOE) ha utilizado su normativa medioambiental para intentar bloquear la construcción del silo. La Junta se agarra a las dudas sobre los terrenos que tienen algunos técnicos del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). "Van a representar un sobrecoste brutal", argumenta García-Page. "Esto empieza a tener una orientación similar a Castor", dice en referencia al almacén de gas que tuvo que ser paralizado por los terremotos que desencadenó y que supuso una indemnización de 1.350 millones a las constructoras del proyecto. Pese a las dudas geológicas, el pleno del CSN ha decidido esta semana votar a favor de la autorización previa al silo, que supone reconocer que el emplazamiento es idóneo.

El paso dado por la Junta ha desencadenado una cascada de declaraciones de José Manuel Soria, el ministro de Industria. Soria ha advertido de que la generación de electricidad con energía nuclear (que el año pasado supuso el 20,48% de todo el sistema español) se tendría que paralizar en 2018 si no hay un ATC. Estas palabras han causado malestar en el sector.

"Las centrales están funcionando sin el ATC ahora", indica Antonio Cornadó, presidente de Foro de la Industria Nuclear Española, que agrupa a los productores de electricidad con esta fuente. Y, ¿qué se hace entonces con los residuos? Las siete centrales que operan en España tienen piscinas, en las que se deposita —para que se enfríe— el combustible gastado. Como esas piscinas se han ido llenando, Cornadó detalla que "se han buscado alternativas" en seco. Tres de las centrales han construido almacenes transitorios individuales (ATI). El resto planean hacerlo. A finales de 2014, las piscinas de las centrales estaban al 86,2% de su capacidad. Los tres ATI, al 25,3%. Pese a que las centrales tienen margen para seguir operando, Cornadó defiende la necesidad de que se construya el ATC, entre otras cosas, para reducir costes.

No opina lo mismo Francisco Castejón, especialista en energía nuclear de Ecologistas en Acción. "Hace 20 años habría dicho que sí hace falta el ATC, porque las piscinas se saturaban antes y no había alternativa", indica. Pero Castejón, ante las dudas que están rodeando al silo de Villar de Cañas, apuesta por mantener los residuos en los ATI de cada central. Sería, explica, "hasta que se encuentre la solución definitiva, un almacén geológico profundo y otra opción".

En todo caso, este dilema parece que lo tendrá que resolver el Gobierno que salga de las próximas elecciones generales. Los pasos dados por Castilla-La Mancha contra el ATC de Villar de Cañas encaminan este asunto hacia los tribunales y hacia un nuevo retraso.