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La oscilante línea roja

Los dirigentes del PSOE han corregido sus palabras sobre el futuro de los senadores

La oscilante línea roja

En los últimos meses, los dirigentes del PSOE han corregido y modulado sus palabras sobre cuál sería el futuro de los senadores y diputados aforados en el Supremo si resultaban imputados. La línea roja para tomar medidas ha ido variando:

» 10 de octubre. El nuevo código ético del PSOE sitúa la raya para el abandono del cargo en la apertura del “juicio oral”.

» 5 de noviembre. La Declaración de Valencia del PSOE abunda en la suspensión de sus diputados “en el momento en el que sean llamados a juicio oral”.

» 6 de noviembre. La secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz, afirma: “Cualquier persona que resulte imputada por el Supremo o por el Tribunal Superior de Andalucía va a tener que dejar el escaño. Y esto se lo explicaré yo a ellos personalmente [...] Me estoy refiriendo a todos. Cualquier persona imputada, cualquiera, dejará su escaño [...] La gente ya no está para palabras. Las palabras no se las cree nadie. La gente quiere hechos”.

» 6 de noviembre. El diputado José Antonio Viera opina: “El código [ético] no depende de Susana Díaz, sino del comité federal. Y este habla de juicio oral”.

» 13 de noviembre. Susana Díaz matiza sus palabras: “Si cuando comparezcan ante un juez se les imputa un delito no me va a temblar el pulso”.

» 21 de diciembre. El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, preguntado por una hipotética imputación de Chaves y Griñán, afirma: “Les exigiré que asuman sus responsabilidades políticas. Tendrán que abandonar su puesto de diputado [...] Yo no voy a amparar a ningún corrupto, pero tampoco voy a condenar a ningún inocente”.

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