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Libertad condicional para María José Carrascosa tras años presa en EE UU

La española lleva en una cárcel de Nueva Jersey desde 2006, cuando fue condenada por llevarse a su hija a España sin el permiso del padre de la pequeña

María José Carrascosa, ya en libertad, con el sacerdote Antonio Álvarez.
María José Carrascosa, ya en libertad, con el sacerdote Antonio Álvarez. EFE

La española María José Carrascosa tenía muy claro qué era lo primero que quería hacer tras salir en libertad condicional de la cárcel estadounidense donde ha pasado los últimos nueve años de su vida por llevarse del país a su hija sin el consentimiento de su padre, un ciudadano norteamericano. En el coche del sacerdote que fue a recogerla la tarde del viernes (madrugada española), agarró un teléfono para ver y conversar vía Skype -“¿esto qué es?”, preguntó algo confundida- con su hija, Victoria.

La última vez que la tuvo entre sus brazos, en 2006, Victoria era todavía una niña pequeña. Ahora es una adolescente de 15 años que desde Valencia, donde ha estado todo este tiempo viviendo en el seno de la familia de Carrascosa, lloraba de alegría al ver a su madre, también deshecha en lágrimas pero feliz, según recogió la cámara de Televisión Española que la acompañó en sus primeros momentos de libertad. “¿Estás bien? ¡estás preciosa!”, comentó María José Carrascosa, llorando “como una Magdalena”, como relataría más tarde en entrevista con EFE, tras haber podido ver a su hija por primera vez en este tiempo.

Con su salida provisional de la cárcel en Nueva Jersey, ordenada por la juez del tribunal de familia Bonnie Mizdol, del condado de Bergen, Hackensack, a media hora de Manhattan, Carrascosa pone fin de forma temporal a una pesadilla que sin embargo todavía no ha terminado del todo.

"Tengo un montón de cosas por hacer, mucho trabajo. No solamente retomar mi vida, que ha estado en suspenso durante casi nueve años, sin mi hija, sin mis padres, sin mis amistades", declaró la abogada valenciana. "Mi idea es volver a España, reunirme con mi hija y mis padres, y allí Dios proveerá”, agregó.

Pero no está claro si esta abogada española podrá cumplir pronto su máximo deseo, tal como reconoce ella misma. "Se cerró una puerta, pero se abrieron cincuenta”, admitió sobre el proceso legal que aún enfrenta en Estados Unidos.

Y es que su regreso a España y a su hija es algo que está en manos de la misma justicia estadounidense que en 2009 la condenó a 14 años de cárcel. En ese momento, el juez la consideró culpable de secuestro y de desacato a la autoridad por haberse llevado a su hija a España sin el consentimiento del padre de la niña, Peter Innes, un ciudadano estadounidense del que se había separado tras cinco años de matrimonio, fruto del cual nació Victoria Solenne Innes, en 2000.

“Es lo que merece por arrancar a su hija de sus propios brazos y de los brazos de su exmarido”, le espetó el juez de Nueva Jersey Donald Venezia al mandarla a prisión tras un largo proceso que había comenzado con su detención en 2006.

Un año antes, en enero de 2005, Carrascosa decidió llevarse a su hija a España a pesar de que estaba en pleno litigio por la custodia de la niña con su exmarido. Un tribunal de Valencia le concedió la custodia de la pequeña. Pero en Nueva Jersey, otro juez dio por su parte la custodia al padre y ordenó a la madre que entregara a la hija de ambos a Innes. Cuando la abogada regresó en 2006 a EE UU, en plena batalla legal por la pequeña, fue detenida y acusada de secuestro y de desacato a la autoridad por negarse a devolver a su hija, hecho que la ha tenido en la cárcel todos estos años.

Aunque su hija podría viajar a EE UU para reencontrarse con su madre, Carrascosa ha desestimado por el momento esta posibilidad que, con el pleito legal aún abierto, considera “sería extremadamente peligroso”.

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