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La infanta Cristina se enfrenta al Rey por la revocación del ducado

La revocación del título reabre el debate sobre la renuncia a la sucesión dinástica

El rey Felipe VI durante la entrega de galardones a los mejores expedientes académicos de la Universidad de Sevilla. Ampliar foto
El rey Felipe VI durante la entrega de galardones a los mejores expedientes académicos de la Universidad de Sevilla. AFP

La decisión adoptada por el Rey de revocar el título de duquesa de Palma a Cristina de Borbón y la reacción de esta asegurando que ya había renunciado antes de que se promulgara el real decreto pone de relieve el abismo que se ha abierto entre los dos hermanos como consecuencia de la imputación de la Infanta en el caso Nóos. El movimiento realizado por Felipe VI sitúa de nuevo el foco en el paso siguiente: la renuncia de Cristina a sus derechos dinásticos, una decisión que solo depende de ella y que la desvincularía de la Casa del Rey.

Nunca hasta ahora habían saltado a la plaza pública de forma tan directa las desavenencias entre los distintos miembros de la familia real. La guerra existía, pero ahora han aflorado de forma explícita los problemas entre el rey Felipe y su hermana. La imputación de Cristina de Borbón en el caso Nóos como cooperadora necesaria de dos delitos fiscales en los supuestos negocios irregulares de su marido, Iñaki Urdangarin, ha deteriorado la relación con el Rey por las consecuencias negativas que proyecta sobre la Corona.

La Casa del Rey, desde que se produjo el registro de la sede del Instituto Nóos por parte de la Fiscalía Anticorrupción en noviembre de 2011, ha estado presionando infructuosamente a la Infanta para que alejara su nombre de la institución de forma voluntaria, bien a través del divorcio de su marido o mediante la renuncia a sus derechos sucesorios. Esta escalada de presiones y negativas, que ha ido acompañada de un aislamiento de las actividades de los duques de Palma y de hasta la prohibición a asistir a los actos de abdicación y proclamación el año pasado, culminó en la tarde del jueves, cuando el Rey, antes de emitir el comunicado, llamó a su hermana para comunicarle que había firmado el decreto para revocarle el ducado.

Los plazos se habían agotado para la Infanta. Felipe VI, que ha impulsado un nuevo código ético y de transparencia en la Casa del Rey para recomponer la imagen de la Corona y recuperar la confianza de la sociedad en ella, no quería cumplir el primer año en el trono, que se celebra la próxima semana, cargando con ese lastre y actuó en consecuencia. Ahora, el foco se sitúa sobre los derechos dinásticos de Cristina de Borbón (ocupa el sexto lugar en la línea de sucesión al trono), cuya renuncia es una competencia personal suya.

La infanta Cristina reaccionó a la revocación a través de su abogado, Miquel Roca i Junyent. Según dijo, ella había renunciado al título de duquesa de Palma antes de que el Rey promulgara el real decreto de revocación, que fue publicado por el Boletín Oficial del Estado ayer. Roca aseguró que la Infanta escribió una carta de su puño y letra a comienzos de junio desde Ginebra (Suiza) en la que había comunicado a la Casa del Rey su renuncia al ducado.

Sin embargo, fuentes de la Casa del Rey restaron ayer credibilidad a esta versión. “La carta de renuncia llegó ayer [por el jueves] por correo electrónico a La Zarzuela después de que el Rey comunicara a la infanta Cristina su decisión de retirarle el título”. Cuando el correo llegó a La Zarzuela, el decreto ya estaba firmado por el Rey y el presidente del Gobierno. Estas mismas fuentes consideran que si la carta de renuncia de la Infanta hubiese llegado en el plazo lógico de la fecha indicada, la situación habría sido más cómoda para la Casa del Rey: “Obviamente, hubiese sido mejor, después de tantos años”, dijeron.

En ese sentido, insistieron en que la decisión del Rey está inscrita en la lógica del discurso de proclamación pronunciado el 19 de junio de 2014, en el que consignó que la Corona tiene que “velar por la dignidad de la institución, preservar su prestigio y observar una conducta íntegra, honesta y transparente”. Además, aseguran estas fuentes, la revocación del ducado no es una decisión “tomada con urgencia ni vértigo”, ni siquiera vinculada al momento judicial que atraviesa la Infanta.

Carta sin sobre

En la carta, que ha sido filtrada sin el sobre con el matasellos, la infanta Cristina asegura haber servido “con la máxima fidelidad y cariño” al título al que ahora renuncia “tras una dolorosa reflexión”. Asimismo, se refiere a “las acusaciones infundadas” dirigidas contra su persona por parte del sindicato Manos Limpias, que han derivado en “iniciativas que ponían en cuestión la continuidad del título” y que ha vivido “con enorme disgusto e incomodidad”. Según sostiene, no renunció antes al título por no “ofender” a todos aquellos que no compartieran las acusaciones y para que su gesto “no pudiera interpretarse como un desdén” a Palma de Mallorca, ciudad que, asegura, seguirá “llevando en el corazón”.

El Rey presidió ayer por la mañana un acto de entrega de premios en Sevilla sin aludir a la revocación. Tampoco hizo ninguna mención la reina Letizia, que ayer se encontraba en un acto en Roma. Por su parte, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, subrayó que la retirada del ducado es una decisión “exclusiva del Rey”. El portavoz del PSOE en el Congreso, Antonio Hernando, valoró positivamente la decisión del Rey y reclamó a la infanta la renuncia a sus derechos dinásticos.

La retirada del título a la Infanta se produce en un momento en que el caso Nóos —cuya instrucción se ha cerrado tras tres años de investigación—, se encuentra en una fase intermedia antes de que se inicie el juicio, todavía pendiente de fecha.