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La juez niega a un sindicalista el acceso a secretos militares

La Audiencia respalda la decisión que tomó el Centro Nacional de Inteligencia

La sentencia alega que la habilitación de seguridad se basa en la confianza

Xaquín García Sinde, sindicalista de CC OO.
Xaquín García Sinde, sindicalista de CC OO.

Xaquín García Sinde, ingeniero técnico de los astilleros militares Navantia y sindicalista de CC OO, no tiene derecho a la Habilitación Personal de Seguridad (HPS) que le permitiría acceder a información clasificada, pues dicha concesión es una muestra de confianza y ésta “no tiene por qué basarse en ningún dato o elemento objetivo”, sino que “se obtiene o no y se pierde o no, resultando en esos términos indiscutible e incontrolable”.

Esa es al menos la opinión de la titular del Juzgado Central número 10 de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional, quien ha desestimado el recurso del empleado de Navantia contra la negativa del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) a concederle la HPS en el grado de confidencial, uno de los inferiores.

García Xinde alegó que lleva 27 años trabajando con información sensible sin haber sido nunca sancionado ni amonestado; que en abril de 2013 la empresa le trasladó a una oficina ubicada dentro de la zona donde se elaboran los planos de los buques militares, por lo que tuvo que solicitar la correspondiente habilitación; que durante tres meses estuvo trabajando en la zona restringida sin la HPS, ya que esta se encontraba en trámite; que regresó luego a su puesto de trabajo habitual y que solo un año después, el 30 de septiembre pasado, se le comunicó que la autorización se le había denegado. El sindicalista considera que esta negativa perjudica su carrera profesional, por lo que pidió su anulación o, al menos, que se le expliquen los motivos de la misma.

El sindicalista replica que la confianza del Estado, a diferencia de la de las personas, sí debe basarse en hechos concretos

La juez argumenta, sin embargo, que “ningún funcionario tiene derecho a obtener la habilitación personal de seguridad ni a mantenerla durante un determinado periodo, pues se otorga en base a razones exclusivas de la confianza que se deposita en determinada persona, sin ningún elemento reglado en su concesión; confianza que puede quebrarse [...] por la simple existencia de indicios de vulnerabilidades que pueden afectar al interesado o a su entorno; [...] indicios que se deducen de la investigación permanente a que voluntariamente se someten los funcionarios y que no siempre podrán traducirse en datos concretos y objetivos”. Tampoco puede exigirse, agrega, que se revelen al interesado los resultados de dicha investigación pues “podrían comprometerse los intereses públicos, siempre difusos en materia de seguridad nacional”.

El sindicalista replica que la confianza del Estado, a diferencia de la de las personas, sí debe basarse en hechos concretos y recuerda que la resolución que le denegaba la HPS citaba un reglamento según el cual no la obtendrán quienes “han demostrado, de obra o palabra, falta de honradez, deslealtad, falta de fiabilidad, no ser de confianza o indiscreción”. García Xinde sospecha que su única deslealtad ha sido su militancia sindical.

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