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Aznar lidera las críticas de la vieja guardia del PP contra Rajoy

El expresidente cree que el partido ha perdido la identidad, no ha hecho los cambios que debía y se conduce a una derrota electoral

Rajoy y Aznar, durante la convención nacional del PP del pasado enero. Ampliar foto
Rajoy y Aznar, durante la convención nacional del PP del pasado enero.

José María Aznar está muy molesto con Mariano Rajoy y con su forma de conducir el Partido Popular que él refundó en 1990 y del que se considera el referente moral e ideológico. El presidente de la FAES y de honor del PP entiende que su partido ha “perdido su identidad” y se dirige a otro fracaso en las elecciones generales próximas sino pone en práctica ya un cambio de estrategia radical. Cree que el momento es tan crítico como cuando él sustituyó a Manuel Fraga en 1989. Los reproches de Aznar coinciden con los de dirigentes de la vieja guardia del PP como Esperanza Aguirre o Luisa Fernanda Rudi.

Rajoy creía el viernes pasado, en Bruselas, que con el relevo de Íñigo Méndez de Vigo por José Ignacio Wert como ministro de Educación y los recambios en segundos niveles del PP ya había aplicado las medidas suficientes para activar al partido y al Gobierno de cara a la inminente y clave campaña electoral. Pensaba que con esos movimientos, muy leves y en parte frustrados sobre sus primeros planes, cubría el expediente de las demandas de los candidatos y presidentes regionales del PP derrotados el 24 de mayo en las urnas. A Rajoy, ya se sabe, le cuesta tomar decisiones y más si competen a personas y conllevan dimisiones o ceses. El sábado tuvo el gesto de acudir a la toma de posesión de los siete consejeros de Cristina Cifuentes en la Comunidad de Madrid.

Sarkozy y la semana de los cursos de FAES

La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) que preside José María Aznar organiza, como todos los años, sus cursos de verano. Y con la misma periodicidad se producen los recurrentes desencuentros entre el expresidente y el actual mandatario del PP.

Los cursos se inauguran hoy, en Guadarrama, con una breve intervención de Aznar, la apertura de Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, y el discurso del gran invitado: Nicolás Sarkozy. Durante la semana hay varias mesas redondas. El 5 de julio llegará la clausura y el morbo del encuentro Rajoy-Aznar.

El presidente del Gobierno ya sabía entonces que el domingo le esperaba el purgatorio de una larga y dura entrevista de Aznar en el diario Abc y no intuía buenas vibraciones.

El expresidente y aún presidente de honor del PP se despachó a gusto, como hizo esta semana pasada durante un foro con 15 economistas y sociólogos del ámbito de la Fundación de Análisis y Estudios Sociales que también preside. Durante esa comida aún fue más sincero y abierto en sus pensamientos contrarios a Rajoy. No le citó por su nombre pero sí detalló que el PP “ha perdido su identidad y sus valores”, que no resulta creíble ni votable ahora para el simpatizante popular de toda la vida porque las ideas clásicas del partido han sido arrinconadas por posiciones más melifluas y ambiguas para no molestar y advirtió de que con esa estrategia actual se dirige irremediablemente a una sonora derrota en las próximas elecciones generales.

Aznar no trasladó una visión optimista ni de que el PP pueda todavía variar esa estrategia en tan poco tiempo ni siquiera de que Rajoy quiera hacerlo o haya entendido que es necesario. Sí puso ante los sociólogos y economistas invitados al encuentro un ejemplo personal que algunos interpretaron como un aviso directo hacia el mentón de Rajoy. Aznar recordó así que en 1989, cuando varios dirigentes históricos de AP le fueron a buscar a Castilla y León para relevar a Manuel Fraga tras varias derrotas, él asumió el liderazgo y el reto de presentarse con muy pocos meses de margen a las siguientes elecciones generales sabiendo que iba a perder esos comicios pero también que ya estaba en disposición de plantear batalla en el futuro y de refundar el partido. Entonces lo hizo. Ahora pide algo muy similar.

Estas ideas de Aznar son respaldadas, en gran medida, por un sector de la vieja guardia del PP y de dirigentes tan históricos como Esperanza Aguirre, que se las espetó a la cara a Rajoy en un encuentro en La Moncloa tras su derrota electoral; de Luisa Fernanda Rudi, que se las dijo de frente en un Comité Ejecutivo y luego le entregó una carta con un resumen también en su despacho; y por otros barones como Juan Vicente Herrera.

El votante que no volverá

El presidente Aznar también concluye que el PP ha sufrido tres serios toques de atención electorales este año (con pérdidas de votos masivas en europeas, andaluzas y locales) y no augura que esos votantes desengañados y fugados (la mayoría a Ciudadanos) vayan a volver ahora a sus redes.

Aznar señala que el votante del PP y en general la clase media no sabe ahora a qué atenerse cuando miran a ese partido: si está a favor del aborto o no; de bajar o subir impuestos; de ser verdadera oposición al proceso secesionista en Cataluña. Y así sobre un sinfín de asuntos. También recuerda que ningún voto, tampoco el suyo, es cautivo y no revela si piensa volver a votar a Rajoy en el futuro: “Yo le deseo los mayores éxitos al PP, pero hay que ganárselo”.

Sostiene que los cambios practicados ahora en el PP y el Gobierno son muy escasos y defiende que aún habría tiempo de hacer más sobre todo en el Ejecutivo si se quiere plantar cara de verdad en la campaña. Argumenta que el PP ha abandonado su ADN, ha dejado de aglutinar a todo el centro derecha y que ya no está unido.