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Narbona rechaza que se autorice el silo sin disipar “las incertidumbres”

La consejera del CSN cree que no se dan "todas las garantías investigadoras y científicas"

Cristina Narbona y el presidente del CSN, Fernando Marti.
Cristina Narbona y el presidente del CSN, Fernando Marti.

La autorización inicial que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) concedió el lunes, a pesar de las dudas sobre los terrenos de Villar de Cañas (Cuenca) donde está previsto que se haga, contó con el apoyo de cuatro de los cinco miembros del pleno, dos nombrados por el PP, dos por el PSOE y uno por CiU. La exministra socialista Cristina Narbona fue la unica que se negó a apoyar este permiso y ha decidido emitir un voto particular, en el que rechaza que el pleno concediera la autorización "sin haber disipado las incertidumbres actuales detectadas por el cuerpo técnico del CSN, y sin contar con todas las garantías investigadoras y científicas necesarias".

Narbona hace suyas las reflexiones del área de geológica del CSN que, según adelantó EL PAÍS, cuestiona que se hayan evaluado bien los esfuerzos (principalmente económicos) que supondrá levantar el Almacén Temporal Centralizado (ATC) en la parcela elegida de Villar de Cañas. "Dadas las características desfavorables evidenciadas en el emplazamiento elegido y su importancia para la seguridad operativa de la instalación durante toda su vida útil (60 años), nadie puede garantizar que se haya comprobado con el rigor necesario (ni con la transparencia exigible) la adecuada proporcionalidad real entre las necesidades a resolver del ATC y los recursos económicos, humanos y tecnológicos que habrá que aplicar para garantizar su seguridad operativa y funcional".

Narbona, en su escrito de 13 páginas, también recuerda que las dudas no solo las tienen los técnicos del CSN. "Tres informes independientes encargados a la consultora URS (considerada una de las más prestigiosas empresas globales de ingeniería, con amplia experiencia en más de 150 países), certifican los numerosos y graves problemas identificados en los terrenos seleccionados", señala en su voto particular.

También afirma la exministra hacia otro problema detectado por técnicos del CSN, en este caso del área de gestión de residuos: la desactualización del plan general de residuos radioactivos, que data de 2006 y que el Gobierno no ha actualizado a pesar de que se comprometió a ello.

Este plan es el paraguas legal del ATC. Pero el programa general, y por tanto también el almacén de residuos, estaba pensado para una vida útil de las centrales nucleares de 40 años. Pero el Gobierno quiere llevar ese límite hasta los 60. Esto supondría más desechos, que irían a parar al ATC. Narbona señala en su voto particular que el proyecto presentado, "al estar justificado en el vigente" plan general de residuos, "no prevé su ampliación futura, que podría ser necesaria debido al crecimiento del inventario de combustible gastado y de otros residuos de alta actividad".

La exministra socialista apunta, por último, a otro punto determinante: el Ministerio de Industria solicitó en su día la petición de autorización previa y de construcción de forma conjunta. Pero la dirección del CSN ha decidido disociarlas. "Esta disociación solo favorece a Enresa", la empresa pública encargada del proyecto del ATC. Narbona sostiene que así "obtiene una primera autorización que valida, de forma discutible (...), el emplazamiento elegido, pero en ningún caso mejora la evaluación técnica del emplazamiento seleccionado".

Por eso, su propuesta es que ambos permisos se estudien de forma conjunta y así dar tiempo a que se completen los estudios de caracterización de la parcela elegida, que, como ha reconocido el propio CSN, aún no se han concluido, algo que no impidió al pleno de este organismo conceder el permiso previo.