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ANÁLISIS

Pedro Sánchez allana el camino

Iceta obliga a Chacón a elegir entre aspirar a ser la candidata socialista a la presidencia del Gobierno o ser número uno en Barcelona

Hace dos semanas Susana Díaz llegó a Ferraz, dijo que sería neutral en el proceso de primarias del PSOE y entró sola en el comité federal para sentarse en primera fila. A los pocos minutos entró Pedro Sánchez. Al pasar junto a Díaz, Sánchez la saludó con un beso y un "hola" que ella respondió con otro. A las dos horas, Susana Díaz se levantó y se marchó sin despedirse. Así terminó su primer encuentro desde las elecciones andaluzas. No solo eso: así terminó la primera conversación entre ambos, pues el día de las elecciones Sánchez felicitó a Díaz por WhatsApp. Han pasado ocho meses desde que los dos entrasen juntos en Ferraz (tras las primarias que ganó a Madina) tomando posesión de la sede; ocho meses desde que Díaz, que nunca fue neutral en un proceso de primarias, levantase a Sánchez entre besos y abrazos como si fuese la Copa de Europa.

La anécdota ilustra una relación declarada rota por Sánchez a los pocos meses, cuando, en EL PAÍS, Díaz tomó distancia pública respecto a su gestión. El titular de la entrevista, Pedro Sánchez tiene una estrategia y yo otra, se refería a la llamada de Sánchez a Sálvame, pero bien pudo anunciar un nuevo tiempo. Díaz hizo circular que no había pactado su candidatura, que eso aún estaba por ver. Sánchez respondió que su lema de campaña era claro: Cambiar el PSOE para cambiar España y que anunció que quería ser candidato en el primer comité federal, el 13 de septiembre.

La guerra tiene invitados. Uno es Carme Chacón. La socialista amagó con presentarse a las primarias hace unas semanas y Sánchez le pidió que se dejase de hacer "politiqueo". Tanto en Andalucía como en Madrid creen que a Chacón los militantes le han tomado la matrícula por sus vaivenes, viaje a Miami incluido. Por si acaso, el aparato de Ferraz le ha colocado un cepo. Iceta ha anunciado que las primarias para elegir al candidato del PSC para la Generalitat serán el 26 de julio. Es la misma fecha que la elegida por el PSOE para escoger a su aspirante a la Presidencia del Gobierno. Pero algo más: son las primeras primarias para designar al cabeza de lista al Congreso en una capital de provincia, Barcelona.

Según Iceta, para darle un plus de legitimidad democrática al número uno por Barcelona. En realidad, para poner entre la espada y la pared a Chacón. Los estatutos del partido prohíben presentarse a más de un proceso electoral; en Barcelona no debía de haberlo, pero Iceta lo ha impuesto. Chacón tiene que decidir entre ser la número uno de Barcelona y tener sitio en el Congreso, como se le pide, o aspirar a ser candidata socialista a La Moncloa y arriesgarse a quedarse sin nada. Desde la secretaría general se cree que Chacón tiene que retratarse y hacerlo pronto.

El único peligro para Sánchez es Susana Díaz. Díaz se ha hartado de anunciar que su único lugar es Andalucía y que no se presentará a las primarias de Madrid. En su entorno no descartan que si el 24-M hay debacle y un grito unánime de que se presente, Díaz aparecerá resignada a decir que se lo pide el partido y lo tiene que hacer por España. En ese caso pocos en el PSOE dudan de que ganaría. Pero hay otro problema: Díaz ni siquiera ha sido investida como presidenta de la Junta. Ni Podemos ni Ciudadanos le van a dar su apoyo si no deja sin cargos a Chaves y a Griñán. Eso sería asumir una carga de culpa para el PSOE andaluz, incluyendo a su antecesor, que Díaz no pretende asumir.

La investidura está bloqueada y fuentes cercanas a Sánchez no descartan que Díaz tenga que repetir elecciones. Demasiado jaleo para una política de la que en San Telmo, su sede de Gobierno, dicen que su virtud es no quemarse. Demasiados obstáculos para una política a la que en Ferraz tienen tantas ganas que, hace semanas, circuló como la pólvora por Whatsapp un artículo de Zarzalejos en El Confidencial en el que se la demolía bajo el título El hundimiento peronista de Susana Díaz.