Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

¿Hay moderados en CiU?

Que reflexione Artur Mas sobre su trayectoria. Hacerse pasar por más nacionalista que los adversarios sólo conduce al fracaso

El PNV ha obtenido un muy buen resultado en las elecciones locales vascas: retiene Bilbao, recupera San Sebastián y sólo pierde Vitoria, que cede al PP, no a Bildu. Además vuelve a dominar cómodamente la política vasca, manteniendo a raya al abertzalismo. Por el contrario, el resultado de CiU en Cataluña ha sido pésimo: pierde Barcelona, casi desaparece de su área metropolitana y sólo conserva Gerona entre las capitales de provincia. Quizás Artur Mas debería reflexionar sobre cómo supo abandonar el PNV una política equivocada, muy parecida a la suya actual.

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En efecto, durante 10 años, desde 1998 hasta 2009, con Ibarretxe de lehendakari, el PNV se radicalizó en el sentido de que quiso ser más nacionalista que la izquierda abertzale. Primero fue el Pacto de Estella con Batasuna, después el Plan Ibarretxe para reformar el estatuto, finalmente la ley de consultas que fue declarada nula por el TC. Tres fracasos sonados, fruto de su radicalización, que acabaron con el socialista Patxi López de lehendakari y la retirada de Ibarretxe de la política activa. Con el moderado Iñigo Urkullu al frente, el PNV ha recuperado el Gobierno de Euskadi y hoy vuelve a tener la fuerza de antes.

CiU se está debilitando a marchas forzadas desde aquel día de 2012 en que se les ocurrió movilizar a los suyos para que encabezaran la manifestación del 11 de septiembre y ponerse al frente del nacionalismo soberanista, hasta entonces un coto reservado a ERC. Quizás parecía el momento oportuno para dar ese giro, tan esperado por muchos militantes convergentes, independentistas desde siempre.

Pero hoy está claro que no lo fue: CiU perdió doce diputados en las elecciones de 2012, endureció sus posiciones, quedó prisionero de ERC, está desafiando constantemente a la ley y a las sentencias. En definitiva, se comporta como un abertzale antisistema. El resultado es un descenso constante de apoyo electoral. Además, sus posiciones nacionalistas extremas, más la corrupción de sus cargos y el espectáculo de los Pujol, está generando un corrimiento hacia la izquierda radical del resto del soberanismo.

Que reflexione Artur Mas sobre su trayectoria. Hacerse pasar por más nacionalista que los adversarios sólo conduce al fracaso. Para rectificar, en el PNV encontraron a dos moderados: Josu Ion Imaz e Iñigo Urkullu. ¿Hay moderados en CiU? Los hay, pero andan callados y agazapados.

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