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Rajoy promete frente al populismo “cosas de seres humanos normales”

Presenta al PP como el partido de "España, la igualdad, la libertad, la economía y la estabilidad"

Mariano Rajoy, en la convención autonómica.

El presidente del PP tiene un diseño de campaña para todo este trascendente año electoral y no va a variarlo. La idea de partida es presentar al PP como el único partido que puede mantener y hasta "multiplicar" la recuperación económica y la creación de empleo en ciernes y contraponer ese logro a todos los demás. En ese piñón fijo introduce, según el día, el foro, el territorio o la audiencia, matices y epítetos diferentes, pero con el mismo objetivo: descalificar a las nuevas formaciones emergentes sin citarlas nunca y especialmente a Ciudadanos.

Esta mañana, en la clausura de la convención para presentar el programa para las autonómicas del 24 de mayo, el líder popular ha querido minimizar la importancia real de esos "experimentos y fenómenos que surgen y desaparecen ante nuestros ojos" para ensalzar e intentar recuperar a los votantes desencantados del PP: "Detrás de los demagogos y populistas de todo signo hay millones de personas que no lo son, que quieren las cosas de los seres humanos normales".

En ese guión electoral, los asesores de Rajoy le han recomendado que tire y promueva al máximo de su gran aval: la experiencia. Rajoy será el candidato de mayor edad en las próximas elecciones generales, el cartel más veterano y seguramente con la imagen menos telegénica y atractiva. Por eso en sus actos el líder popular opta por destacar otras virtudes y remacha que el PP es "el referente de la seguridad y la estabilidad y la eficacia". En ese orden de logros esta mañana, en Madrid, definió al PP como el partido "de las medidas realistas" y de la defensa de "España, la igualdad, la libertad, la economía, la estabilidad y la seguridad". Esos conceptos los reiteró hasta la saciedad, así como el temor a que los electores opten por otras marcas que puedan llevar al país otra vez a recetas del pasado como las socialistas, que ve como fracasadas, o a pruebas arriesgadas.

"Nosotros no hemos podido inaugurar muchas cosas, pero no nos presentamos con las manos vacías, llegamos con el aval de la recuperación y el cambio", señaló Rajoy. El presidente del Gobierno es consciente de que con ese tipo de mensajes no resulta muy estimulante ante los que demandan ahora algo nuevo pero entiende que su gran baza, casi su única carta en esta apuesta electoral, es convencer a los españoles en general y sobre todo a los votantes del PP que le respaldaron hace tres años de que España está ahora mucho mejor que cuando él tomó el mando del país. En ese sentido, esta mañana ha vuelto a preguntar al auditorio si "¿España está mejor que hace cuatro años, si o no?, ¿está mejor la economía?, ¿está mejor el empleo?". El dirigente popular sostiene, en consecuencia con ese discurso, que si los datos avalan esa mejoría entonces no tiene sentido cambiar de políticas ni de responsables.

El otro gran objetivo de sus discursos es atacar de manera evidente pero indirecta, sobre todo, a Ciudadanos. En unas ocasiones les descalifica dentro del apartado de las "ocurrencias, las tertulias y las frivolidades" y otras veces les cataloga como los promotores del "sectarismo abrazado a la frivolidad de otros que han generado los problemas que nos dejaron una España en ruinas". El juego de comparaciones no tiene fin. El PP, en ese dilema, es siempre el partido "no derrotista" que trabajará porque España siga unida y crezca y sea líder en el futuro inmediato en Europa frente a "los doctrinarios de nuevo cuño, los que proponen medidas que son ocurrencias mediáticas o diseños imaginarios".

Para Rajoy los candidatos del PP, salvos excepciones de "manzanas podridas" son siempre "políticos, hombres y mujeres preparados, cualificados, que saben de lo que hablan y lo que hacen, sensatos y eficaces, que trabajan a destajo, que tienen experiencia y las ideas claras y conocen palmo a palmo sus autonomías" frente a todos los demás que son "amateurs" que están siempre "en las trincheras, que cuestionan todo, que dicen que nada funciona, que quieren cambiar todo lo anterior, que lo ven todo negro y si sale el sol sufren".

Frente a esta calculada estrategia, algunos candidatos autonómicos de los 15 presentes en la sala tienen claro que no lograrán en mayo la mayoría absoluta suficiente para gobernar en solitario. De hecho, varios de los aspirantes han empezado ya a tomar posiciones ante un más que previsible proceso de negociación y de pactos poselectorales, sobre todo con Ciudadanos, ahora su gran enemigo y tras el 24M su probable socio. Muchos de los 15 cabeza de cartel que tuvieron discurso esta mañana en Madrid, en la presentación de su programa marco, no arremetieron contra Ciudadanos ni contra su líder, Albert Rivera. El único que dejó un mensaje explícitamente conciliador en el ambiente fue, sin embargo, el barón territorial del PP que tiene en teoría más posibilidades de no necesitar ese pacto. Fue Juan Vicente Herrera, candidato en Castilla y León, uno de los territorios con más opciones de revalidar su mayoría absoluta, el que lanzó a Rajoy y a los demás el aviso: "No tenemos miedo al pacto político con quienes podemos coincidir: somos honrados".

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